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El reverendo episcopal Luis Alvarado realizaba ayer los preparativos en el cementerio donde enterrará a su hermano, otra víctima de la ola criminal. (Para Primera Hora / Edgar Vázquez Colón)
No pensaron que la noche acabaría asímartes, 6 de mayo de 2008Alex David / Primera Hora
7PONCE.- “Sólo así lo podían detener. Ésa era la única forma”. Así se expresó Rafael “Tito” Borrero sobre su hermano menor, una de las tres víctimas de la masacre ocurrida en la madrugada del domingo en el barrio Quebrada Limón de Ponce. Pedro Borrero no le temía a nadie y podía resolver un conflicto personal “a lo guapo”, pero nunca se buscó problemas con la justicia. Por el contrario, según su hermano, era un humilde obrero de la construcción, miembro de una familia de 18 hermanos que jamás esperó que una simple discusión, sin aparentes consecuencias, les costaría la vida a él y a dos amigos que se convirtieron el fin de semana en víctimas inocentes de la ola criminal. Según los primeros datos de la investigación, Borrero, de 37 años, disfrutaba con amigos y familiares en un negocio cerca de las 2:00 de la mañana del sábado. Mientras jugaba billar, supuestamente hizo un comentario sobre una joven que se dijo iba acompañada de un peligroso sujeto, con quien se entabló una breve discusión que terminó en un abrazo entre ambos, sin que llegara a lo físico. “Yo le dije a Pedro, ‘vente con nosotros’, porque yo bajé más temprano porque estaba cansado, pero él dijo que ‘no, yo me voy con estos dos”, relató el hermano en referencia a Jaime Alvarado Figueroa, de 53 años, y Armando Cruz de Jesús, de 22, vecinos del sector. Sin embargo, el sospechoso presuntamente habría buscado un arma y sorprendido a los tres mientras recorrían la apartada vía rural 502 cerca de las 4:00 de la mañana. Pormenores de cómo ocurrió el suceso y si participaron más personas aún están bajo investigación policial. “Pedro no se metía con nadie, el que lo provocara, pues… pero si abusaban de alguien con quien estaba, se metía porque defendía a todo el mundo, no soportaba los abusos”, dijo Borrero. “Él le hacía favores a todo el mundo y si tenían chavos para pagarle, bien, y si no tenían, como- quiera lo hacía”, agregó. La noticia del triple asesinato fue devastadora para las familias de todos ellos, al punto que agentes de la Policía indicaron que un tío de Armando Cruz tuvo que ser recluido en un hospital con un aparente infarto. Por su parte, el hermano de Alvarado, el reverendo Luis Alvarado, destacó que Jaime había sido pensionado recientemente y que era muy querido en el barrio. “El hobby de él era pescar y por eso le decían ‘pescador’. Ese día habían ido a pescar y al regreso decidieron ir a ver una pelea (de boxeo en un negocio)... y sucedió lo que iba a suceder”, comentó el reverendo Alvarado. Al reflexionar sobre su pérdida, comentó que “sabemos la crisis que pasamos en Puerto Rico cada uno de nosotros. No debemos dejarle todo al Gobierno, sino también participar en la prevención y, sobre todo, buscar de Dios. Como yo los perdoné, que el Señor los perdone”. Agregó que se sorprendería si el autor del hecho hubiese conocido a su hermano. “Si fueran personas que conocen al hermano mío, te diría que me sorprendería porque todos sabían de la actitud de él, que se entregaba a los demás”, dijo el religioso. Su hermano tenía tres hijos y dos nietos. Alvarado será velado en la Funeraria Oliver de Ponce y en la Iglesia Episcopal de Quebrada Limón se efectuará un acto ecuménico el día del sepelio. La Policía tiene pistas del sospechoso. |























