Narra su horror y su fortaleza tras agresión sexual

 
 
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Narra su horror y su fortaleza tras agresión sexual

lo recuerda a diario Pese al apoyo familiar y la ayuda psiquiátrica que recibe continuamente, Lorena admite que el recuerdo del suceso es algo que la atormenta todos los días. Sin embargo, el hecho de permanecer viva y de que el asalto no se convirtió en una tragedia le ha permitido recuperarse emocionalmente.  ({rimera Hora / Vanessa Serra Díaz)

viernes, 10 de febrero de 2012
Arys L. Rodríguez Andino / Primera Hora

Esa noche no tenía por qué ser distinta a las muchas que disfrutaba con su familia, pero la abrupta fuerza con la que un hombre enmascarado abrió la puerta de su cuarto fue el comienzo de una pesadilla de la que hoy, con mucha fortaleza, se sobrepone.

Lorena ya estaba acostada para dormir y su esposo veía televisión cuando tres individuos entraron a su hogar. Apuntándole con una pistola, le dijeron que se quedara bocabajo y que no mirara. Su hijo adolescente, que desde otro cuarto escuchó ruidos, llegó adonde estaban su papá y su mamá.

“Le indicaron que se quedara en la cama y que no los mirara porque podían disparar”, narró.

El primero de los tres individuos que se le acercaron le dijo al oído su propósito y le advirtió que no podía decir nada y que debía seguir las instrucciones. Uno se quedó con su esposo y dos la llevaron a otro lugar de la casa. Esos dos la agredieron sexualmente.

“Estas personas abusaron de mí los dos; estuvieron conmigo como media hora. Robaron lo que se iban a robar y se fueron”, contó, de manera resumida, la angustia que vivió en su propia casa.

Sus vecinos no se enteraron.

“Nadie escuchó nada, nadie. Estas personas se estacionaron frente a mi casa y nadie escuchó nada”, observó.

Con ayuda espiritual, psiquiátrica, y el apoyo de su familia, Lorena se siente emocionalmente fuerte, pero reconoce que no deja de tener miedo. “Es una experiencia que todos los días viene a mi mente, pero me siento fuerte”, reiteró y añadió al añadir que ahora vive su vida “con mucha precaución”.

¿A qué le atribuyes esa fortaleza?

Me dio mucha fuerza saber que estaba viva, que pude haber perdido la vida en cuestión de minutos y que, a pesar de este suceso tan horrible, pues pienso que volví a nacer.

Aunque entiende a las mujeres víctimas de agresiones sexuales que escogen no contar lo que les ocurrió, Lorena está convencida de que narrar lo sucedido es parte de su proceso de sanación, además de que está segura de que puede ayudar a que a otras no les pase lo mismo.

“Yo tengo muchas amigas que saben de mi situación y la vida de ellas ha cambiado después de lo que a mí me sucedió. Todas me dicen que ahora toman otras precauciones, cierran puertas, están pendientes, tienen más cuidado. Además de yo tomar la precaución, las personas que están a mi alrededor han decidido hacer lo mismo”, expresó.

Entre las medidas de seguridad que ha adoptado están el dar rondas cuando llega a su casa y pedirle al guardia que la escolte. “Estoy segura de que si sigo las cosas que estoy haciendo, no me va a volver a pasar. Por ejemplo, yo instalé una alarma en mi casa, yo ando con el spray que tú les echas a las personas en la cara; lo tengo en mi cartera”, reveló. Ideó, además, una clave para comunicarse por teléfono con su esposo y está en el proceso de aprender a usar un arma para solicitar la portación.

Una amiga le sugirió que, para distraerse, hiciera algo que siempre hubiera querido. Sin titubeos escogió el tiro al blanco. “Siempre me ha gustado y a la vez le puedo sacar provecho porque luego voy a pedir la portación”, dijo sobre su interés en sumarse a las casi dos mil mujeres a las que les han concedido licencias en los últimos dos años.

“No es que crea ciento por ciento en las armas ni que sea el método para resolver los problemas de esta sociedad, pero lamentablemente vivimos en un mundo en el que tenemos que vivir con precaución. A lo mejor si estoy sola en un lugar y algún día me encuentro una persona, puedo hacer algo, puedo salvar mi vida”, confió.

Tan segura está de que le daría tranquilidad tener un arma que los riesgos de portarla no le preocupan mucho.

“No me asusta. No me asusta porque yo creo que es peor, o que más miedo sentí, cuando estas personas estaban apuntándome con un arma y yo no tenía nada para defenderme. Ese miedo es superior a pensar que tenga que usar un arma. Siempre va a ser un riesgo, pero cuando no tienes nada, como fue mi caso, pues sabes que tienes que hacer todo lo que te pidan”, sostuvo.

¿Qué pensabas de la gente que va armada?

Pues realmente lo entendía, no lo veía desde el punto que lo veo ahora. Lo veía más para personas que tenían negocio, que tienen ciertos tipos de trabajo que salen tarde. No lo veía necesario para una mujer que anda sola. Ahora lo veo como algo necesario para poder tener paz y tener tranquilidad; es una herramienta más.

¿Crees que los delincuentes atacarían menos si supieran que la gente anda armada?

Yo no sé realmente, pero pienso que si saben que la persona está armada lo pensarían mucho versus otra persona que no tiene arma. Pienso que tal vez busquen una casa donde sepan que no hay armas porque es un riesgo para ellos también.

Lorena recordó a la estilista Wanda Torres Torres, quien hirió de bala al hombre que intentó asaltarla.

“Para mí, fue una mujer bien fuerte. Yo hubiera hecho lo mismo si hubiera estado en su lugar y creo que así debemos vivir las mujeres, preparadas”, reiteró.

Aunque todos los días al salir del trabajo y al acostarse piensa en lo que le ocurrió, se esfuerza para no vivir con miedo “porque si no, mi vida estaría destruida”. “No les voy a dar el gusto de que piensen que lograron destruir una vida más”, sostuvo.

A las mujeres les aconsejó que estén alertas “porque uno nunca sabe dónde hay una persona que te pueda estar vigilando”.

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