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Por Adria Cruz

¿Y el que viene, qué?

12/27/2012

La noche del concurso Miss Universo escandalicé a algunos a mi alrededor al anunciar mi deseo de que la representante de Puerto Rico no ganara. Nada que ver con la chica, no se hagan ilusiones. Simplemente me daba grima la posibilidad de que una nueva corona de Miss Universo nos sirviera de excusa una vez más para hacer un chijí chijá, qué grandes somos, tenemos las más bellas, somos los mejores, etcétera, etcétera, y optáramos –una vez más– por ignorar el estado general del país.

Por eso la campaña que tienen en televisión de que somos más que el pesimismo, etcétera, me parece quiut, pero nada más. Después de todo, creo que ninguno de los que aparecen en esa campaña vive aquí, al menos no ful táim.

Lo que quiero decir es que, ahora que se acaba un año que estuvo extra téisti crispi de malo, en lugar de llenarnos de palabrería paulocoelística, lo que tenemos que hacer es meter mano y salvar este país antes de que sea demasiado tarde.

Hay quien piensa que tocamos fondo, pero yo creo que no. Los moles están tan llenos como de costumbre. Y la industria de la muerte en estos días ha estado tan activa o más que el gordo colorao. Ciertamente, las lecciones que se supone que se aprendan cuando se toca fondo están ahí, pero parece que no estamos listos para recibirlas.

No pretendo que demos la espalda a la esperanza, tal vez es lo único que nos queda, pero hace falta más que esperanza y fe para sacarnos del hoyo en que nos hemos metido.

Dicho esto, tengo muchas ilusiones con el 2013, del que no voy a decir que pinta peor que el 2012, aunque pinte. (¡Somos más que el pesimismo, Adria, oye a Benicio!)

En el 2011 me puse muy optimista y ya ven lo que nos pasó. Mientras los americanos intentan evitar el precipicio fiscal, nosotros hace rato que nos tiramos por el risco y seguimos la fiesta allá abajo, ignorando las fracturas, contusiones y moretones causados por la caída. (¡Más que el cinismo, Adria!)

No, en serio que tengo ilusiones con el 2013. Un gobierno nuevo siempre debería levantar ilusiones. A mí me ilusiona que haya gente dispuesta a servir desde el Gobierno todavía. Aunque la ilusión venga acompañada de la certeza de que entre cada par de bienintencionados se cuela una sanguijuela buscando vivir de las debilidades del Gobierno. Aunque los que se van no se van del todo y aunque destruyeron todo lo que pudieron y lo poco que dejaron en pie lo dejaron minado.

Yo también quiero que seamos más, pero más que la inacción, que la enajenación, que el orgullo vano y que la negación. Que seamos más... conscientes, responsables y dedicados. Que seamos más que la ilusión de ser más porque somos la necesidad, no, la obligación de serlo.