De pesito en pesito
sábado, 11 de octubre de 2008
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En un paseo cualquiera a la tienda, nunca falta el niño que se cuelga de la falda de la madre y le dice: “Cómpramelo, cómprame cualquier cosa...”. Éste pedido tiene dos partes: las ganas de tener algo nuevo -sin importar lo que sea-, y el hecho de que, como padres, nuestra supuesta obligación es comprárselo.
Si cedes, habrás cometido varios errores. El peor de ellos será que no le estarás enseñando a tu retoño el valor del dinero. Ahora, más que nunca, cada centavo ahorrado es un centavo ganado y tus hijos tienen que ser un ente activo en este proceso.
“Es importante complementar la enseñanza de que el trabajo es divertido y que, al final, el proceso tiene una recompensa”, explica Antonio Duarte, gerente de relationship marketing del Banco Popular de Puerto Rico. “Es importante que sepan lo que es el dinero y de dónde viene. Que si lo guardan, van a ver cómo crece y, luego, cuando ya sean más grandes, cómo hacer tareas para ahorrarlo”, indica el ejecutivo.
Un asunto natural
El dinero del hogar no tiene que ser cosa de adultos. Es bueno que tus hijos se familiaricen con el presupuesto familiar y cuánto cuesta guardar dinero para comprar las cosas. Puedes enseñarles cómo cuadras la chequera y mostrarles un estado de cuenta, para que puedan ver el vaivén del dinero. Explícales que, así como ellos tienen que hacer sus asignaciones para sacar buenas notas, tú tienes que trabajar para traer el dinero a casa. Esta comparación es fácil de entender y los menores empiezan a apreciar el trabajo que toma obtener lo que se desea.
Simplifica el proceso
La forma más fácil y atractiva para que tu hijo empiece a ahorrar es comprarle una alcancía, ya sea de los famosos cochinitos o de esas que son más interactivas, como las que van contando el dinero a medida que lo depositas. De esa forma, el niño puede ver cuánto dinero tiene.
Aprovecha la oportunidad para explicarle que ese dinero lo puede usar para sus gustos o ir aumentando la cantidad para comprarse artículos más caros. Pero, adviértele que si lo gasta todo por impulso, no se lo vas a reponer. Así, el menor aprenderá las consecuencias de sus acciones y, de seguro, tendrá más cuidado con sus fondos.
Una vez el niño empiece la rutina, puedes darle una mesada -dependiendo de su edad y de cuánto puedas darle-. La mesada puede ser una recompensa por hacer bien las labores del hogar y así el nene va aprendiendo el valor del trabajo.
Sin embargo, el dinero no debe usarse para chantajearlo (“si te terminas las habichuelas, te doy un peso”) o pagarle por hacer algo que ya es su obligación, como las tareas de la escuela. Debes dejar claro que las obligaciones no son negociables.
Enséñale sobre los especiales
Los cupones y las promociones en las tiendas, pueden ser una buena herramienta para enseñarles a tus hijos sobre los especiales. Ten el hábito de revisar los cupones en casa e invítalos a usar una calculadora para que vean cuánto ahorrarán si los usan. Conviértelo en un juego. Haz una lista de los artículos que van a comprar en el supermercado y hagan una carrera para ver cuántos cupones relacionados con la lista pueden encontrar. La naturaleza competitiva de los niños los hará buscar con afán y será un buen ejercicio en memorización y matemáticas.
Con esta rutina, los menores aprenderán cómo planificar las compras y así, cuando se antojen de esa muñeca o ese carrito, para ellos será natural buscar los especiales y el mejor precio.
Da el ejemplo
Si necesitas una lavadora, pero compras un televisor de plasma, tus hijos verán que le estás dando más valor a lo que quieres que a lo que necesitas. “Es importante que los padres tengan la actitud de ahorrar para el futuro de sus hijos”, indica Duarte. “Les recomendamos que abran, desde bien temprano, una cuenta que pueda generar intereses a largo plazo y que les ayude a tener dinero para los estudios”.
La visualización
Puedes probar la siguiente actividad para que tu nena tenga una idea clara de lo que es el dinero: si quiere una muñeca que vale $20, haz una tabla con 10 espacios de $2 cada uno. Cada vez que ahorre los dos dólares, puede colorear un espacio y así verá cómo el proceso va avanzando. Al final, se sentirá satisfecha de su esfuerzo y le habrás ilustrado cómo, por su propia mano y con un poco de paciencia, pudo llegar a la meta.
A la hora de comprar
Tu hijo ahorró para comprarse la patineta y van a las tiendas. De pronto, se da cuenta de que se le quedaron los chavos en casa y te pide que se los des.
Tienes dos opciones: o le dices que no le puedes dar el dinero y que era su responsabilidad traerlo a la tienda o se los prestas, pero “formalmente”. Es decir, hacen un papel que indique la fecha, qué compró y cuánto le prestaste, y cuánto te tiene que devolver, ya sea de inmediato o en plazos. De esta forma, el niño aprende que los préstamos hay que pagarlos y que no se deben tomar a la ligera. Le estarás enseñando herramientas valiosas para la adultez, como el buen uso de su crédito.
* Para más información sobre productos de ahorro del Banco Popular, visita www.popular.com.
























