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Evangelista Flores, hija del nonagenario asesinado, muestra su desconsuelo en el complejo donde vivía su padre. (Primera Hora / Heriberto Castro)
Asesinado a los 95 años
martes, 13 de mayo de 2008
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“Luchó por su vida”.
Un veterano de la Segunda Guerra Mundial fue vencido por la ola criminal que azota al país: lo mataron en medio de un robo domiciliario ayer en su propio apartamento del condominio Vizcaya, de Carolina.
El cuerpo de don Domingo Flores Veguilla, de 95 años, fue encontrado por su hijo Ibrahim Flores Aponte, ayer a la 1:15 p.m., cuando acudió a su hogar para llevarle almuerzo.
Flores Aponte, un ex director de la Oficina de Presupuesto de la Policía, abrió con su llave la puerta de entrada y encontró puesto el pedazo de madera que colocaba su padre como medida de seguridad para bloquear el acceso.
Al entrar, halló el cadáver de Flores Veguilla, que aún vestía sus pijamas. Estaba sobre la cama bocarriba y presentaba sangre en la parte posterior de la oreja izquierda.
Otra hija de don Domingo, Evangelista Flores, llegó al lugar y ahogada en llanto por la fuerte escena comenzó a gritar que habían matado a su padre.
“Él luchó por su vida, son unos abusadores por hacerle esto a un viejito”, dijo desconsolada.
Los delincuentes rompieron la tela metálica de la puerta del balcón y sacaron varias celosías de las ventanas de cristal para lograr acceso al interior.
Evangelista agregó que su hermano se encargaba de llevar a las citas al Hospital de Veteranos a su padre y que todos sus familiares y algunos vecinos velaban por él.
“Él se sentía tan seguro aquí, él adoraba su apartamento. Parece que sabían que estaba solo”, dijo su hija tras recordar que hace un año su madre había fallecido de complicaciones respiratorias.
Don Domingo fue descrito por su hija como independiente. Ella recordó que tan reciente como el sábado le limpió el apartamento.
Los delincuentes, que se presume portaban velas para alumbrarse en su fechoría o tuvieron la intención de quemar el hogar del anciano, sacaron una cerveza de la nevera y la dejaron en la habitación. La pesquisa no había establecido si la botella fue usada para golpearlo.
El hijo del anciano explicó a la fiscal Alma Méndez que su padre no bebía y que esas cervezas las había llevado en Navidad en caso de que recibiera la visita de sus familiares en Cayey.
La otra hija del occiso, Evangelina Flores, recordó entre lágrimas que el sábado le preguntó a su padre por qué aún conservaba en la cabecera de su cama la máquina de oxígeno que utilizaba su madre y él le respondió que la quería para alargar su vida.
“A ver si me ayuda a llegar a los 100”, le dijo con mucha vitalidad y alegría de vivir.
Agentes de la División de Servicios Técnicos de Carolina y los técnicos del Instituto de Ciencias Forenses levantaron huellas de la escena.
A la víctima le sobreviven sus tres hijos, 11 nietos y 16 bisnietos.
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