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José Alameda considera que la justificación del Estado es encargarse de producir bienes y servicios públicos que el sector privado no quiere, no puede ni debe producir para sus ciudadanos. (Archivo)

Advierte peligros en recortar gastos

miércoles, 7 de enero de 2009
Antonio R. Gómez / Primera Hora

Peligrosa la reducción de gastos.

El “Plan de Reconstrucción” económica y fiscal que propone el nuevo gobierno de Puerto Rico es contrario a la política que impulsa la nueva administración estadounidense, y al objetivo de redistribuir el ingreso que se persigue con el gasto público, advierte el economista José Alameda.

“El programa de Obama-Biden se basa en estímulos fiscales mediante el gasto público y una reducción de impuestos a la clase media y pobre, pero no a los ricos”, recuerda en un escrito el también catedrático del Departamento de Economía del Recinto Universitario de Mayagüez.

“Se estima una gran cantidad de $775 billones (en fondos públicos) y la posible creación de tres millones de empleos. Este programa sigue la orientación terapéutica de (el economista John Maynard) Keynes y la prédica de la importancia en el gasto público”, indica.

“(Luis) Fortuño navega en contra de esta filosofía. O sea, no sólo en contra de Keynes, sino de Obama”, sostiene al criticar la afirmación del Gobernador de que “un dólar en manos de la gente está mejor invertido que en el Gobierno”.

En su argumentación Alameda destaca y cita expresiones que hizo recientemente el premio Nobel de economía de 2008, Paul Krugman, en un artículo en el que brindó su apoyo a la propuesta de aumento en el gasto público que impulsa el presidente electo, Barack Obama.

“[...] La expansión fiscal será aún mejor para el futuro de Estados Unidos si una buena parte de esa expansión toma la forma de inversión pública en la construcción de carreteras, reparación de puentes y el desarrollo de nuevas tecnologías, todo lo que hará a la nación más rica en el largo plazo”, escribió Krugman.

Alameda advierte además sobre el propuesto recorte en el gasto público y afirma que éste “tiene efectos redistributivos que la empresa privada no piensa brindar, pues no es su razón de ser”.

Cita también, como parte de ese argumento, un estudio sobre la incidencia del gasto público en Puerto Rico que preparó el profesor en Finanzas Públicas de la Universidad de Puerto Rico, Arthur Mann.

“[...]El presupuesto público de Puerto Rico redistribuye los ingresos de las familias de los niveles más altos de ingreso hacia las familias de ingresos más bajos. El presupuesto representa un instrumento redistributivo poderoso, y es fundamentalmente el lado de los gastos el que tiene mayor efecto sobre la redistribución del ingreso”, concluye el estudio, según el economista.

Destaca Alameda que “lo interesente del caso es que este estudio se hizo para el (año fiscal) 1993-94 y para la Reforma Contributiva del gobernador Pedro J. Rosselló y que manejó el secretario de Hacienda, Manuel Díaz Saldaña. En este momento”, agrega, “Luis Fortuño era director de la Compañía de Turismo y luego, director de la sombrilla de Desarrollo Económico”.

Según Alameda, “la razón que justifica al Estado es que el mismo habrá de producir bienes y servicios públicos que el sector privado no quiere, no puede ni debe producir”.

La reducción en el gasto público es uno de los compromisos del nuevo gobernador y una de las bases de su propuesta para reactivar la economía.