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Del juego a la pantalla

Kristin Kreuk encarna a “Chun-Li”, figura central en esta película de acción que nace a partir del videojuego Street Fighter.  (Suministrada)

jueves, 5 de marzo de 2009
Mario Alegre Femenías / Primera Hora

La maldición continúa plagando las adaptaciones cinematográficas de los videojuegos. ¿Por qué la insistencia de los estudios de cine en continuar produciendo semejantes desperdicios de celuloide que no apelan ni siquiera a los fervientes fanáticos de este popular medio de entretenimiento con películas como Street Fighter: The Legend of Chun-Li?

Como si no fuera suficiente que hace 15 años los cinéfilos fueron sometidos a la tortura de la cinta original de Street Fighter -protagonizada por Jean-Claude van Damme y el puertorriqueño Raúl Juliá-, hoy estrena otra historia basada en la serie del famoso videojuego de peleas. De hecho, es posible que si osan ver el nuevo filme, el de 1994 les parezca una obra de arte de la talla de Raging Bull.

El largometraje se concentra en el personaje de “Chun-Li”, una joven cuyo padre fue secuestrado cuando apenas era una niña y que ahora, tras la muerte de su madre, decide dar con su paradero. Su búsqueda la lleva a Tailandia, donde una perversa organización mantiene cautivo a su padre mientras busca apropiarse del terreno donde habitan los pobres para –lean esto- construir condominios para ricos.

Tan malo como el argumento de la cinta son las actuaciones y -sobre todo- el diálogo. El libreto pudo haber sido escrito por un estudiante de escuela intermedia. Es más, mis disculpas a los alumnos que cursan esos grados. Muchos de ustedes, en especial los seguidores de Street Fighter, pudieron haber hecho algo de mejor calidad que lo que terminó en pantalla.

La historia de la transición de los videojuegos de la pantalla chica a la grande no es nada buena, por lo que este nuevo fracaso no debe sorprender a nadie. Y si usted es de los que piensan: “la trama no me importa, yo lo que quiero ver son buenas peleas”, pues lamento informarle que ni eso encontrará. Los combates están mal coreografiados y nunca alcanzan la intensidad que deberían transmitir para hacerlos más atractivos a los espectadores.

Sugerencia para la próxima película de Street Fighter, si es que –el dios del cine nos libre- hay otra: busquen a una docena de fanáticos del exitoso videojuego, colóquenlos en una sala con un cómodo sofá, pónganlos a jugar el nuevo Street Fighter IV en un televisor plasma de 60 pulgadas y filmen durante 90 minutos sus peleas virtuales. Será muchísimo más entretenido para los aficionados del videojuego que ver esta película.

¿Cuál estreno de cine verás este fin de semana?