Los agentes de la Interpol que investigaron y descubrieron el secuestro de Crystal Leann Anzaldi dijeron que Nilza Gierbolini siempre actuó con malas intenciones. (Primera Hora / Archivo / Gerald López-Cepero)
miércoles, 25 de enero de 2012
Sara Justicia Doll y Bárbara J. Figueroa Rosa / Primera Hora
Si de algo están convencidos los agentes de la Interpol que descubrieron e investigaron el secuestro de Crystal Leann Anzaldi –la niña que fue robada en 1990 de su hogar en California y criada en Puerto Rico por siete años en un mundo de mentiras por Nilza Gierbolini– es que aún cuando la mujer insiste en que le entregaron a la niña y no la robó, siempre actuó con malas intenciones.
“En el mejor de los escenarios, suponiendo que ella dice la verdad y que la mamá de Crystal se la entregó, Nilza Gierbolini debe saber que los niños no se regalan. Crystal no era una muñeca que se debió llevar para su casa como si fuese un juguete. Se trataba de una niña, de carne y hueso, que era buscada por las autoridades y ella lo sabía... Se quedó ilegalmente con la nena y ahora Nilza se quiere curar en salud”, expresó José Berríos, ex jefe de la Interpol en la Isla.
Con Berríos coincidió el agente Ismael Cintrón, oficial de la Interpol para aquel entonces, y quien precisamente ayudó a resolver el misterio de la nena que Nilza mantuvo ilegalmente durante siete años.
“Toda persona con educación sabe que si le entregan una niña tiene que notificar a las autoridades y si su intención era buena, debió hacer los trámites para tener la adopción y no salir con ella de California y crear documentos falsos (certificado de nacimiento) para hacerla pasar por su hija. Ella sabía que esa niña era buscada en Estados Unidos y no habló. Es claro que hubo malas intenciones”, dijo Cintrón, al recordar que la fiscalía federal de California tuvo intenciones de radicar un caso de secuestro contra Nilza e incluso él estaba preparado para ir a testificar en su contra.
En cambio, la investigación no prosperó. Según Berríos, la ambivalencia entre las versiones ofrecidas por Nilza y los padres biológicos de Crystal (Jeff y Dorothy Anzaldi) hicieron que el caso “se pusiera difícil”. “Además, los federales estaban enfocados en atrapar al compañero de Nilza para aquel entonces, un líder narcotraficante, y como que dejaron al lado el secuestro”, agregó Berríos.
“Si los hechos hubieran ocurrido en Puerto Rico, y con la evidencia que teníamos, estoy seguro que un Gran Jurado federal en la Isla hubiera encontrado causa y hoy Nilza Gierbolini estuviera presa. Pero, no sabemos qué pasó en California”, opinó Cintrón.
Por su parte, Josefina Rosa, una de las trabajadoras sociales del Departamento de la Familia que ayudó a desarrollar el caso, tras percatarse de que el certificado de nacimiento de la niña –criada en Luquillo– era falso, recordó que el gran secreto deNilza se descubrió por un referido de negligencia a la agencia.
“Fue por un referido de negligencia que nos hizo el compañero en aquel entonces de Nilza, Marshall Chamblin. Era relacionado a la conducta de ella y que no cuidaba bien a la nena”, manifestó quien escuchó en alguna ocasión la versión de Nilza, pero no le creyó pues había mucha evidencia en su contra.





