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Wanda Benítez, madre de la soldado, no pudo ocultar su dolor durante la ceremonia en el Fuerte Buchannan. (Para Primera Hora / Jose R. Madera)
Aún vivo el recuerdo de Frances
sábado, 5 de julio de 2008
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“Ella era el sunshine de nosotros”.
Han pasado casi cinco años desde que Orlando y Wanda Benítez perdieron a la mayor de sus dos hijas. El dolor, sin embargo, continúa aún desgarrándoles lo más profundo de su alma.
Wanda no podía esconder ayer la sensación “agridulce” que le provocaba la ceremonia celebrada en el Fuerte Buchanan para designar la entrada principal de la instalación militar con el nombre de su hija: Frances M. Vega.
El orgullo que le provocaba tal distinción era indescriptible, pero igual de inimaginable era el dolor que sentía al recordar a quien ella siempre consideró como el “sunshine” de la casa.
Wanda llegó ayer con un ramo de flores para colocarlo frente al monumento develado que lleva la foto de una sonriente Frances. El ramo tenía rosas y claveles rojos y margaritas blancas. Pero dentro de todo el follaje sobresalían cuatro enormes girasoles amarillos, flor favorita de Frances.
“Esto es increíblemente grande para mí, porque yo digo que iré a morirme pero mi hija todavía seguirá aquí”, dijo entre lágrimas para dejar escapar una tímida carcajada y recordar: “Ella era superpayasa, la que te ponía a reír todo el tiempo”.
Frances murió el 2 de noviembre de 2003 cuando un misil disparado por insurgentes impactó el helicóptero en el cual viajaba por la zona de Al Fallujah, en Irak. Ella fue uno de los 16 soldados que perdieron la vida en el trágico accidente. Tenía 20 años.
Durante la emotiva ceremonia, los padres de Wanda, así como su hermana Jeannette, no pudieron contener las lágrimas mientras escuchaban cómo la labor y dedicación de su hija era exaltada.
La especialista, perteneciente a la Unidad 151 de Servicios Postales del Destacamento 3, fue descrita por miembros del Ejército y ex compañeros de combate como alegre, cariñosa, dadivosa y amorosa. Pero sobre todas esas cualidades sobresalía su “espíritu libre”, dijo su padre, Orlando Benítez.
Fue ese espíritu aventurero lo que la llevó a enlistarse en el Ejército con tan sólo 18 años. “Ella era aventurera y estaba familiarizada con el sistema. Me imagino que ella pensó: 'Si mi papá lo hizo, yo puedo'”, dijo el ex militar.
“Yo la apoyé. En ese momento no había nada de conflicto, aunque sí el 9-11 (ataque a las Torres Gemelas) ya había ocurrido y las cosas estaban bien calientes”, recordó, tras decir que su hija “era una beba”.
La muerte de su primogénita ha sido para Benítez la “peor carga” que puede llevar cualquier padre sobre sus hombros. “Esto ha sido bien difícil. No hay peor carga. La pérdida de un hijo es algo que no es natural, porque nosotros pensamos que vamos a fallecer primero”, dijo visiblemente afligido.
Rememoró que Frances era una destacada jugadora de fútbol, amante del baile y del modelaje. Ésta, sin embargo, nunca imaginó que un día se convertiría en el “modelo” a seguir por jóvenes, indicó Félix Santoni, director de Antilles High School.
Por su parte, el presidente del Senado, Kenneth Mc Clintock, le entregó una resolución de homenaje a los padres de Frances. Éstos recibieron también una réplica de la placa develada a la entrada.
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