Guaynabo, Puerto Rico, Última Actualización, 8:49:13 PM
 (Primera Hora / Juan Luis Martínez)

Reposa en cama junto a sus sueños

martes, 6 de mayo de 2008
Actualizado hace 81 días
(00:00 a.m. )

Lester Jiménez / Primera Hora


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En la ventana de la habitación de Yukense Andino sólo cuelgan dos objetos que representan su vida y su esperanza: un par de guantes de boxeo y una imagen del Divino Niño Jesús.

Andino, sin embargo, apenas puede contemplarlos con resignación, porque está postrado en una cama luego que en enero pasado fuera baleado en el residencial Monte Hatillo -donde residía- y de los siete impactos de bala que recibió, uno afectó su cordón espinal y lo dejó parapléjico por el resto de su vida.

Su cuerpo muestra las huellas del horrible incidente. Todavía quedan varias balas incrustadas en su anatomía. Perdió parte de su memoria y con ella se fue su carrera como boxeador aguerrido. Pero las ganas de vivir siguen ahí. “Le doy gracias a Dios que me ha dado una oportunidad. Yo me vi al borde de la muerte, pero cuando uno tiene fe en el Señor, el Señor ayuda a uno. Todavía me quedo sorprendido porque en el hospital sufrí dos paros respiratorios y los mismos médicos se preguntaban cómo pude salir de todo eso. Y aquí estoy, gracias a Dios, pudiendo ver a mis hijos y a mi familia”, manifestó Andino.

De ser un prospecto del boxeo con diez peleas como profesional sin conocer la derrota, y de trabajar junto a varios campeones mundiales, Andino, de apenas 28 años, casado y con cuatro hijos, es hoy un hombre que lucha, no con guantes, sino con fe, para mantenerse con vida y con la inquebrantable esperanza de algún día levantarse de esa cama para ganar la batalla más importante de su carrera.

“Le pido a Dios todos los días que me dé una oportunidad de caminar. Aunque sea con andador, si no, pues, hay que aceptar esta condición. Hay que seguir pa’ alante, no dejarse caer por nada. Mi pelea ahora no es en el ring, mi pelea es con la vida”.

Andino recibió siete impactos de bala, dos en la cabeza, con entrada y salida. Uno en el costado, uno en el cuello, uno en un brazo y en el hombro, y un séptimo cuya bola está alojada muy cerca del corazón.

Las circunstancias en que Andino fue baleado no están muy claras. Él mismo asegura que no recuerda nada del incidente, sólo las referencias que le han contado testigos y amistades.

“Había problemas con mi familia y ya era tanta la persecución, que me veían con otras caras, ¿tú me entiendes? Pero yo nunca me fui, porque yo vivía allí (Monte Hatillo) y no le había hecho nada a nadie”, indicó Andino haciendo un esfuerzo por aclarar su mente. “No me acuerdo de nada. Ni dónde estaba sentado antes del incidente, ni nada. A mí me han contado, 'mira, tú estabas en tal lado, te metiste a unos edificios y sonaron los impactos. Intentaste forcejear, te fuiste a correr, te zumbaron otros pocos de tiros', pero yo de verdad, no me acuerdo”, subrayó.

Sus hijos, su esperanza

La mayor fuerza para seguir viviendo la recibe de su esposa, María Savala, y de sus hijos, dos hijos mayores de una relación anterior, y los dos menores que viven con él, una niña de tres años y un niño de dos.

Pero también son sus retoños los que arrancan sus más amargas lágrimas al verse imposibilitado de compartir con ellos como quisiera.

“Mis hijos siempre están encima de mí. Quisiera jugar con ellos, pero no puedo… Es triste que los mismos hijos vean a uno así”, manifestó con dificultad, mientras intentaba infructuosamente aguantar su llanto.

“Mi hijo mayor vino hace poco y se tiró encima de mí besándome y abrazándome, y me dice: ‘Papi, ¿cuando tú te vas a levantar?’ y fue bien doloroso para mí. Le dije: ‘No te preocupes que papá va a estar bien. El Señor siempre va a estar con nosotros y papá un día se va a levantar y va a estar con ustedes’”, narró entre sollozos.

Fin a su carrera

El boxeo fue su vida. Luego de una prometedora carrera como boxeador aficionado, Andino brincó al profesionalismo y llevaba excelente paso. Acumulaba nueve triunfos y un empate en sus diez peleas. Además, era muy bien recomendado como sparring partner de boxeadores de la talla de Oscar de la Hoya, Miguel Cotto y Shane Mosley, entre otros.

Un álbum con muchas fotos de sus distintos momentos en el pugilismo también lo acompañan en la habitación.

“A veces veo las fotos de boxeo y me pongo a pensar, ¿por qué me hicieron este daño, si yo solamente trataba de proteger a mi familia? ¿Por qué tiene que pagar alguien que no está en nada de la calle? Ha sido frustrante, porque yo tenía un contrato con Oscar de la Hoya y por la situación que me pasó, todo se fue abajo”, destacó Andino, quien, sin embargo, dijo no sentir rencor con las personas que atentaron contra su vida.

“No les deseo mal. Si se pueden arrepentir, mucho mejor ante los ojos de Dios… que se acuerden que allá arriba hay un Dios. Ellos sabrán lo que van a hacer con su vida”.

Necesita ayuda

La condición de Andino tiene muchas consecuencias. La situación económica es una de ellas.

El otrora prospecto boricua no tiene ningún ingreso para sostener económicamente a su familia. Su esposa se dedica cien por ciento a atenderlo, no cuenta con los recursos adecuados para poder trasladarse al Centro Médico a recibir sus terapias semanales, ni tampoco de una silla de ruedas para movilizarse.

“Es difícil… y yo sé que no es una obligación ayudar, pero lo más que me molesta es que sí pueden venir presidentes y gobernadores de allá afuera a hacer campaña en Puerto Rico, recoger miles de dólares y llevárselo. ¿Por qué no ayudan a las personas que verdaderamente necesitan esa ayuda?”, señaló Andino.

El Programa de Asistencia Psicosocial al Boxeador, adscrito a la Comisión de Boxeo de Puerto Rico, ha comenzado una campaña agresiva para poder recaudar fondos y todo tipo de ayuda para Andino y su familia.

Figuras del mundo del boxeo como don Félix Trinidad, padre, han aportado económicamente, al igual que Miguel Cotto, quien se comprometió en facilitarle una silla de ruedas. De igual manera, la Iglesia La Senda Antigua cooperó con una compra de alimentos para su familia, entre otros, pero aún falta mucho más.

Cualquier persona o entidad que desee aportar en beneficio de Yukense Andino y su familia, puede comunicarse a la Comisión de Boxeo de Puerto Rico al 787-721-2800 ext. 1569.

“Le doy gracias a toda la gente que me ha apoyado, que ha estado siguiendo mi carrera desde aficionado. Le digo gracias a todas esas personas que me han apoyado y que sepan que yo estoy aquí, pa’ alante”, sentenció con optimismo.

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