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Ana López

Llenos de alegría y no hay por qué negarlo

miércoles, 2 de julio de 2008
Leysa Caro GonzáleZ / Primera Hora

¿Somos realmente felices?

Para muchos sería imposible concebir la idea de que la felicidad es posible en momentos en que el país está sumido en uno de los periodos más críticos de su historia.

Por lo menos, ésa fue la idea que cruzó por mi mente al leer los resultados del estudio realizado por el World Values Survey, que dirige el Instituto de Investigación Social y que nos ubicó como el segundo país más feliz del mundo. Estoy segura de que otros pensaron igual.

Sin embargo, estaba equivocada. Nuestro pueblo es feliz. No importa los obstáculos, el alto costo de vida y la falta de empleos, el boricua está contento con su situación o, por lo menos, eso es lo que intenta aparentar. Tal vez para consolarse a sí mismo. ¿Por qué no?

No sé si será hipocresía o la intención de ser como el payaso que oculta detrás de su colorido maquillaje la realidad que lleva dentro, pero lo cierto es que parece que somos un pueblo contento.

De 50 personas abordadas por PRIMERA HORA con relación a los resultados del estudio que en su edición del 2005 nos dio el primer lugar, más del 65% indicó que se sienten contentas con la noticia.

Nuestra primera muestra fue en el balneario El Escambrón, en Puerta de Tierra. De las 18 personas encuestadas allí, sólo cinco dijeron que el pueblo puertorriqueño no era feliz.

Al salir pensé que las personas se encontraban en medio de una especie de letargo provocado por el mar, el sol y la arena.

¿Quién puede pensar en problemas mientras descansa debajo de una palma?

Pero para mi sorpresa, en la plaza del mercado de Santurce y en el centro comercial Plaza Las Américas obtuve opiniones similares.

En total no pasó de 15 el número de personas que admitieron ser infelices debido a lo complicado del panorama local, que incluye un alto número de suicidios y asesinatos.

Esa supuesta felicidad tiene muchas razones de ser pero, en general, se la atribuyeron a que el espíritu del puertorriqueño es libre.

Culturalmente, somos un pueblo que siempre les saca partido a los sucesos negativos, que festeja hasta un bautizo de muñeca y que se busca el peso como sea, opinaron. Suena lógico, ¿no?

Hubo un sector que desistió de coincidir con el resultado de la encuesta que se realiza desde el 1981. Fue de éstos que surgieron las mayores expresiones de sorpresa e incredulidad.

¿Que qué? ¿Cómo? ¿Que somos los más felices? y ¿Quién dijo eso?, reaccionaron algunos.

Éstos aseguraron que la felicidad es imposible si se toma en consideración lo trastocada que está la familia, el número de mujeres que ya han muerto en incidentes de violencia doméstica y los niños que son víctimas de abuso sexual.

Cada día el cheque da para menos y son muchas las personas que han perdido sus empleos debido a lo delicado del panorama económico a nivel local y mundial.

Lo afirme o no una encuesta, no hay duda de que el espíritu del boricua es libre y está en una búsqueda constante de la felicidad.

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