Ramón E. Gómez ocupó la presidencia de la Comisión desde el 16 de junio de 2006 hasta el 30 de junio de este año.(Primera Hora / Vanessa Serra Díaz)
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sábado, 11 de julio de 2009
Irene Garzón Fernández / Primera Hora
Sin pelos en la lengua.
A la Comisión Estatal de Elecciones “hay que achicarla” y legislar para dejar establecidos “claramente” los poderes reales del presidente, ya que la filosofía que se creó con la Reforma Electoral de 1983 se “desvirtuó totalmente” .
Éstos son algunos de los señalamientos hechos por el ex juez superior Ramón E. Gómez, quien hasta el 30 de junio ocupó la presidencia de la CEE, en una entrevista con Primera Hora en su residencia.
Sobre quién manda realmente en la CEE, Gómez dijo que “eso va a depender del carácter del Presidente”. Relató que al llegar a la Comisión el 16 de junio de 2006, ésta tenía un déficit y había un centenar de empleados transitorios que “los partidos habían decidido dejarlos por cuenta propia después de pasados los eventos electorales”. Entre ellos había auditores de balance partidista, cargo que se eliminó con la creación por ley de la Oficina del Auditor Electoral. “A esas personas tuve que cesarlas, porque tuve el tesón y di la pelea”, acotó.
En la CEE, señaló, se pretende que haya balance partidista en las áreas administrativas, y no ve razón para que se aplique el concepto a los guardias de seguridad, que eran de carrera. Relató que antes de él llegar, “un buen día los comisionados se inventaron crear 30 plazas de guardias, diez para cada partido”.
“La Comisión debe tener balance político en aquellas áreas que tienen que ver con las elecciones, con contar votos. ¿ Por qué tiene que haber balance en el área de administración?”, planteó el ex juez superior.
DE CONTI A CONTY
Como estudioso de su árbol genealógico, el cual llega tan atrás como el 1623 en Roma, el presidente de la CEE, Héctor J. Conty Pérez, descubrió que su apellido paterno originalmente se escribía con “i” latina.
“Soy de la sexta generación del teniente coronel Rafael Conti, que fue un héroe en la batalla contra los ingleses en el caño Martín Peña. Él era el 'teniente á guerra' en Aguadilla, (que no era otra cosa que el alcalde), yerno del gobernador general Francisco Torralbo, y luego fue juez territorial de Aguadilla”, dijo al mostrar libros que así lo aseguran.
El apellido romano, documenta, se escribe con “i” y su árbol genealógico fue fácil de obtener porque todos eran militares.
“Tengo la certificación de la Iglesia Católica desde 1785”, cuando su antepasado se casó en la catedral de San Juan con Juana Josefa de la Luz de Torrealbo y Valenciano. La “i” se convirtió en “y” con la llegada de los estadounidenses a Puerto Rico. De hecho, en el acta de bautismo de su abuelo paterno se le identifica como Zoilo Conti Romero.
Por tal razón, considera imperativo “legislar” para dejar claro cuáles son los “poderes del presidente realmente y hasta dónde pueden llegar los señores comisionados, porque esa expresión de uno de los comisionados (el pipiolo Juan M. Dalmau) de que ‘aquí los que mandamos somos nosotros (los comisionados’ no puede ser”. Quien manda en la CEE, acotó, es el pueblo que invierte al año unos $35 millones.
“Creo que el presidente tiene el poder que él quiera tener, pero tiene que estar dispuesto a enfrentarse a los comisionados”, afirmó Gómez, que, a un año de cumplir su término de cuatro años, decidió renunciar en una reunión de la CEE en que fue cuestionado por Dalmau y en que “vi (que) me habían dejado solo los comisionados”. No hubo marcha atrás, ya que reconoce que, como buen taurano, “a veces soy terco”.
“No puedo acceder a nada que me pidan que yo entienda que no es lo correcto y entendí, como dice la canción de Andrea Bocelli, It's time to say goodbye”, explicó quien esperaba cumplir su término y admite que se fue “frustrado”.
El también ex subsecretario de Hacienda no favorece la eliminación del financiamiento público electoral. “Me iría al otro extremo, prohibiría la recaudación de fondos privados para que los partidos hagan sus campañas a través de fondos públicos con unos límites de campaña (en tiempo y dinero), porque la campaña electoral no puede ser de cuatro años (como ahora)”, consignó.
La mecanización del escrutinio es un proyecto inconcluso, algo que considera “imprescindible, porque el pueblo y la Comisión no aguantan más contando (votos) hasta altas horas de la noche” en unas elecciones. No obstante, advirtió que ello no implica el voto electrónico, sobre el cual en los Estados Unidos ha habido muchas impugnaciones, además de que atrae suspicacia. “Si la hay en los Estados Unidos, imagine aquí en Puerto Rico, donde los partidos no creen ni en la luz eléctrica”.
Relajado y sonriente, Gómez habló de su plan inmediato: unas vacaciones en Asturias, España, donde nació su esposa Angelines Marcos. Sobre el futuro, dijo que se reactivó como abogado y que tomará cursos de educación continua para “tener algo que hacer”.





















