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Por Adria Cruz

¿Por qué no nos salvan ahora?

11/29/2012

Cuando estamos en medio del berenjenal de si el plebiscito sirve o no, y están los tres bandos ideológicos tratando de convencer a los gringos de que la estadidad ganó o perdió, matan a “Macho” Camacho por un lío de drogas y a un editor de la revista Time se le ocurre la brillante idea de que la muerte del boxeador es la prueba de que Puerto Rico debe convertirse en estado. ¡¿Juaaát?!

Tuve que leer el artículo par de veces para entenderlo, por la teoría que plantea, que me parece inaudita. Según el editor de Time para asuntos de América Latina, Tim Padgett, Estados Unidos debería convertir a Puerto Rico en estado para salvarlo de la crisis de criminalidad que lo agobia y mostrarlo como ejemplo a la humanidad de la maravillosa salvación que puede venir del norte.

El artículo dice que el asesinato de Macho es la mejor muestra de que tenemos una plaga de crímenes violentos en el país; que la criminalidad en la Isla no tiene comparación con ningún estado ni ciudad de los Iueséi (señala como excepción el récord de asesinatos ocurridos este verano en Chicago); que el hecho de que el FBI y la DEA tengan más gente aquí que en ningún otro sitio no debe significar nada porque –como no somos estado– a los páuers dat bi allá no les importa que nos estemos matando; que la Policía de Puerto Rico es tan o más corrupta que las de muchos países latinoamericanos y que convertirnos en estado es la oportunidad perfecta para instalar aquí un modelo de ley y orden que se “contagiaría” a nuestros países vecinos y convertiría al Caribe en un verdadero paraíso.

Es un hecho que los niveles de criminalidad en la Isla son alarmantes, tanto que nos cuesta creerlo cuando buscamos las listas mundiales de asesinatos y vemos los países con los que nos toca compararnos. El caso de Macho Camacho no es la mejor muestra. Las múltiples masacres anuales (como nos hemos acostumbrado a llamarles a los asesinatos con tres o más víctimas, sin que nos impacte ya la palabra), los tiroteos de carro a carro a plena luz del día y el asesinato, cada dos semanas, de alguna mujer a manos de su pareja o ex pareja son las mejores muestras de nuestra crisis social.

Es cierto que los números son impactantes, que nos hemos acostumbrado a vivir con miedo y que la Policía de Puerto Rico tiene serios problemas. Pero, el colega parece ignorar una serie de detallitos claves en todo este tema.

Si el FBI y la DEA tienen más presencia aquí que en el resto de América Latina, es precisamente porque somos un territorio de Estados Unidos y, de paso, un exquisito puente para el narcotráfico. Además de esas dos agencias, está la escalofriante ICE, que controla –o que se supone que controle–, todo lo que entra y sale de la Isla. Porque, sin ser un estado, ya el control de nuestras “fronteras” y nuestras aguas no es nuestro, sino de Estados Unidos. No hay nada que los federales puedan hacer como estado que no puedan hacer ya como territorio. Ni siquiera esas cosas que nos creemos porque las dicen nuestra constitución y nuestras leyes y porque nunca han pasado, como aplicar la pena de muerte.

El problema de la criminalidad en Puerto Rico tiene muchas ramificaciones sociológicas que no puedo discutir aquí ni pretendo que el editor del Time conozca, pero en su superficial análisis teórico parece obviar unas de las más importantes, y es precisamente nuestra relación con Estados Unidos. La influencia cultural (estilos de vida, capitalismo y materialismo excesivo, individualismo atroz y superficialidad pop), la crisis de identidad que esa influencia ha creado en gran parte de la población, la distorsión de las ayudas sociales convertidas en cultura de mantengo y la inconsistencia en el trato.

Por último, eso de contagiar a nuestros vecinos una vez nos “salven” con su gran plan maestro de ley y orden suena improbable. ¿Saben por qué? Porque somos la menos caribeña de las islas caribeñas, porque vivimos apartados y de espaldas a nuestros vecinos, y eso es así precisamente por nuestra relación con Estados Unidos.

Si nos quieren salvar de la crisis de criminalidad con soluciones mágicas y ejemplificadoras, gou ajéd, sálvennos. ¿Qué lo impide? ¿Y qué tal si nos salvan primero y luego decidimos (por verdadera mayoría participativa) si queremos ser estado? ¿Qué tal esa?