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Por Adria Cruz

¿Qué pasa con la música?

11/22/2012

Para romper una enfermiza adicción a la radio AM, he estado tratando de escuchar radio FM. Y al hacerlo he descubierto la respuesta a mi pregunta de por qué mi discoteca está un tanto audéited. ¡Mano, la música está estoquiá! (Oquéi, esa expresión es parte de un patético esfuerzo personal por combatir la crisis de mediana edad que atravieso, pero el planteamiento es cierto).

Escucho las baladas y son las mismas o similares a las que escuchaba en los 80 y los 90 (y no, no estoy hablando solo de Ricardo Arjona). La salsa se ha convertido en un gusto vínteich. El merengue está casi extinto y el reguetón sigue siendo el mismo sonsonete poco creativo y de letras misóginas que era cuando se trepó a finales de los noventa. Los urbanos que se apartan de esa fórmula, como Calle 13, siguen marginados o sobreviven en las redes sociales y en el extranjero. La bachata con su tiquitiquitiqui reina en los paris como aparente sustituta del merengue. En el pop, Lady Gaga por Madonna, Justin Bibier por Britney Spears… lo mismo, lo mismo. El R&B y sus innumerables versiones, que si jaus, que si jipjop, que si soul, siguen reinando en la radio como a finales de los 90 sin mucho cambio y el rock sigue moribundo y eterno, por contradictorio que suene.

La trova, con sus fusiones, transformaciones y repeticiones, sigue siendo tratada como música de culto para unos pocos agrupados en el maravilloso margen izquierdo de la vida. El jazz, si no fuera por su versión “latin”, estaría aquí tan lejano y ajeno a la gente como la música clásica, que ya es casi solo para estudiantes de música y melómanos en extinción. (Por lo menos mi generación creció conociendo los clásicos a través de Tom y Jerry, Bugs Bunny y los demás muñequitos, aunque en ese momento no tuviéramos idea de lo que eran).

En fin, que el panorama musical popular es, en mi opinión, pobre, repetitivo y cansado.

En estos días la regla en la radio FM es la música navideña. No hace mucho me cayeron chinches porque dije que la música que se escucha en la radio durante la Navidad es mala, pero me sostengo. Eso no es lo mismo que decir que la música navideña es mala. Hay muchas excepciones, muchas cosas que se hacen y que no llegan a la radio porque no tienen palas ni… otras cosas que ya se pueden imaginar. Y entonces están la música jíbara, y la plena, que ahora por ser políticali corréct llamamos música autóctona, y que solo guisan para esta época. Y dentro de esos géneros también hay cosas buenas y muchas cosas malas y poco originales.

Me encantaría poner la radio FM y escuchar música en español innovadora, creativa, con letras valientes, progresistas y comprometidas. Y en Navidad, música que además sea divertida y me provoque algo de júbilo. Y mientras no aparezca nada así, prefiero recordar a mi abuela y dejar que Chuíto el de Bayamón me llene de alegría (y de nostalgia) contándome la historia de la vieja voladora que se vistió con una enagua cancán porque iba para San Juan, pero a San Juan no llegó porque un remolino de viento se la llevó. Búsquenla en Yutub, regálense el buen rato.