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Por Alexandra Fuentes

Sin maquillaje

Adoptar una mascota nos hace grandes

08/22/2017
Ese tipo de respuesta habla muy bien de nuestro pueblo.

Me alegró muchísimo la enorme respuesta que recibió de la gente la iniciativa de Telemundo y varios albergues de mascotas invitando a la adopción de los animalitos.

La respuesta fue tal que en algunos albergues se desalojaron la totalidad de los animalitos y en otros la gran mayoría.

Ese tipo de respuesta habla muy bien de nuestro pueblo. Esa disposición a brindarle amor, sin reparos, a quienes más lo necesitan, da muestra del gran corazón que tenemos los boricuas.

Una buena amiga que participó del programa de adopción, me cuenta 

cómo convirtió aquel proceso en una experiencia educativa para sus dos hijos. Antes de salir de su casa se aseguró de explicarles la responsabilidad que implica adoptar una mascota. 

Luego comenzaron a tantear nombres y al momento de llegar al albergue ya sus hijos sabían que no se trataba de un simple trámite, sino de un compromiso formal, una gestión que le cambiará la vida a un animalito y también a la familia.

No se trata de adoptar un perrito, para luego amarrarlo a una verja y olvidarnos de él. Cuando se asume esta responsabilidad tenemos que verlo como lo que es, la llegada de un miembro adicional de la familia, que merece y necesita igual amor y atenciones.

Para nuestros hijos ese tipo de experiencia tiene un valor incalculable. Les refuerza sus valores al hacerlos conscientes del respeto que debemos tener hacia la vida. Además de que resulta un deber humano el ayudar a los demás cuando estamos en condiciones para hacerlo.

El principio de ayudar al necesitado debe ser algo que convirtamos en costumbre, que nos salga instintivo y, además, nos brinde satisfacción. Se debe hacer sin esperar ningún reconocimiento ni agradecimiento, debemos entender que nos toca.

Eso no se limita exclusivamente a nuestra relación con los seres humanos, debe extenderse hacia todo lo que tiene vida, como los animales.

Mientras más temprano se adopte este estilo de vida solidario, más felices seremos. Por eso no debemos vacilar a la hora de brindarle a nuestros hijos la oportunidad de crecer junto a una mascota a la que añoñen, cuiden, alimenten y saquen a pasear.

Nada malo con comprarla, pero si pueden pasar por alguno de los albergues para adoptar una, mucho mejor.