lunes, 4 de febrero de 2008
Aixa Sepúlveda Morales / Primera Hora
Apesar de “los golpes”, Maripily no va a “enrejar su corazón”. La modelo decidió reaparecer ante las cámaras y retornar a su trabajo.
En la tarde de ayer, domingo, la modelo regresó a su puesto como coanimadora del espacio “¡Qué suerte!” (Univisión Puerto Rico), del que se ausentó la pasada semana, luego del sonado suicidio de su pareja Juan Otero Meléndez.
“Tengo mi corazón limpio y lleno de amor. A la gente le encanta mi alegría y no puedo permitir que nadie me la quite”, expresó minutos antes de presentarse ante las cámaras del programa dominical, animado y producido por Héctor Marcano.
“Entiendo que tengo un público que espera mucho de mí y me ha apoyado por cartas, por e-mails, por mensajes de texto y en la calle también el apoyo ha sido incondicional. Están esperando que me levante y saben que lo voy a hacer”, añadió.
Antes de su retorno al ojo público, Maripily tomó varias decisiones. Entre ellas, que “el silencio” será “su carta de presentación”, pues no desea hablar más de su vida privada. También quiso hacerse un cambio físico para elevar su estado de ánimo y marcar un “nuevo comienzo”, así que se aclaró algunos mechones de su negro cabello.
“Soy una mujer que le gusta dejar huellas positivas y éste es un nuevo renacer. Así como comienzas un nuevo año con cambios en el pelo o en tus planes, pues esto es un nuevo renacer. Me estoy llenando de pensamientos positivos porque es lo que quiero para mí”, señaló.
“Y tengo que seguir trabajando porque me mantengo yo misma y porque tengo un hijo que depende de mí. Porque cuando uno es adulto y uno mismo se mantiene, nada importa, pero con un hijo es diferente”, agregó.
Maripily expresó que el regresar al programa de televisión no fue tan difícil porque a cada una de las personas que integran este equipo de trabajo, los considera como familia.
No dudaba que recibiría el cariño de cada uno de ellos, al igual que “del público que siempre me ha apoyado”.
“Yo no miro las caídas, sino las veces que me levanto y cuán fuerte soy. Soy una mujer más fuerte hoy, porque la fortaleza se hace más grande con cada caída. Y mi fortaleza más grande me la da mi hijo”, puntualizó.
La modelo contó que el viaje de trabajo que tuvo que hacer a Las Vegas (Nevada) la semana pasada le ayudó a sanar algunas heridas y recapacitar en cuanto a su actitud de hoy en adelante.
Durante su reflexión entendió que no es una opción cerrar su corazón para sentirse protegida, porque “no podría ser feliz”.
“Mi corazón es libre. Soy una mujer limpia y llena de amor y soy tan transparente que no tengo que enrejar mi corazón. Lo dejo abierto a las personas que quieran sentir mi amor y mi transparencia. Es algo que Dios me dio y que tengo que seguir dando. Por eso sé perdonar”, concluyó.






