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Aunque la Policía acordonó el sitio, no se pudo impedir que cientos de curiosos permanecieran observando el trabajo de los técnicos forenses y funerarios. (Para Primera Hora / Edgar Vázquez Colón)
Asesinato en día playero
sábado, 5 de julio de 2008
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Guánica.- El muerto a un lado y al otro el asado.
Un joven de 18 años fue asesinado en la mañana de ayer en plena arena en Playa Santa, pero el sangriento incidente no desalentó a los miles de visitantes que se allegaron al lugar para pasar el fin de semana largo.
“Me siento segura porque si íbamos a otra playa probablemente pasaba lo mismo, eso sucede en cualquier lugar”, dijo Lissette Rodríguez, de Bayamón, quien llegó con su familia y se ubicó a pocos pasos de donde restos de arena mezclada con sangre marcaban el lugar donde Joel Pagán Vidro había sido asesinado pocas horas antes.
El suceso ocurrió cerca de la 7:30 de la mañana de ayer en plena playa, donde acampaba la víctima, residente de la urbanización El Cafetal II de Yauco. Según explicó el teniente Frank Báez, de la Unidad de Homicidios del CIC de Ponce, al parecer el joven lanzó piropos a una mujer que supuestamente acompañaba a un grupo de residentes de Guaynabo. Éstos increparon a Pagán Vidro y la rencilla terminó cuando dos de ellos supuestamente extrajeron armas e hicieron ocho disparos contra la víctima, que falleció en el acto.
“Presentaba una herida que le atravesó la cabeza”, explicó Báez, al mencionar que todo el sector estaba lleno de campistas que en ese momento huyeron, pero luego retornaron a levantar sus pertenencias y moverse a otra área, mientras la Policía atendía la escena del crimen.
La agente Rosalina Nazario, asignada a prestar vigilancia en el lugar, escuchó los disparos y se dirigió a interceptar a los sospechosos, que se habían dado a la huida. Observó que uno de ellos llevaba una pistola Glock que entregó sin resistencia. Pero otro lanzó una pistola similar al mar, que poco después fue recuperada. Junto con ellos se detuvo a otro adulto y un menor que anoche aguardaban en la Sala de Investigaciones del Centro Judicial de Ponce por la radicación de acusaciones.
El comandante de la Policía en Ponce, Héctor Agosto, indicó que se han destinado 40 agentes exclusivamente para vigilar sectores playeros de Guánica, pero recalcó que las playas son lugares públicos donde no se puede detectar ni controlar si los visitantes cargan armas de fuego consigo.
Entretanto, limpiar la escena del crimen tomó sobre cuatro horas y, aunque la Policía acordonó el sitio, no pudo impedir que cientos de curiosos, muchos de ellos niños, permanecieran observando el trabajo de los técnicos forenses y funerarios.
Junto a la cinta amarilla, a ambos lados de la playa, la vida continuaba normal para todo el que llegaba y colocaba sus asadores, sombrillas y sillas.
“Claro que vuelvo aquí (en el futuro) y aunque los nenes vieron… como eso sale en la prensa todos los días, no le impactó nada, es el pan nuestro de cada día” apuntó Lissette Rodríguez.
Una vez limpiada la escena, no tardó en llenarse nuevamente de vacacionistas que, aunque sabían lo ocurrido, se expresaban seguros y tranquilos de estar ahí.
Elvis Martínez era uno de ellos.
“Estamos seguros porque está la Policía. Eso fue un incidente aislado”, dijo Martínez, residente de Naranjito.
A José Méndez, quien llegó de Nueva Jersey a pasar con sus padres el fin de semana, le impactó lo ocurrido, pero sus progenitores no expresaron temor alguno.
“Es una cosa bien impresionante porque uno está con la familia y tener que encontrarse con esto, pues, es difícil”, dijo, al reconocer que no se marchaba porque para ese momento había seguridad suficiente alrededor.
No obstante, el turista criticó que la Policía no actuara durante el surgimiento de una pelea a unos 100 metros de la escena del crimen. La escaramuza fue entre dos jóvenes y causó un gran alboroto, pero no pasó a mayores.
“Es lamentable que niños hayan estado viendo eso, ellos se llevan eso a las casas. A mí me da temor, pero de algo tenemos que morir… Pero estoy más atento ahora y me iré más temprano”, dijo Héctor Bonilla, de Salinas.
“Aunque pasó un incidente, la vida sigue, uno no se puede encerrar en las casas y el poco tiempo disponible con la familia hay que disfrutarlo”, opinó a su vez Javier Vélez, también a pocos pasos de la escena.



























