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Leopoldo Sanabria fue un joven trovador que comenzaba a destacarse, pero sus sueños fueron tronchados cuando lo declararon uno de “los más buscados” por la Policía. (Archivo)
Murió de injusticia
miércoles, 13 de agosto de 2008
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“El eco de la voz de mi hijo retumbará en las paredes de ese tribunal y sólo cuando se haga justicia podrá descansar en paz”.
Más claro no pudo resumir ayer su profundo pesar don Leopoldo Sanabria, padre del joven del mismo nombre que se suicidó en la cárcel tras ser convicto por un crimen que no cometió.
Sus expresiones surgieron al reaccionar a la decisión que permitirá un nuevo juicio en el caso en que su hijo, así como Orlando Ramos Félix y Carmelo Velázquez Colón fueron inculpados por la muerte a tiros de Rafael Colomba en 1995, en Salinas.
Sanabria fue un joven trovador que comenzaba a destacarse y que grabó varias producciones con sus familiares, pero sus sueños fueron tronchados cuando lo declararon uno de “los más buscados” por la Policía.
A pesar de que su familia insistía en que él se encontraba en Estados Unidos al momento del crimen, el solitario testimonio de Zoé Díaz Colón lo involucró en el asesinato y los tres fueron sentenciados a 110 años de prisión en 1999.
La decisión judicial fue mucho para Sanabria, quien entonces contaba con 25 años, y tras pintarse en el pecho la frase “soy inocente” se ahorcó en su celda casi dos años después de haber sido sentenciado.
A casi diez años de emitirse la condena, finalmente el Tribunal Supremo escuchó los planteamientos persistentes del abogado Erasmo Rodríguez y revocó la sentencia, basado en la validez de las denuncias sobre extraños manejos del caso. (Ver historia relacionada).
Ayer, Sanabria padre se sentó junto a las familias de los otros dos acusados y celebró jubiloso la decisión de excarcelar a Velázquez, a pesar de que su hijo no tendrá esa misma segunda oportunidad. “No me he perdido ni una vista, he estado con ellos todo el tiempo y voy a seguir hasta que se haga justicia”, dijo Sanabria.
Poco antes, el juez Carlos L. Merle, que sostuvo que la decisión del Supremo ha sido “una de las mejor redactadas que he visto en diez años”, ordenó que Velázquez sea puesto en libertad y pague una fianza de $4 mil.
Pronta liberación
Ayer mismo, sus familiares llegaron a la Cárcel Regional de Bayamón ante la expectativa de que Velázquez saliera, pero al final la salida no se produjo.
Aun así, se espera que su liberación se dé pronto.
“Se ha perdido tantas cosas en este tiempo, el crecimiento de sus sobrinos... Él siempre me dijo que no había hecho eso. Lo más duro fue no verlo en casa”, dijo emocionado don Carmelo Velázquez al escuchar que su hijo será puesto en libertad.
Para Juan Colón, hermano de Carmelo, su libertad es un triunfo de la justicia.
“Es algo emocionante, uno pensaba que iba a estar 110 años en la cárcel y al fin poderlo traer a casa, uno vuelve a ver la luz al final del túnel. Tenemos un gozo porque confiamos que él es inocente”, dijo.
Ramos Félix deberá esperar hasta que se resuelvan otros detalles de derecho, pero también será liberado.
Su hermano José afirmó que “a veces uno piensa que la justicia se acabó, pero finalmente uno puede creer en ella”. Agregó que la muerte de Sanabria los afectó mucho, al tiempo que dijo que Orlando se ha transformado en una persona más religiosa.
Tras escuchar la decisión del juez, Rodríguez expresó que “el Ministerio Público debe reinvestigar estos hechos, debe evaluar si va a presentar el caso con la misma testigo porque… es un testimonio falto de credibilidad”.
No es el único caso
Díaz Colón, la testigo fatula, también implicó a otros seis hombres en el juicio por asesinato de su compadre Tony Peña, que corrió paralelo al de Velázquez Colón y que logró condenas para todos ellos.
Manuel Díaz, uno de los convictos, también se suicidó sólo 40 días tras su encierro de por vida en 2001.
La libertad de Velázquez prendió una luz de esperanza en este caso.
Héctor Merced, padre del reo del mismo nombre, sostuvo que “los hechos son parecidos. Ella (Díaz Colón) dijo que les escuchó decir que habían tumbado a Tony Peña, pero luego se retractó y dijo que eso fue la Policía que le había ofrecido chavos”.
Curiosamente, según Merced, los acusados no se conocían entre sí antes del juicio, por lo que han iniciado los pasos para conseguir su libertad basados en la decisión del Supremo.
María Gómez, madre de Merced, confesó que su hijo, primo hermano del difunto, ha estado en tratamiento psiquiátrico y que también ha intentado suicidarse.
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