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La actriz considera que es importante que los hijos expresen su opinión en asuntos familiares. (Para Primera Hora / Carlos Giusti)
Amiga y colega de su hijoviernes, 9 de mayo de 2008Amary Santiago Torres / Primera Hora
Desde lejos se aprecia una relación singular. Y cuando se está más cerca de ellos, por momentos, pareciera que no existe una brecha generacional por la manera como se comunican, se ríen y se miran con complicidad. La actriz Linnette Torres y su hijo, el novel actor Fernando Javier Tarrazo Torres, mantienen una relación de amigos. Más allá del lazo natural entre madre e hijo, a simple vista se les nota que saben cómo pasarla bien. Una de las ventajas es que ambos comparten la misma profesión, lo que les permite intercambiar impresiones personales y profesionales. Fernando heredó la vena artística de su madre, lo que demostró en el proyecto más importante de su corta carrera, la película puertorriqueña “Maldeamores”. “Nuestra relación es bastante única porque siendo de madre e hijo, es más de amigos. Sé que mucha gente no la tiene y eso me gusta. A muchos amigos míos les hace falta y no tienen a sus papás, cuando más los necesitan, pero con mami no hay ese problema”, comenta Fernando, de 13 años de edad, quien posee una chispa cómica similar a la de su madre. Precisamente, esa habilidad para “inventarse lo que sea en el momento” es una de las cualidades que más admira de su mamá. Pero esa característica, también la posee Fernando, quien no pierde tiempo para bromear. “La tengo que admirar porque de momento se la saca de la manga. Me gustaría tener ese talento”, dice con una risa porque sabe que él es igual o mejor que ella al momento de ingeniarse un comentario. “De momento, hace un chiste, bastante charro, pero gracioso. Pero en serio admiro la dedicación de ella y su amor por el trabajo”, añade. Linnette comparte junto a su único hijo todo el tiempo posible. Incluso dijo que, en ocasiones, él se convierte en su “consejero” ante las situaciones que ella enfrenta a diario. “Hablamos de todo... Soy de las que creo que los hijos deben tener voz y voto. Para mí, es importante que él se sienta libre, aunque claro, por la edad hay unos límites”, señala la presentadora de “Contigo” que emite Tu Universo Televisión. Los dos disfrutan ir a comer y han establecido, por lo menos una vez al mes, visitar un restaurante sin la compañía de nadie. “Yo le enseñé a comer sushi”, dice inmediatamente el adolescente. El interés de Fernando por la actuación no fue cuestionado por su madre, a pesar de los vaivenes de la industria del entretenimiento. Para ella, lo esencial es “hacer lo más que te gusta”. “Cuando él era pequeño, me veía a mí misma porque yo imitaba gente. Fernando imitaba a ‘Godzilla’, de una manera impresionante. Y mucha gente me decía que lo llevara a comerciales, pero dije que, hasta que él no estuviera en edad de más o menos decir, no haría nada... Poco a poco se fue dando. Es que él hacía unas cosas porque de repente me acompañaba a un programa y salía cantando aleluya y mirándose y riéndose en el monitor”, comenta Linnette mientras era interrumpida por Fernando. “Mami, todas las cosas que has dicho de mí, en este momento, son como de loco, ¿qué van a pensar?”, dice en tono jocoso, al tiempo que su madre le advierte que para ser actor hay que poseer un “grado de locura”. Linnette y Fernando han trabajado juntos en la pieza teatral “La bella durmiente”, cuando él tenía ocho años; en la comedia “Los Seijo Díaz” de Telemundo; y ahora en la mininovela “Las infieles” de Televicentro. A Fernando ya le han dicho que busque otro trabajo que “deje chavos”, pero él tiene claro que su ruta en la actuación será a través del stand up comedy. Sus metas están bien definidas porque mira hacia Estados Unidos, tanto para estudiar como para ejercer su profesión, y su madre lo apoya cien por ciento. |























