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Por Irene Garzón Fernández

De primera mano

En riesgo “las llaves de la casa”...

01/28/2013
Mal negocio divisivo

Pan para hoy, hambre para mañana. En eso se traduce la leonina propuesta de alianza público-privada para el aeropuerto internacional Luis Muñoz Marín (LMM). Puerto Rico es una isla y el aeropuerto internacional es su comunicación principal con el exterior. Ya estamos sujetos a las leyes de cabotaje que encarecen el transporte marítimo y, por ende, artículos, alimentos y todo lo demás que viene de afuera. Sin control de las tarifas aéreas, la situación se pondría más caótica porque encarecería también el transporte aéreo. El gobernador, Alejandro García Padilla, demostró candidez al expresar que tiene las manos atadas por los acuerdos de la administración anterior de Luis Fortuño en relación con la propuesta cesión de las operaciones del aeropuerto LMM por 40 años. No hay nudo gordiano que no se pueda desatar si se tiene voluntad para ello y se echan a un lado los cantos de sirena provenientes de sectores del mismo Partido Popular Democrático que cabildean en favor de la transacción. La semana pasada aludíamos al silencio de los populares, pero se han despertado estrepitosamente a través de los líderes camerales Jaime Perelló, “Charlie” Hernández y Luis Vega Ramos, que desde el año pasado habían venido denunciando el contrato como perjudicial a los mejores intereses de los ciudadanos. Como dijo Hernández a De primera mano: “Uno no privatiza las llaves de su casa”. Aunque aceptó que la Legislatura no tiene poder para cancelar el contrato porque ello está en manos del Ejecutivo y la Administración Federal de Aviación (FAA), advirtió que “la realidad es que hay que cumplir todas las promesas”. En tanto, vimos cuán patético lució el nuevo director de la Autoridad de los Puertos, Víctor Suárez, defendiendo el contrato ante la quiebra de su corporación pública, cuya joya de la corona es el aeropuerto.

Chapucerías

La Oficina del Contralor Electoral tiene un tapón de auditorías de los informes de ingresos y gastos de los candidatos que participaron en las elecciones del 2012. Según trascendió, las revisiones de estos informes no se están haciendo, y aparentemente lo que se hace son auditorías light, de escritorio, sin profundidad ni comprobación de datos, que es lo que se conoce como auditorías de campo para contrastar donativos, ingresos y gastos. Se dice que la congestión podría llegar a los 20,000 informes. La Oficina del Contralor Electoral, que se ha convertido en otro refugio de empleados penepés del Senado, tiene un área mayor de personal administrativo que de auditores.

Falta de atención

Hay quejas dentro del PPD por la poca atención que el Ejecutivo presta a las llamadas de funcionarios electos. Un lector dijo que en la época de Luis Muñoz Marín, Roberto Sánchez Vilella, Rafael Hernández Colón y Sila M. Calderón, estos exigían a los jefes de agencias que no olvidaran nunca contestarles a alcaldes, legisladores y otros líderes comunitarios. Parece que Alejandro García Padilla no ha dado las mismas instrucciones, según la queja.

"Off the record"

Calladito se ve más bonito

El nuevo vicepresidente del Senado, José Luis Dalmau, haría bien inhibiéndose de todo lo relacionado con la Reforma de Salud. No se ve bien que asuma un rol tan activo, incluso  proponiendo legislación,  habiendo tenido  vínculos familiares en el campo de  las aseguradoras, que incluyen a proveedores de salud.