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Por Alexandra Fuentes

Sin maquillaje

Se llamaba Alexandra

03/05/2018
"La razón por la cual mami me puso Alexandra es una muy particular". ([email protected])
La razón de su nombre.

Una pregunta que los hijos siempre les hacen a sus padres, en algún momento de la vida, es que le expliquen la razón de su nombre. Muchas veces son combinaciones de nombres, o los nombres de los abuelos o de algún familiar. A mis hijos les puse Adrián y Miranda, simplemente porque me gustaron. 

El papá puso la mano en el del nene y exigió el “David” de segundo nombre, lo que me pareció bien. 

En mi caso fue diferente. La razón por la cual mami me puso Alexandra es una muy particular. 

“¿Por qué me pusiste Alexandra?”, le pregunté a mi mamá en algún momento durante la adolescencia. 

Ella me contestó cantándome el coro de una canción que decía así: “se llamaba Alexandra, se llamaba Alexandra…” 

Esa canción la interpretaba Charytín Goyco y era una de las favoritas de mi madre. Así que siempre que me preguntaban la razón de mi nombre, decía de inmediato que mami lo sacó de una canción de Charytín. Por ello, aunque no la conocía, le tenía una muy alta estima a la artista.

En aquellos tiempos, como hoy, el arte era mi pasión y soñaba con muchas cosas. Compartir un escenario con una figura del calibre de Charytín no formaba parte de esa lista, pues lo veía fuera de mis posibilidades. 

Se podrán imaginar cuán agradecida estoy de la vida por permitirme trabajar al lado de esta gran mujer. Si antes de conocerla la estimaba, ahora la estimo más. ¡Que chulería de mujer! 

Desde que la conocí quedé fascinada con su presencia. Siempre regia, hermosa y con una energía que electrifica. Fajona y con una ética de trabajo admirable. Es la primera que llega a los ensayos y siempre va adelantada con la lectura del libreto. Perfeccionista, tiene que quedar bien, y si hay que repetir, se repite. Y lo hace con alegría. 

Charytín no se recuesta sobre su fama y trayectoria, actúa como si fuera una más del elenco y en ocasiones pareciera que es la más que se lo disfruta. Para ella no hay escenarios pequeños; dondequiera que se presenta deja el alma y pone empeño. Haciendo promociones, ensayando y sobre todo en el escenario, su actitud siempre es la misma: hacer el esfuerzo máximo. 

Esa actitud de respeto a sus compañeros de trabajo, al público y a todos los que laboran en la industria del entretenimiento la hacen especial y le han permitido cosechar cariño y admiración en cada país que ha visitado. 

Los que estamos comenzado en esto del mundo del entretenimiento tenemos en Charytín un modelo a seguir, pero también para todo aquel que quiera echar adelante en la vida, pues sus enseñanzas son aplicables a cualquier escenario profesional y social. 

A Charytín le agradezco lo mucho que quiere a nuestro pueblo y todas las alegrías que nos ha permitido vivir con su talento. Por mi parte estoy aprovechando el tiempo que estamos juntas en los ensayos de “Las hijas de su madre” para ver si se me pega todo lo bueno de ella.