Santa Claus: Un gordito escurridizo

Por Tu Cerebro 12/24/2013 |
(Archivo)  
El Polo Norte es el frío y lejano hogar de Santa Claus.

Si quieres visitar la tierra de Santa Claus (también conocido como San Nicolás o Papá Noel, dependiendo donde te encuentres), el Polo Norte, que cuenta la leyenda vive el personaje a quien millones de niños piden sus regalos en Navidad –o sea, esta noche– prepárate para una aventura interesante, por no decir desagradable.

En vivo y a todo color

Para los más osados, una carta no bastaría: hay que ir en persona a la casa de Santa Claus, en el Polo Norte, donde los duendes le han ayudado a construir los juguetes que repartirá esta noche.

Pero antes, algunos datos importantes de lo que enfrentarás.

Hay que soportar temperaturas que rondan entre los 20 y 50 grados bajo cero.

Te enfrentarás  con la constante amenaza de sufrir congelamiento o hipotermia.

Tendrás que esquivar varios osos polares y otros animales salvajes por el camino

Nada, pero nada, garantizará que verás, aunque sea de lejos, al gordito vestido de rojo.

Algunas direcciones postales

Ya estás un poco tarde para enviarle una carta por correo pero, si quieres intentarlo el año que viene, aquí algunas direcciones postales del señor regalón.

Groenlandia tiene una  oficina de Santa Claus. Se escribe a: Santa, 2412, Groenlandia; o Santa Claus, Nordpolen, Julemadens Postkontor, DK-3900 Nuuk. 

La dirección de  Papá Noel en Finlandia tiene un código especial:  99999  Korvatunturi, aunque toda carta dirigida a Santa en Laponia, Finlandia, le llegará.

En Noruega también hay una  oficina postal del  Santa Claus noruego, está en Drøbak, cerca de Oslo. Se escribe a:   Julenissen, 1440, Drøbak, Noruega.

Algunos lo han intentado

Este viaje, locura para algunos, es aventura para otros, entre ellos para los participantes del concurso Polar Challenge, que se realiza una vez al año. Aunque se han embarcado en este viaje, nunca lo han visto.  Esta competencia en el Polo Norte consiste en atravesar 600 kilómetros durante dos a cuatro semanas, en esquí y en trineo, alcanzando tres puestos de control. Cada año, medio centenar de atletas se anota. 

Otra que lo intentó, y no logró verlo, fue la noruega Cecilie Skog, quien hace algunos años se convirtió en la primera mujer de la historia en conquistar el Polo Norte a pie. Inició su  travesía polar en la isla Ward Hunt,   extremo septentrional de Canadá, y recorrió 800 kilómetros en  48 días y 22 horas.  En el trayecto se topó con huellas de osos polares, sorteó bancos de hielo en movimiento, cruzó nadando canales de agua y soportó  temperaturas de -178°F y vientos huracanados, según describió en su sitio de Internet. Pero no vio renos, duendes ni a Santa. 

¡Hielo a la vista!

El Polo Norte fue conquistado por el hombre hace 104 años. El 5  de septiembre de 1909  el buque Roosevelt, que llevó  a un grupo de expedicionarios comandados por el ingeniero estadounidense Robert E. Peary, regresó  del Ártico con la  gran noticia. Tras siglos de intentos frustrados y 23 años de expediciones de Peary, alguna de las cuales lo plantó a solo 322 kilómetros de los 90 grados norte, se alcanzaba por fin uno de los dos puntos más rebeldes de la Tierra. El otro era el Polo Sur, descubierto en 1911 por el noruego Roald Amundsen. La proeza fue  alcanzada en marzo de 1909,   pero no fue  conocida sino en septiembre. 

Punto crítico

El hecho de que el polo geográfico contenga varios polos (el magnético, el geomagnético, el celeste y otros) no resta trascendencia al de haber tocado aquel sitio donde la brújula se enloquece. En ese momento, los polos tenían más una importancia simbólica que científica. Pero las cosas han cambiado en el último siglo, y hoy son los puntos críticos donde se mide el nefasto avance del cambio climático. La capa yerta que los cubre disminuye a medida que aumenta la temperatura en la Tierra y su deshielo podría causar catástrofes. Con el calentamiento global, advierten los científicos, es posible que, apenas 120 años después de su descubrimiento, haya que extenderle al Polo Norte el certificado de defunción.

Desde hace algunos años, sin embargo, una revisión del viaje y de los documentos que produjo ha hecho pensar a los científicos que Peary se equivocó de buena fe y no tocó el punto polar, sino que llegó a pocos kilómetros de allí: a  5 kilómetros, según la National Geographic Society en 1989. De todos modos, su proeza se festejó como un hito extraordinario en un planeta que estaba casi totalmente descubierto. Y lo era: la prueba de su dificultad es que está más cerca, en el tiempo, de la conquista de la Luna (1969) que de la de América (1492).

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