Guaynabo, Puerto Rico, Última Actualización, 8:45:40 PM
Prácticas como el body piercing pueden exponer al contagio de la hepatitis C.  (Primera Hora / Archivo / Gerald López-Cepero)

Un enemigo oculto

viernes, 16 de mayo de 2008
Actualizado hace 71 días
(00:00 a.m. )

Rosa Escribano / Primera Hora


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Se trata de la causa número uno de trasplante de hígado en los Estados Unidos. Como si fuera poco, muchas de las personas infectadas con la condición no saben que la padecen. Hacemos referencia a la hepatitis C, una de las variedades más comunes a nivel local de este mal hepático.

Según estadísticas, se estima que más de 4 millones de estadounidenses están infectados con hepatitis C y que cada año mueren de 9 mil a 10 mil a causa de esta enfermedad. Sin embargo, esta cifra no parece alarmar en gran medida a un sector de la población que todavía ignora las consecuencias de exponerse a ella.

Un mal que ataca en silencio

Estudios indican que 8 de cada 10 personas infectadas no presentan síntomas. Esto representa una de las mayores preocupaciones concernientes a esta enfermedad, que se transmite a través de la sangre. Según explica el Dr. Federico Rodríguez Pérez, hepatólogo, cuando hablamos de hepatitis C muchas veces la gente piensa “que la persona se pone amarilla, que le da fiebre o que se siente mal”. Sin embargo, la realidad es que la mayoría de los pacientes “no tiene ningún síntoma, excepto cansancio”. Por lo tanto, se trata de una enfermedad “de la que se debe sospechar y no esperar” a experimentar las señales “para hacerse un análisis”.

Además, como muchas otras enfermedades, el propósito de una detección temprana consiste en “ evitar las complicaciones que a largo plazo pueden surgir” por su contagio, advierte el también gastroenterólogo. De hecho, se estima que 7 de cada 10 personas infectadas acaba padeciendo con enfermedades crónicas en el hígado.

Rodríguez Pérez aclara que todavía no existen estadísticas que revelen con especificidad y precisión la prevalencia de ésta en Puerto Rico.

Más de Una década sin aviso

El hepatólogo menciona que “una vez la persona se contagia con el virus, pueden pasar años antes de que desarrolle un problema serio”. De hecho, “durante los primeros 10 años no ocurren mayores problemas”, explica el doctor. Es posterior a este lapso que “el paciente puede empezar a desarrollar lo que se conoce como cirrosis, que es cicatrización del hígado”. Una vez el paciente ha manifestado esta complicación, empieza a perder muchas de las funciones que normalmente este órgano lleva a cabo (como limpiar la sangre, almacenaje de comida, etc.)”. De hecho, puede llevar a consecuencias “que muchas veces son incompatibles con la vida y que llevan a necesitar un trasplante de hígado”.

Entre las complicaciones asociadas a la cirrosis se incluyen infecciones y retención de líquidos. Incluso, aunque se da en menor frecuencia, también provoca cáncer del hígado.

Puesto que la hepatitis C suele ser un mal silente, toda persona expuesta a ciertos factores de riesgo debe someterse a una “prueba de sangre sencilla” encaminada a detectarlo. Entre éstos se incluyen individuos “que se hayan hecho algún body piercing o tatuaje con agujas o tinta que no hayan sido esterilizadas”. De hecho, debe tenerse cautela de exponerse a esta práctica en lugares donde no se realicen las medidas higiénicas adecuadas.

Sobre el contagio por vía sexual

Aunque es algo que puede suceder, el doctor aclara que “es muy raro que la hepatitis C se transmita por medio de una relación sexual”, aun cuando “se ha visto en personas con múltiples parejas sexuales o que están infectadas con el VIH”. Lo mismo ocurre respecto a la posibilidad de contagio de una madre embarazada a su bebé. Resulta muy poco usual “que lo transmita a través del parto como sí ocurre con la hepatitis B” o con el virus del sida.

