Como toda una pirata en el barco Tall Ship Bounty, anclado en el Viejo San Juan, la artista “secuestrará” este miércoles, a partir de las 6:00 de la tarde, a varios ejecutivos en el evento MDA Most Wanted, de la Asociación de la Distrofia Muscular, para recaudar dinero y ayudar a los pacientes con condiciones neuromusculares. (Primera Hora / Ana María Abruña Reyes)
martes, 15 de marzo de 2011
Frances Tirado / Primera Hora
A un año y dos meses y medio de convertirse en madre de Antonella, la actriz y modelo Nashalí Enchautegui siente que su agitada agenda de trabajo es la que le ha permitido mantener su esbelta figura en una talla tres de ropa.
Ataviada de pirata, ya que es la madrina del evento MDA Most Wanted Executives, a beneficio de la Asociación de la Distrofia Muscular, la artista luce regia a pesar de no llevar una dieta y atribuye su físico a “estar bien ocupada tratando de ser madre, una mujer profesional, tener negocio propio, ser esposa. Aparte de eso, la emoción de estar todo el tiempo activa con ella (Antonella) es lo que me mantiene así”.
“Yo estoy corriendo literalmente detrás de mi hija y apenas tiene un año y dos meses y medio. Está terrible, brinca todo. No sé si es que soy primeriza, pero estoy pendiente a todo, preocupada si se trepa en la silla y le digo no, bájate de ahí”, revela la intérprete que se ejercita haciendo zumba en su academia, Nashalí High End, en Carolina.
Con una personalidad “eléctrica”, la también cantante siente que a pesar de verse bien, “no me siento que estoy en mi shape, en mi forma, como me gusta estar. No sé cuánto peso tengo, porque nunca le presto atención a eso, sino a las tallas de ropa, eso, es siempre. Aunque sea (talla) tres, el cuerpo no está igual (desde su embarazo)”.
Aunque no a tiempo completo sino parcial, Nashalí Enchautegui continúa lactando a su pequeña porque es algo que disfruta mucho.
“Ella toma la leche que sea, pero la lacto para dormir, si llora, todavía la acurruco ahí (en su pecho). No me cuesta nada y no es algo difícil, aunque es cansón, si es constante. Por eso, me cogí al principio bastantes meses sin hacer nada”, sostiene la aguadillana.
Siente que fue un lujo estar como ama de casa antes de abrir su academia en septiembre pasado, porque así “pude ver a mi hija desde la primera volteada, cuando se paró y cuando dijo la primera palabra. Tengo la bendición de que si tengo una entrevista, me la llevo conmigo y al que le guste bien y al que no, que bregue con eso”.
Por el momento, no contempla otro embarazo.
“Por ahora no porque es bien cuesta arriba. Ya veo el tipo de madre que soy, con la nena lo dejé todo y tendría que dejarlo todo. Estoy recién abriendo mi negocio y hay que trabajar”.
Tras el respaldo del público a la obra Despedida de una soltera, en la que personifica a “Estella”, Nashalí Enchautegui estará este fin de semana en el teatro La Perla en Ponce, junto con el resto del elenco de esta pieza de Juan González Bonilla.
“Esta obra ha recibido buena crítica. ‘Estella’ es la que le gustan los jovencitos, es a la que le gustan los niños y se come los nenes crudos. Esta obra es de amistad”, dice.
En su regreso al trabajo, taller no le ha faltado. Tras una sesión fotográfica por el barco Tall Ship Bounty, anclado entre el muelle tres y cuatro en el Viejo San Juan, comenta con simpatía que “me ha caído todo de cantazo. Mi hija me ha traído frutos y dicen que cada hijo viene con el pan debajo del brazo. Eso me lo decía Osvaldo Ríos”.





