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Por Adria Cruz

Carta a Santa Clos

12/20/2012

Nota: Esta es una carta a Santa Clos. Si el mundo se acaba mañana, no sirve de nada. Si el mundo no se acaba mañana… pues tampoco.

Querido Santa Clos:

Lo de querido es una formalidad, ya tú sabes. Como llevas bastantes añitos visitando estos lares presumo que ya por lo menos entiendes el español, así que no me voy a complicar con el difícil.

En realidad ni siquiera creo que existas, pero te aplico el mismo principio que uso para cada ser mítico que inventamos los humanos para no ejercitar mucho el cerebro: el principio del “por si acaso”. Por si acaso, te escribo. Por si acaso en el Universo alguna fuerza se identifica. Por si acaso los que se ocultan tras tu mítica figura se dan por aludidos.

Mira, mano, esto aquí está pelú. No te lo digo para que te asustes y cambies tu ruta, ya sé que sueles evadir áreas peligrosas, sino para ver si puedes contribuir en algo a aliviar la situación. Los niños, tus clientes principales, están en peligro por estos lares. Los matan los padres, los narcos, unas supuestas balas perdidas… los matan la incapacidad de las autoridades para bregar con el crimen y la desidia de los adultos que ya no saben a quién culpar por la crisis en la que estamos.

Sí, ya sé que estás ocupado con lo de los niños que mataron en Connecticut. Afortunadamente para ti, no tienes que preocuparte por los cientos de infantes que han muerto en los últimos meses en Siria y Palestina por balas y explosivos ni por los miles que mueren en África por hambre, guerras civiles y olvido. Para ellos no existes, tanto como ellos no existen para ti.

Pero, para los de aquí que te esperan con ilusión la semana que viene, te tengo una sola petición, un tanto naif y cursilona, pero se la estoy pidiendo a todas las fuerzas sobrenaturales, existan o no, otra vez, “por si acaso”. Quiero pedirte que les traigas a los niños de este país un futuro. Está difícil, lo sé, pero necesitan toda la ayuda que puedan.

Yo tenía la esperanza de que la profecía maya se cumpliera y el mundo se acabara y pudiéramos empezar de cero (ah, porque los mayas no lo habrán dicho, pero yo creo firmemente en que después de todo final hay un nuevo comienzo). Pero si estás leyendo esto es que seguimos en lo mismo. Y aquí lo mismo es lo peor. Y lo peor es que el mundo sigue y nuestros niños parecen no tener futuro, porque les estamos acabando el país a golpe de crimen, deuda, corrupción y descaro.

Si no puedes traerme ese regalo, trata al menos de incumplir tanta petición de videojuegos violentos y juguetes intrascendentes. A lo mejor los nenes se enojan contigo, pero a fin de cuentas será mejor para ellos. Dont guorri, que lo del futuro se lo pido a los Reyes. Después de todo, ellos son los magos.

Con (fingido) afecto,

Adria