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La celebración cultural tiene muchos ángulos políticos. (Primera Hora/ Archivo/ Heriberto Castro)

Muchos cogen pon con la parada

sábado, 9 de junio de 2007
Helen Rivera Matheus

Nueva York-. En 1958, líderes puertorriqueños de la Gran Manzana decidieron hacer una parada para celebrar su cultura boricua y crear conciencia nacional. Hoy, 50 años después, esa iniciativa se ha convertido en la más grande y concurrida expresión de orgullo patrio de los hijos de Borinquen.

Alrededor de dos millones de puertorriqueños de aquí y de allá, incluyendo a muchos que ni siquiera han pisado suelo boricua, se toman la famosa Quinta Avenida de la urbe neoyorquina para gozar de un día lleno de puertorriqueñismo.

Todo comenzó el 14 de abril de 1958 cuando un grupo de líderes de la comunidad decidió separarse de la Parada Hispana. Unos 5,000 puertorriqueños desfilaron para el deleite de cerca de 125,000 espectadores. Desde aquella primera ocasión, la prensa reseñó con entusiasmo la actividad.

Con el correr de los años la actividad se fue convirtiendo en una de más importancia para la comunidad y, por lo tanto, en el vehículo perfecto para llevar mensajes a la masa. Por esto, en 1969 el desfile experimentó su primer incidente político cuando nacionalistas puertorriqueños y simpatizantes del líder cubano Fidel Castro marcharon bajo el lema ‘Yankees, go home'. Esto, sin embargo, no empañó las festividades.

Durante los ochenta, las actividades siguieron creciendo y el número de asistentes ya rozaba el millón.

El palpitar de la Isla siempre se refleja en el desfile, ya sea por la música o la política. En 1990 el gran tema era el referéndum de status. Muchos políticos desfilaron haciendo campaña a favor o en contra de las alternativas (anexión, estado libre asociado o independencia) recibiendo abucheos del público, que no vio con buenos ojos el que se mezclara la política con el día de celebración de la cultura.

Treinta y ocho años después del establecimiento del Desfile Puertorriqueño de Nueva York, en 1995 los organizadores decidieron que era tiempo de evolucionar y trascender, por lo que cambiaron el nombre de la parada a Desfile Nacional Puertorriqueño. Delegados de 31 estados de Estados Unidos llegaron al desfile a dar su apoyo.

El peor año

El del año 2000 siempre será recordado como la “manzana podrida” de la historia del desfile. Unas 50 mujeres fueron atacadas en el Parque Central. Imágenes del incidente se adueñaron de los visuales que la pantalla chica transmitía. Aunque la mayoría de los 18 hombres arrestados por los actos de violencia no eran puertorriqueños ni latinos, el público siempre ha atado el incidente con el desfile.

En el 2004 otra vez la controversia se adueñó del espectáculo cuando edificios y locales comerciales taparon sus vidrios con paneles para evitar daños físicos a sus propiedades. La comunidad puertorriqueña se indignó, ya que entendía que el acto era simplemente racista.

Al igual que en la Isla, el reguetón llegó para quedarse en Nueva York. En 2005 fueron muchos los exponentes de este género que amenizaron la ruta de la parada y opacaron el tradicional ritmo de la salsa que sonaba tímidamente en algunas carrozas.

El año pasado, dos millones de puertorriqueños llegaron a la Quinta Avenida para ver de cerca al Gran Mariscal Marc Anthony y a su esposa Jennifer López.

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