Tapeando en El Burén
miércoles, 9 de julio de 2008
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Comenzó como una pizzería. Luego, renovaron su concepto para presentar un menú internacional. Y ahora, con el ánimo de reinventar su ofrecimiento gastronómico, decidieron integrar una selección de tapas.
La realidad es que desde hace más de siete años Leo Mieses, propietario del restaurante El Burén, disfruta el reto de ofrecer a sus comensales una oferta variada en su menú. Por eso, no es casualidad que cada cierto tiempo opte por incluir nuevos platos en su carta.
Por su parte, el gerente del local, Eliseo Martínez, aclara que el menú “lo modificamos hace dos meses”. Para ello, añadieron una variedad de tapas, “lo que no formaba parte de nuestro concepto”. Lo que motivó esta propuesta “fue ponernos a pensar en la cantidad de gente que viene y (que) lo que quiere es probar algo de comer que sea liviano, en vez de un plato fuerte”.
El ambiente
El restaurante está ubicado en la calle del Cristo, frente al hotel El Convento. Su fachada denota un aspecto acorde con los años de historia colonial que caracterizan a la ciudad amurallada. Sin embargo, una vez entras al local, te recibe un ambiente sencillo y moderno con paredes pintadas de amarillo y violeta, una luz tenue y música suave.
El negocio tiene capacidad para, aproximadamente, 60 personas. El salón de actividades tiene cabida para 40 invitados. Además de la barra y el área principal, el restaurante cuenta con un patio interior donde los comensales pueden disfrutar al aire libre.
Mensualmente, se exhibe en sus paredes una selección de obras de arte. Según nos explica el gerente, las mismas se cambian cada martes de galería (correspondiente al primero de cada mes). Durante nuestra visita, se exhibían las fotos del artista Félix Cordero. Las mismas son alusivas al Parque Ceremonial Indígena de Caguana (en Utuado) y al Centro Ceremonial Indígena de Tibes (en Ponce).
Su selección de tapas
La oferta de tapas está compuesta por ocho opciones. Y si bien se ofrecen los miércoles y los jueves, Martínez aclara que se preparan cualquier día de la semana, si el comensal así lo solicita.
Para empezar, quisimos probar las chuletas de cordero con un glaseado de guayaba ($14). Este plato, que resultó nuestro favorito de la degustación, incluye cuatro minimofongos de yuca.
Para los amantes de los mariscos, están los deliciosos langostinos al jerez ($16). Éstos se acompañan con un risotto preparado con queso parmesano y diferentes hierbas.
Los que prefieren la carne roja pueden probar las tiras de churrasco con un glaseado de tamarindo ($16), que se sirven con una porción generosa de platanutres. Durante nuestra degustación, si bien la consistencia de la carne estaba tierna, lo que sobresalía era el sabor agrio de esta fruta tropical.
Para quienes prefieran las tapas con un toque asiático, hay un canapé de plátanos ($12) cuyo toque criollo se acentúa con el toque de unos tostones. Los mismos son servidos con una ensalada de algas y crab. Cabe resaltar que este plato es bastante picante, lo que puede resultar desacertado para quienes no disfrutan de esa sazón.
Lo nuevo en el menú
Al cambiar la oferta del menú, se tomaron en cuenta los platos preferidos del público fiel que visita este restaurante. En este sentido, éstos permanecen en su oferta gastronómica, que se caracteriza por sus toques criollo, asiático y mediterráneo. Además, en esta oferta se incluye la variedad de pizzas, a la que se añade la que se prepara con una masa a base de hierbas (romero, tomillo y sun dried tomato). Ésta puede fluctuar entre $8 y $23, dependiendo del tamaño y de los ingredientes seleccionados para su confección.
En cuanto a los aperitivos, está el Napoleón de casabe ($12). Se trata de tostadas de casabe servidas con trocitos de filete de atún crudo. A esto se le añade pimientos amarillo y rojo, y cebolla. Según Martínez, éste es uno de los favoritos de muchos de los comensales que visitan el restaurante.
Otro plato nuevo es la paella caribeña con camarones, calamares, filete de dorado, atún y langostino. Para añadir un toque criollo, el arroz no contiene azafrán, pero sí lleva gandules. Y, aunque el precio es de $30 para una persona, la porción es tan generosa que bien la puede disfrutar más de una persona.
De los postres, probamos el Tartufo de coco ($9), una bola de helado de coco relleno de trozos de piña y cubierto por una capa de chocolate. Todo ello bañado con un glaseado de canela y licor, lo que permite que llegue flameado a la mesa del comensal. Cabe resaltar que esta alternativa resultó una opción deliciosa y apenas se percibía el sabor del licor. Sin embargo, se trata de una selección para disfrutar individualmente, ya que la porción es muy pequeña para compartirla.
Más allá de la propuesta culinaria, todos los días El Burén ofrece varios especiales en cuanto a bebidas se refiere. Los lunes y martes son noches de martini. Los miércoles y jueves, de mojitos. Durante los viernes, los vinos ofrecidos en su carta están a mitad de precio. Y los sábados y domingos, la oferta es la sangría.
Entre los tragos nuevos resaltan los martinis, que se preparan con diversas frutas tropicales como mangó, guanábana, acerola y tamarindo, entre otras. Uno de los preferidos es el Burén’s Cocotini ($8), cuyos ingredientes incluyen vodka Skyy, ron, crema de coco y coco rayado.
Otro de los cocteles más populares es el mojito ($7), que puede ser de guanábana, parcha, coco o guayaba.
Nuestra experiencia
Visitamos El Burén un viernes a las 3:00 de la tarde. Por estar localizado en el Viejo San Juan, optamos por aparcar en uno de los estacionamientos privados del área. Uno de los más cercanos es el de Ballajá.
Cuando llegamos al local, el restaurante estaba vacío, por lo que de inmediato un mesero nos recibió y nos dio la alternativa de sentarnos en la mesa de nuestra preferencia.
Luego de facilitarnos el menú y de ofrecernos algo para tomar, se mostró muy atento al contestar nuestras dudas, aun cuando todavía no nos habíamos identificado. Igualmente, nos dejó saber sus sugerencias del menú y demostró conocimiento sobre cada uno de los platos sugeridos.
Para comenzar, optamos por pedir una sopa, la que fue servida en un tiempo breve.
Mientras se acercaba la noche, comenzaron a llegar más clientes, así que aprovechamos para preguntar a una pareja de turistas sobre su experiencia en el lugar. Ambos mencionaron sentirse muy complacidos con el trato, la frescura y la selección de los alimentos servidos.
Detalles
El Burén está en el #103 de la calle del Cristo, en el Viejo San Juan. Abre sus puertas los siete días de la semana desde las 12:00 del mediodía hasta las 11:00 de la noche. De lunes a viernes, hay un menú especial para almuerzo, de 12:00 m. a 4:00 p.m.
Calificaciones
Ambiente - 3
Calidad - 4
Presentación - 4
Servicio - 4
Accesibilidad - 2
Estacionamiento - 1
























