Mónica Puig: “En Puerto Rico necesitan buenas noticias”

 
 
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Mónica Puig: “En Puerto Rico necesitan buenas noticias”

“No puedo imaginar mi vida sin el tenis. A veces estoy en la cancha y me digo ‘no puedo más con el tenis, no puedo más con el tenis, quiero dejarlo’. Pero entonces… ¿qué voy a hacer? ¡Es que el tenis es mi vida!", dijo Mónica Puig. (Enviada Especial / Teresa Canino Rivera)

domingo, 23 de octubre de 2011
02:18 p.m.
Esteban Pagán / Enviado Especial

Guadalajara, México. Horas luego de subir al podio como medallista de plata en el tenis de los Juegos Panamericanos, Mónica Puig no soltaba su presea.

Sí, lloró desconsoladamente al no poder derrotar a la estadounidense Irina Falconi en el partido por la medalla oro el pasado viernes. Pero luego de calmarse y recibir el apoyo y felicitaciones de todos los que la rodean y la conocen, Puig entendió el significado de su presea, apenas la tercera de Puerto Rico en el torneo de tenis de sencillos panamericano y tan sólo la segunda de plata luego de la medalla de Gigi Fernández en 1983.

"En Puerto Rico están pasando cosas malas y la gente, a veces, necesita noticias buenas y más de atletas que están representando al país. Solo tenemos tres medallas (al momento) y todo el mundo está con 40 y 30. Pero esas tres hacen como un millón de personas feliz. Y eso es muy grande", compartió Puig al recibir a este diario en el hotel donde se hospeda en Guadalajara.

Atrás quedaron las lágrimas. Y es que a sus recién cumplidos 18 años, son momentos como los del pasado viernes y el tener una medalla panamericana en su cuello los que hacen que la juvenil tenista entienda el valor de una vida llena de sacrificios, en la que ha renunciado las actividades de una adolecente común y corriente.

"Es difícil. Muchas niñas de tu edad están saliendo, yendo a ‘proms’, a ‘home comings’, pero yo estoy en una cancha de tenis. Y estoy en casa estudiando cuando ellas están en las fiestas. Pero cuando yo tengo esta medalla digo, ¿para qué necesito eso? No necesito eso. Me necesito a mí misma, al tenis, porque el tenis me hace feliz", se sinceró Puig.

"Las otras cosas me hacen feliz por un día, por un par de horas. El tenis me hace feliz toda mi vida", apuntó.

Su madre, su mejor amiga

El que conoce a Mónica Puig, conoce a su madre, Astrid Puig. Ambas son inseparables, son "roommates" en los viajes y, más importante aún, Astrid es el soporte emocional que necesita una joven deportista como Puig. Junto al entrenador Alain de Vos, el trío ha enfrentado el reto de escalar peldaños en el tenis internacional.

"Es como mi mejor amiga. A veces nos peleamos y a veces estamos riéndonos en el cuarto hasta las tantas de la noche", reveló Puig.

"El tenis es un deporte muy solitario. A pequeña edad, sueltan a estas niñas a competir en el mundo y muchas de ellas se pierden. Eso yo no lo quiero de Mónica, yo quiero que ella siga sus mismos valores, su cultura y que tenga una compañera, gane o pierda. A veces el perder es cuando ella te necesita más, también mantenerla enfocada en sus estudios", expresó por su parte Astrid, quien fue la que presentó el tenis a Puig a corta edad luego de intentos en el ballet, gimnasia y hasta taekwondo.

Y claro, como madre, es Astrid quien obliga a Puig a dedicarle tiempo a sus estudios, pues la tenista, debido a su carrera en el tenis, toma cursos a distancia. Incluso, según relató Puig, su estadía en Guadalajara se repartió entre las cancha de tenis y horas de estudio en el hotel. Al final de cuentas, esa concentración fue crucial para obtener la medalla de plata.

"Ahí es que discutimos…", dijo Astrid con una sonrisa, a la vez que Puig, como cualquier adolescente, acepta que las horas de estudio no son del todo agradables.

"A veces no quiero estudiar, termino un partido cansada. Pero eso me enseña disciplina, el sentarte por una hora y media, dos horas, y trabajar. Eso me ha ayudado a madurar más, estoy más madura ahora que hace un año y eso es a base de cantazos", expresó Mónica.

¿Dónde estará en cinco años?

La medalla de plata en Guadalajara fue otro logro para Puig, quien este año llegó subcampeona en la categoría júnior de los abiertos de Australia y Francia, además de ganar tres torneos en el circuito profesional. El 2011 ha visto a Puig subir de 695 en el escalafón mundial de la Asociación de Tenis de Mujeres (WTA, por sus siglas en inglés) a 264, posición que ocupa hoy día. Así las cosas, Puig mira con optimismo su futuro y ya tiene ambiciosas metas establecidas.

"En cinco años quiero estar bien arriba, número uno, o entre las cinco primeras. Con un poco de (títulos de) ‘grand slams’ en mi bolsillo y poder competir consistentemente en las Olimpiadas. Y seguir representando a Puerto Rico porque les traigo mucha alegría", sentenció.