Virulenta campaña en el ciberespacio
martes, 26 de febrero de 2008
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Cada vez con más frecuencia, los vídeos anónimos de políticos suben al ciberespacio y corren como pólvora a través de los monitores de las computadoras. Los ataques son duros, en ocasiones ofensivos y personalistas.
Presentan al gobernador Aníbal Acevedo Vilá fichado o en una rueda de confrontación policial y al senador y ex gobernador Pedro Rosselló tartamudeando ante titulares de periódicos que detallan sus derrotas electorales.
Al avecinarse las primarias y las elecciones generales, los e-mails que forman parte de esta campaña mediática bombardean los buzones de posibles electores, generando ira, risas y asombro. El anonimato escuda al creador del mensaje y las posibilidades para ofender, asimismo, parecen infinitas.
El ruedo político nunca será igual, según aseguran algunos expertos que toman el pulso de los vaivenes electorales.
“El cambio ha sido dramático. La falta de talento para esgrimir argumentos ha sido sustituida por la publicidad vacua y de insultos”, sostuvo el comentarista político y abogado estadista Benny Frankie Cerezo, quien muestra un alto grado de recelo ante un medio que le confiere un incalculable poder a cualquier ciudadano para criticar y ofender de manera anónima.
La ambigüedad en torno a la imagen y las ediciones de los vídeos distorsionan la realidad, aunque en cada mentira podría haberse escondido un “grano de verdad”.
“Hay cosas verídicas y falsas y es casi imposible distinguir entre ambas. Uno puede inventarse un nombre y escribir lo que le da la gana y la información está a la disposición de cualquier persona”, dijo el ex legislador.
El alcance del medio para influir en el electorado tampoco aparenta tener barreras. Durante las elecciones presidenciales de Estados Unidos en el 2004, se estima que más de 75 millones de estadounidenses utilizaron la Internet para leer sobre los candidatos, donar dinero a sus campañas políticas o inscribirse en grupos de acción política para participar como voluntarios.
El medio también se presta para lanzar lodo con pocas probabilidades de ser detectado.
Lo que no se ve en otros medios
En Puerto Rico, donde la política es en gran medida deporte nacional, páginas cibernéticas como YouTube se prestan para mensajes que giran en torno a temas de los que algunos medios tradicionales aún se distancian por respeto a la integridad personal y por no poder confirmar la información, como lo podría ser la preferencia sexual de un candidato.
Las ediciones caseras también presentan las contradicciones de los políticos y su falta de decoro en circunstancias excepcionales.
Por ejemplo, bajo el lema Qué nos pasa Puerto Rico, una campaña seria dirigida a cobrar conciencia sobre los principales problemas sociales de la Isla, Acevedo Vilá se presenta fichado en un vídeo de YouTube.
En otro vídeo, tomado tras la derrota novoprogresista en el referéndum de 1998, el presidente de la Cámara de Representantes, José Aponte, aparece en una reyerta callejera mientras una ranchera alude a una borrachera despampanante.
En la página de Internet, bajo el nombre del comisionado residente Luis Fortuño, también aparece un mensaje crítico de Rosselló, aunque el mismo “aclara” no haber sido suministrado por la campaña del contrincante primarista del ex gobernador.
A diferencia de Acevedo Vilá y Rosselló, la campaña de Fortuño sí utiliza YouTube para difundir múltiples mensajes del Comisionado Residente, cuya campaña afirma haber exprimido el potencial del medio.
“Hay que determinar si la fuente de información es intencional o dirigida. Si es neutral es bienvenida, si es dirigida. es la antítesis de la democracia”, sostuvo el comentarista político y ex fiscal federal Ignacio Rivera.
La mayoría de los vídeos más críticos de los políticos puertorriqueños aparecen bajo el nombre de Rosselló y Acevedo Vilá, quizás por su efecto polarizador en la población.
“Ciertamente, el desarrollo tecnológico ha impactado significativamente la forma en que hacemos política y las campañas políticas. Pero esto tiene dos dimensiones, los partidos utilizando los espacios para difundir un mensaje y los ciudadanos que utilizan los espacios para difundir opiniones e ideas, que en muchas ocasiones están prejuiciadas o distorsionadas”, sostuvo la catedrática de Ciencias Políticas Luz del Alba Acevedo, de la Universidad de Puerto Rico.
Rosita Marrero colaboró en esta historia
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