Taller de formas
El nuevo taller cuenta con una sala amplia en la que el artista fabrica las esculturas. (Primera Hora / Gerald López-Cepero)
jueves, 1 de mayo de 2008
Actualizado hace 113 días
(00:00 a.m.
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Carlos Rubén Rivera / Para Primera Hora
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Al momento de crear, Luis Torruella es de los artistas que optan por organizar de manera precisa las ideas que se van a llegar a materializar. Tiene muy sabido que una buena obra de arte es el resultado de largas horas de vigilia y arduo trabajo, y no sólo de la mera inspiración. Sin embargo, sería imposible lograr un trabajo impecable “si cada mañana que me levanto no me sintiera a gusto con el lugar en donde ideo y trabajo mis esculturas”, comentó.
Siendo muy consciente de esto, se lanzó a la tarea, desde hace casi diez meses, de comprar un edificio en Villa Palmeras, en Santurce, que antiguamente perteneciera a una imprenta, para hacer de éste su nuevo taller. Durante esos meses estuvo trabajando en la remodelación del mismo y en adecuarlo para que fuera lo que es hoy día: “un lugar donde luego de estudiar ideas y jugar con formas en mi imaginación, las vacío para perseguirlas y convertirlas en obras”.
Artista entre números
Torruella nació en una familia de físicos y profesores universitarios. “Yo sabía que me gustaba el arte, pero me fui a estudiar matemáticas. Duré sólo año y medio estudiando eso en Amherst College, en Massachussetts, pues un día cogí un curso de escultura y quedé fascinado”, añadió.
Desde entonces ha dedicado su vida al arte, y este año celebra dos décadas en dicho oficio que, después de su familia, es lo más importante en su vida. “Hace 20 años ya, también, desde la primera obra que vendí, que fue en mi último año de estudios. Hice una escultura para cuando estaba haciendo mi estudio independiente y una señora que cogía una clase de escultura básica se interesó en una obra mía y la compró”, recordó.
Sus años de carrera le han ayudado a crecer mucho tanto en la evolución del trabajo que realiza como en la manera de ver el mundo desde su faceta como artista. “Al principio uno no tiene idea de lo que se trata ser artista. Ser artista es una mezcla de muchas cosas y vivir de ello es bien complicado. Ahora mismo yo tengo el taller y cuatro empleados y es por eso que también es como un pequeño negocio. Yo recuerdo que cuando me gradué de la escuela, me gané par de premios y me creía una chavienda, pero las cosas son mucho más complicadas. Ahora me doy cuenta que son muchos los factores para poder vivir de esto. Hay que tener mucha disciplina, hay que saber cómo promoverte y bregar con clientes. Son muchos los aspectos a perfeccionar para poder sobrevivir. Ese contraste, a la misma vez, es lo que hace esta vida interesante”, comentó.
La escultura como pasión
Durante su vida como artista, ha sido la escultura el medio que le ha apasionado y, aunque también ha trabajado la pintura, sólo lo hace en un ámbito personal. Sus esculturas son principalmente de aluminio, aunque algunas tengan otros elementos como cemento, vidrio o madera.
Las ideas las obtiene principalmente de su entorno, de las cosas que ve todos los días, de sus formas y colores. Un elemento que aporta mucho es el mar, pues pasa mucho tiempo de su vida realizando deportes acuáticos como el surfing o el buceo. Sin embargo, sus esculturas no sólo nacen de una idea, sino que se van formando en la medida en que va trabajando con los materiales que utiliza. “Es un proceso de eliminación de posibilidades para poder mantener una frescura. Uno a través de los años aprende a acceder a la creatividad, que no es fácil. Es como entrenar para un maratón, es un trabajo de todos los días para mantenerse en forma. Hay que hacer ejercicios creativos para que de ahí fluyan las ideas”, señaló.
De todo esto resulta su obra. Grandes esculturas de variadas formas geométricas que se entremezclan entre ellas de maneras inesperadas. La posición que ocupan dichas formas a veces crea tensiones, otras resulta más armoniosas, pero siempre nos develan algo, un estado en la vida del hombre, un retratar un paisaje hermoso o una profunda emoción. Las esculturas de Torruella son su lenguaje, la forma que utiliza para expresar a los demás sus ideas e impresiones.
Un nuevo taller
Sin embargo, Torruella conoce la importancia que juega el espacio adecuado para el desarrollo de su trabajo. Para él, un artista necesita tener un lugar donde crear y fabricar la obra de arte. Por tal razón, hace unos días inauguró su nuevo taller en Santurce, después de mucha planificación y meses de trabajo. El taller es un edificio de dos pisos que ha remodelado completamente. En el primero de ellos se produce el trabajo más pesado, recibe materiales, corta metales y realiza soldaduras. En el segundo piso, al cual se accede por unas escaleras decoradas con varias de sus piezas, se encuentra otro pequeño taller, su oficina y una galería en donde, por el momento, exhibe sus obras y en la que espera poder exhibir, además de éstas, las obras de otros colegas.
“Este lugar es algo muy importante para mí, pues, después de veinte años de carrera, por fin tengo mi propio taller. Éste es mi mundo, aquí yo creo y diseño todo lo que quiera. Paso todo mi día aquí trabajando, por lo que, al momento de planificarlo pensé que tenía que ser un ambiente fértil para la creación. También quería que fuera un espacio multiusos, en donde además de crear pudiera fabricar aquí la obra, que también hubiera espacio para exhibir mis obras o las de otro artista”, expresó.
De igual manera, el local cuenta con una azotea, para la cual tiene otros proyectos. Torruella señala que tiene planes de techarla y poder ofrecer ahí clases de escultura para los jóvenes que estudian en la escuela cercana al taller o del barrio.
El nuevo taller de Luis Torruella está localizado en el #336 de la calle Pellín Rodríguez, esquina Providencia, en Villa Palmera en Santurce. Para más información se puede comunicar al 787-722-8728 o acceder a la página web www.luistorruella.com.