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Por Alexandra Fuentes

Sin maquillaje

Tremenda celebración familiar monte arriba

08/27/2018
Le pregunté a mi hijo y cumpleañero cuántos puntos me daba y me dijo que 10, así que, para mí, fue misión cumplida.  (Suministrada)
Le pregunté a mi hijo y cumpleañero cuántos puntos me daba y me dijo que 10, así que, para mí, fue misión cumplida. (Suministrada)
Nos montaron en un pick up que nos llevaría a la misma falda de El Yunque, por donde corre el río Blanco.

Para celebrar sus 10 años, mi hijo Adrián me pidió algo chévere y diferente.

“Vamos a celebrarlo haciendo una aventura, en algún lugar donde tengamos que escalar y pasar por ríos, o algo así”, me dijo.

No fue específico, lo dejó abierto a mi imaginación.

“No te preocupes que yo me encargo”, le contesté, pero admito que preocupada porque la solicitud era poco común y no estaba segura de poder complacerlo.

Un año atrás me había pedido algo parecido, pero había sido especifico al pedirme visitar Toro Verde en Orocovis, donde la pasamos brutal. Sin embargo, esta vez lo dejó abierto, estaba obligada a ser creativa.

De inmediato comencé a preguntarle a todos mis panas aventureros sobre recomendaciones. Fue así como llegué a la página especializada Tíratepr.com, quienes me ayudaron a coordinar una excursión al río Blanco en Naguabo.

Con algunas dudas, separé los espacios. Unas semanas después íbamos de camino a Naguabo con un cumpleañero lleno de expectativas y una madre insegura de poder cumplirla.

Gracias a Dios la experiencia fue lo que ambos esperábamos. Desde que llegamos sabíamos que la pasaríamos bien. Nada de lujos ni comodidades, solo el equipo de seguridad necesario, cascos y salvavidas.

Nos montaron en un pick up que nos llevaría a la misma falda de El Yunque, por donde corre el río Blanco. Con un ojo iba contemplando la hermosura de nuestra Isla y con el otro, la cara de emoción de mi niño. A llegar a un punto, nos bajamos del vehículo comenzando así nuestra caminata monte arriba.

Al paso, los guías iban señalando y explicando las curiosidades como la planta de ortiga y la reacción que causa al tocarla. Pasamos por cuevas, vimos ñame, aves, todo tipo de rocas y petroglifos taínos. Hacíamos paradas para disfrutar del río Blanco en áreas de cascadas y posas que nos permitían refrescarlos y poner a correr un poco la adrenalina.

Para todos la experiencia fue encantadora, haciendo el compromiso al final de repetirla. Le pregunté a mi hijo y cumpleañero cuántos puntos me daba y me dijo que 10, así que, para mí, fue misión cumplida.

Nada malo con Trampolín Park, Chuck E. Cheeses y otros espacios donde celebran cumpleaños, allí llevo a mis hijos, pero de vez en cuando conviene romper con lo tradicional y escaparnos con nuestros hijos a disfrutar nuestra tierra.

Abundan los espacios y lugares como Montaña Explora en Naguabo, donde emprendedores puertorriqueños como Ricky y Yesenia han desarrollado aventuras donde se puede disfrutar en familia.

Les invito a buscar el calendario y separar sus fechas, de seguro la van a pasar de maravilla y como nosotros, volverán.