Calidad que se afecta

Por su parte el Dr. Humberto Muñoz Rodríguez, gastroenterólogo, resalta que la hepatitis C es una enfermedad que afecta la calidad de vida del paciente en diversos aspectos”. Entre éstos se incluye la realidad de que se trata de “tratamientos largos que conllevan altos costos”. También, estamos hablando “de un paciente que puede llegar a tener hinchazón de sus piernas, de su vientre, porque retienen líquidos”. Esto puede provocarles problemas de movilidad. Además, quienes padecen esta enfermedad son individuos en los que “la alimentación hay que velarla porque la carga de proteínas que viene de la parte animal puede traerle problemas de lo que se llama encefalopatía (un trastorno que causa diferentes síntomas neurológicos, incluyendo cambios en los reflejos, en el estado de conciencia y en el comportamiento)”.

Pero existen diversos medicamentos “para ayudar a controlar el avance de la enfermedad y mejorar en aquellas áreas donde el paciente se vea afectado”, advierte Muñoz Rodríguez. Incluso, cabe aclarar que es un mal que tiene cura, la que puede ser posible siempre que haya un diagnóstico temprano. Esto aplica a pacientes con hepatitis C “que no tienen una enfermedad de hígado avanzada o crónica”.

El tratamiento de este padecimiento consiste en una combinación de interferón (que se suministra una vez por semana a través de una inyección) y de ribavirina, que es un medicamento oral.

Para citas con el Dr. Federico Rodríguez Pérez o el Dr. Humberto Muñoz Rodríguez puedes llamar al 787-723-9595.

Factores de riesgo

Entre los factores que pueden llevar a padecer de hepatitis C se incluyen los siguientes:

  • Compartir jeringuillas con una persona infectada.

  • En el caso de usuarios de drogas inhaladas, utilizar sorbetos con residuos de sangre contaminada por alguien con el diagnóstico.

  • Haber recibido transfusiones de sangre antes de 1992, que es cuando comienza la prueba para la detección de la hepatitis C.

  • Compartir navajas de afeitar, agujas, cortaúñas o cepillo de dientes con personas contaminadas.

  • Estar expuesto a sangre infectada debido al ambiente o medio de trabajo. De ahí que se le recomiende a trabajadores del sector de la salud (paramédicos, médicos, etc.) la realización de pruebas a nivel preventivo.
  • Para que te hagas la prueba

    Durante el día de hoy, viernes 16 de mayo, se celebra el “Día Nacional de la prueba de hepatitis C”. Por tal motivo, de 10:00 a.m. a 2:00 p.m. se les realizarán pruebas libres de costo a las personas que visiten las instalaciones de Telemundo, Canal 2, en Hato Rey.

    La prueba que se llevará a cabo durante esta actividad es la que se conoce como Elisa, que mide la presencia del anticuerpo de la hepatitis C. “Será un proceso rápido, sencillo y, sobre todo, con la confidencialidad que exigen estos casos”, apuntó Luis Carrillo, gerente de la Unidad de Negocios de Especialidad de Schering Plough del Caribe.

    Se ofrecerán charlas y orientaciones, así como material educativo para todos los asistentes.

  • Para más información sobre la actividad, llama al 787-641-2222.
  • Otras más comunes

  • La hepatitis se clasifica en varios tipos, lo que dependerá de la causa de la inflamación del hígado. El gastroenterólogo Humberto Muñoz Rodríguez explica dos de las más comunes.

    Hepatitis A

    Por lo general, se disemina a través del agua o alimentos contaminados con heces de una persona infectada (por vía orofecal). Es posible contraerla como consecuencia de comer alimentos preparados por una persona con este virus que no se haya lavado las manos después de ir al baño. También, por no lavarse las manos después de cambiar un pañal. En la inmensa mayoría de los casos, la persona sana y no produce daños al hígado. De hecho, la persona infectada puede sentirse como si tuviera una gripe o no tener ningún síntoma. El cuadro clínico suele mejorar al cabo de algunas semanas. Existe una vacuna para prevenir su padecimiento.

    Hepatitis B

    Se propaga por medio del contacto con la sangre, por vía sexual a través de fluidos (como el semen). Por lo general, la infección pasa desapercibida por el paciente. Sus síntomas pueden ser similares a los de un catarro. Sin embargo, ciertos pacientes pueden desarrollar cronicidad de este mal, la que, al igual que la hepatitis C, puede desencadenar en cirrosis o cáncer de hígado. Al igual que la que se clasifica como A, existe una vacuna como tratamiento preventivo.

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