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P: Dr. Soto, siempre leo su columna y le agradezco su contestación a mi pregunta. Tengo 60 años y, a veces, cuando me levanto de la cama, siento como que todo a mí alrededor me diera vueltas, y me tengo que sentar para no caerme. También me dan náuseas, pero no vomito. Esto también me pasa al salir del carro y, de vez en cuando, tengo que usar un bastón para poder caminar solo, por si me mareo. Para más detalles, padezco de la presión y tomo medicamentos diariamente. ¿Podrá ser un tumor? Francisco San Juan R: Gracias por el apoyo, Francisco. Empecemos definiendo algunos términos que se relacionan con tu comentario. El vértigo es un síntoma que definimos como una ilusión de movimiento del entorno o de uno mismo. La sensación de movimiento es, habitualmente, de balanceo, giratorio o de desplazamiento. Sin embargo, el mareo es una alteración del equilibrio en el que englobamos sensaciones desagradables de vacío en la cabeza, inseguridad e inestabilidad, sensación de malestar y de desmayo inminente, acompañado todo ello de náusea y vómito, sudoración fría y palidez. El vértigo se trata de una alteración del sistema vestibular, en el oído interno, mientras que el mareo es un trastorno del equilibrio no siempre relacionado con el oído. El oído, junto con otros sistemas del cuerpo, reúne receptores neurológicos que nos ayudan a mantener la postura y nos permiten orientarnos en el espacio. Existen dos tipos de vértigo: Cualquiera puede padecer vértigo. Los síntomas de inestabilidad pueden surgir en la infancia o en la adultez tardía. Los niños sufren unas formas de vértigo muy diferentes a las catalogadas. Suelen sufrir crisis espontáneas muy breves que, con los años, se van curando o se transforman en migrañas. Habitualmente, se trata de problemas del oído medio que se manifiestan con vértigo. En los ancianos, se presentan cuadros de vértigo multisensorial, que puede evolucionar hacia una inestabilidad crónica. En estos casos, los tres sistemas del equilibrio que tienen que coordinarse en el cerebro (vista, oído y articulaciones) fallan. El principal síntoma es la sensación que experimenta la persona de que ella misma o su alrededor se está moviendo o girando. Con el vértigo central, generalmente, hay otros síntomas asociados con la afección que lo está causando, como los siguientes: Para poder realizar el diagnóstico correcto, se debe tomar un historial clínico completo que le permita al médico identificar las posibles causas del padecimiento. Se presta especial atención a la limitación que el vértigo genera para el desarrollo de actividades diarias en la vida del paciente, intentando determinar el grado de discapacidad que la enfermedad produce. El médico puede ordenar laboratorios de sangre y algunas pruebas de imágenes, como la resonancia magnética de la cabeza, para descartar tumores o problemas en el sistema auditivo. Por otra parte, si bien el otorrinolaringólogo dispone de los medios adecuados para el estudio de los pacientes con vértigo, su trabajo debe integrarse al de un equipo de diversos especialistas, entre los que debemos mencionar al internista, al neurólogo y, en ocasiones, al oftalmólogo. El tratamiento debe ajustarse a la causa y puede ser variado. Los medicamentos para tratar el vértigo periférico pueden incluir antihistamínicos (como meclizina), anticolinérgicos, benzodiazepinas o prometazina (para tratar las náuseas y los vómitos). Para tratar el vértigo central se debe identificar y tratar la causa subyacente de manera apropiada. Cabe señalar que algunos pacientes con problemas de presión alta, que utilizan medicamentos para controlarla, pueden desarrollar mareos si se levantan con rapidez cuando están acostados. En este caso, lo que debe hacer es levantarse despacio y esperar sentado algunos segundos antes de levantarse. El paciente siempre debe evaluarse con su médico y éste le ayudará a conseguir el diagnóstico adecuado con su tratamiento correspondiente. |



















