Reflexiones de dos asesinosjueves, 1 de mayo de 2008Mario Alegre Femenías / Primera Hora
“Quizás eso sea el infierno; pasar la eternidad en Brujas” Así describe el personaje de “Ray” la antigua ciudad belga. Si usted ha visto al menos una imagen de esa majestuosa localidad europea, sin duda alguna pensaría que su comentario dista mucho de la realidad. Su percepción de la ciudad, cuyo nombre sirve de título para la cinta “In Bruges” que estrena hoy en la Isla, está seriamente influenciada por su estado emocional, ya que el infierno al que se refiere lo vive en carne propia. En dónde lo haga es irrelevante. “Ray”, interpretado por Colin Farell en su mejor actuación desde “Tideland” hace ocho años, es un novato matón a sueldo de la mafia inglesa cuya primera asignación tiene un resultado tan desastroso que su jefe lo envía junto con su compañero “Ken” (Brendan Gleeson) a Bélgica en lo que la situación en Londres se normaliza. El dúo de asesinos manifiesta dos apreciaciones muy distintas de sus alrededores. Mientras “Ken” aprovecha su estadía para absorber o toda la historia y cultura de Brujas, “Ray” busca cualquier distracción para desconectarse de su conciencia. Profundizar en el gravísimo error que comete “Ray” sería restarle impacto a la trama y privarlo a usted de disfrutar de una de las mejores experiencias cinematográficas que han proyectado en la gran pantalla en lo que va del 2008. Sólo basta con decir que su tormento es meritorio ya que el remordimiento que siente es tan genuino que genera una enorme empatía por parte del público. El resto lo dejo para que ustedes lo descubran. Hasta este punto la cinta suena como un intenso drama, y en parte lo es, pero uno de sus mayores aciertos es la yuxtaposición de comedia dentro de su historia. Comedia oscura, por supuesto, pero perfecta para este tipo de filme. El acto de malabarismo entre estos dos géneros tan opuestos lo realiza impecablemente el director y guionista de la película, el británico Martin McDonagh. La labor es aún más impresionante al conocer que “In Bruges” es su primer largometraje y –por lo tanto- uno de los debuts más prometedores de un cineasta en mucho tiempo. El libreto de McDonagh no deja por un momento. de impulsar la trama, ni siquiera cuando los personajes parecen tan sólo pasear por las calles de la ciudad. Conversaciones existenciales entre una pareja de matones ya se han visto anteriormente en filmes como “Pulp Fiction”, y las influencias de ese clásico contemporáneo son bastantes obvias. Sin embargo, McDonagh consigue que irradien originalidad. El elenco no podría ser mejor. Farell luce muy cómodo con el personaje -quizás en gran parte porque “Ray” comparte su nacionalidad irlandesa- y su trabajo en la cinta posee un magnetismo irresistible. Gleeson, por su parte, transmite la inteligencia y la madurez perfecta para fungir como una figura de padre y mentor para el joven asesino, mientras que Ralph Fiennes, en una pequeña pero impresionante aparición, personifica a su villano más memorable desde que interpretó a “Amon Goeth” en “Schindlers List”. El último, pero no menos importante, personaje que merece mencionar es la propia ciudad de Brujas. Muy lejos de ser un infierno, la espléndida urbe no solo sirve de purgatorio para expiar los pecados de “Ray”, sino que ayuda a que los espectadores no aparten la mirada de la pantalla por un sólo instante. Por Alexis Sebastián Méndez Tras una accidentada misión, dos asesinos a sueldo son enviados a Bruges, una ciudad de Bruselas, en lo que la situación se enfría. Allí comienzan un periodo de vacación, reflexión y hasta romance, pero esta aparente paz se trastorna con la llegada del jefe. “In Bruges” es el debut como director de cine de Martin McDonaugh, considerado como uno de los dramaturgos británicos contemporáneos más importantes del teatro inglés. Y la influencia del teatro es notable, pues la mayor carga está en los diálogos. También se nota su ansiedad por responder con acción, la cual domina la porción final del filme, aunque irónicamente resulta menos efectiva que las escenas de influencia teatral Este tono de teatro no se percibe tanto, pues el director ha procurado erradicarlo cambiando el escenario constantemente, y para ello ha usado la ciudad de Bruges, la cual aparentemente se ha detenido en el tiempo. La ciudad se convierte en otro personaje principal del filme. “Ray” (Farell) es el más inquieto y cínico de los dos, mientras que “Ken” (Gleeson) tiene una actitud de más reflexión. Pero “Ray” se siente particularmente afectado por una tragedia en su última asignación en Londres, cuando debía eliminar a un sacerdote. Accidentalmente, asesinó a un niño en la capilla. El retiro forzado se convierte en una experiencia de descubrimiento para ellos, repuntada por la amistad con una actriz y un enano que se encuentran trabajando en la filmación de una película en la ciudad. La conclusión del filme puede resultar satisfactoria para algunos, e inadecuada para otros. Lo importante es que, en el camino, hemos disfrutado de reflexiones interesantes, comentarios chispeantes, mucho cinismo y buenas dosis de humor negro. “In Bruges” se presenta exclusivamente en las salas de Fine Arts. |























