Afirma que su película merece un Oscar
El actor está en la Isla para presentar la primera parte de su película sobre el Che Guevara. (Para Primera Hora / Carlos Giusti)
miércoles, 14 de enero de 2009
Eliezer Ríos Camacho / Primera Hora
Satisfecho por el resultado de sobre siete años de trabajo, pero sorprendido por el silencio de algunos de sus pares ante el mismo. Así se siente el actor puertorriqueño Benicio del Toro sobre las películas en las que encarna al líder revolucionario Ernesto “Che” Guevara.
Las mismas (“Che Part 1” y “Che Part 2”) se proyectan hoy en los cines de Plaza Las Américas, en dos funciones que contarían con la intervención personal de Del Toro, mientras mañana estrenará la primera parte en nueve salas de la Isla.
Su satisfacción, aclaró ayer a PRIMERA HORA, en entrevista en el hotel Ritz Carlton, no es sólo por su labor como actor y productor de estos filmes, sino por el desempeño de los diversos grupos de trabajo que se armaron para el rodaje que se realizó en Estados Unidos, Puerto Rico, España, México y Bolivia.
“Uno se siente bien por empezar algo y terminarlo y ésta (película) no fue fácil. Diría que es la más complicada que he hecho y en la que más involucrado he estado. Muchas veces parecía que no iba a suceder y en otras, que nunca iba a acabar”.
Según Del Toro, “este proyecto se volvía más temerario más audaz, empezando con el tema, con la manera que lo queríamos hacer; una manera honesta, basada en el estudio, no sólo en la persona del Che, sino en la historia latinoamericana y caribeña de una época. Por otra parte, la película seguía creciendo, porque es una película, no son dos.
Es una película larga que tiene una pausa”, explica el artista con un marcado acento cubano. Del Toro vestía camisa de mahón, pantalones caqui y un reloj en la muñeca derecha, y en el dedo anular de esa mano una sortija con la cara de un indio. Frente a él una copa de vino blanco que nunca probó, aunque sí comió algunas aceitunas como picadera.
Luego de terminar un proyecto al que dedicaste tanto tiempo y energías, ¿no surge la interrogante de ¿y ahora qué?
–No. Todos los proyectos no pueden ser grandes, históricos y atrevidos como éste. Por eso lo próximo que hice fue la película del hombre lobo (“The Wolfman”). Hacerla fue como un despojo porque es completamente opuesto a lo del Che, que es rígido, histórico. No podíamos inventar. Con el hombre lobo fue un asunto inventar muchas muecas.
Para Del Toro, la película del Che “es una película muy puertorriqueña”, lo mismo por el talento de tantos técnicos y actores boricuas que intervinieron en la misma como por el canto de los coquíes que se dejaron adrede, en unas escenas de la Sierra Maestra.
“No hay quien tape los coquíes”, comentó con una sonrisa.
¿Vislumbras realizar otra película en Puerto Rico?
–Sí. Definitivo. No sé si como actor necesariamente, pero como productor o director sí me gustaría hacerlo.
¿Has considerado tomar un evento o personaje de Puerto Rico para un proyecto futuro?
–Ahora mismo no tengo nada. Lo difícil pero interesante del cine es siempre el cuento y cómo se dice. Aquí hay actores, directores, fotografía, sonidistas. Lo difícil es el guión, es lo que más trabajo requiere.
Aunque Benicio del Toro reserva sus mínimos gestos para la cámara, no puede ocultar su incomodidad ante el hecho de que su cinta del Che Guevara ha sido ignorada por la crítica estadounidense y las premiaciones que hasta ahora se han dado como preámbulo a la entrega del Oscar. Mientras, la cinta es un éxito taquillero en Europa, donde ya él ganó la Palma de Oro y la cinta tiene cuatro nominaciones a los premios Goya.
“Yo no puedo decir que el 'Che' es la mejor película del año, pero he visto muchas de las que se mencionan para mejor película del año y puedo decir que 'Che' está igual o mejor que éstas. Es una película moderna en su estructura y se le ha dado un silencio que no entiendo. A veces pienso que no la comprenden, ya sea porque es en español o por su tema. Es una crítica al Gobierno de Estados Unidos de esa época, una muy distinta a la de ahora.
Y entonces, ¿qué haces ante ese silencio?
–A ese silencio hay que meterle un coquí (dijo sonriendo).
Una cosa es pensar en hacer una película del Che y que el guión esté completo, pero otra cosa es cuando estás en medio de un bosque con el uniforme, el calor, el peso del equipo y las horas de filmación encima.
–Es un momento en el que todo se va por la ventana, pero no te puedes poner tiquismiquis y pensar en que esto mejor lo hago de otra forma más cómoda. Cuando regresaba a mi habitación después de filmar todo un día no podía pensar en que lo pude hacer mejor, sino en qué voy a hacer mañana. Íbamos muy rápido, pero ese mismo ritmo nos llevó a apreciar cómo iba el Che en su revolución; el no mirar hacia atrás, el seguir pa'alante. Se trabajaba mucho y se dormía poco, tal y como hacía el Che.
¿Consideras que haber realizado esta película es un acto de valentía como artista y ser humano?
–Para mí, es una película que se hizo contra viento y marea. Si es un acto de valentía no es individual, sino de muchos. Valiente, por ejemplo, es Demián Bichir con su caracterización de Fidel Castro.


