5 décadas después, archivos JFK en la secrecía

11/04/2013 | 03:39 p.m.
El asesinato de John F. Kennedy", se basó en decenas de miles de los documentos que fueron publicados en la década de 1990. (Archivo)  
"Pero después de 50 años, no se me ocurre ninguna razón para que este tipo de operaciones deben ser ocultadas", dijo Summers.

Cinco décadas después que el presidente John F. Kennedy falleciera como víctima de un fatal tiroteo y mucho después de que las investigaciones oficiales terminaran, miles de documentos sobre la investigación del asesinato permanecen clasificados y fuera del alcance del público. El contenido de estos archivos, que sólo se conocen parcialmente, han generado bastante intriga, y quienes aman las teorías de la conspiración no son los únicos que han intentado hacerlos públicos para estudiarlos de cerca.

Algunos investigadores reconocidos por su seriedad creen que estos archivos son importantes porque podrían arrojar luz sobre los misterios que aún persisten sobre el asesinato, incluyendo lo que agencias de inteligencia estadounidenses sabían sobre quién fue acusado como el autor material del asesinato, Lee Harvey Oswald, antes de la fecha del magnicidio: 22 de noviembre 1963.

Resulta que los centenares de documentos clasificados se refieren a un agente de la CIA que ya falleció, George Joannides, cuyas actividades justo antes del asesinato han intrigado a los investigadores. Dichas actividades van hasta un año después de que la investigación del gobierno por el magnicidio iniciara.

"Esto (la desclasificación de documentos) no se trata de una conspiración, se trata de un acto de transparencia", dijo Jefferson Morley, ex reportero del Washington Post, escritor y que se encuentra involucrado en una demanda contra de la CIA que data ya de una década y que busca la desclasificación de estos documentos. "Creo que la CIA debe obedecer la ley. No creo que la mayoría de la gente piensa que es una locura".

El esfuerzo de Morley ha sido emulado por otros, incluyendo a G. Robert Blakey, asesor principal de una investigación sobre el asesinato de JFK por parte de la Casa Blanca en la década de los 70. Los documentos se encuentran físicamente en un edificio del Archivo Nacional en poblado de College Park, Maryland.

Otros dicen que el mantener en secreto documentos que ya tienen 50 años de edad genera preguntas innecesarias en la mente del público y propicia la formulación de teorías conspirativas.

"No hay duda de que en varios aspectos la CIA ha buscado generar ofuscación, pero puede ser que esté protegiendo operaciones que eran justificables, benignas, que no tienen absolutamente nada que ver con el asesinato de Kennedy", dijo Anthony Summers, un escritor británico que ha escrito prolíficamente sobre el caso JFK.

"Pero después de 50 años, no se me ocurre ninguna razón para que este tipo de operaciones deben ser ocultadas", dijo Summers. "Por retener el material de (agente de la CIA) Joannides, la CIA continúa alentando al público a creer que están encubriendo algo más siniestro".

Para entender la atención que han generado los archivos secretos sobre Joannides, es necesario remontarse a 1963 y revisar lo que se conocía de Oswald y que lo puso en el radar de la CIA.

También es importante recordar las diferentes conclusiones que arrojaron las dos investigaciones oficiales sobre el asesinato de JFK: una que negó que se tratara de una conspiración, y la otra que sospecha que hubo una. Y la mucha o poca colaboración que los investigadores recibieron de funcionarios de la CIA, entre ellos del propio Joannides.

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Oswald era un hombre solitario y, a la vez, un enigma; incluso para quienes eran más cercanos a él. Era "tan difícil de comprender como nadie que yo haya estudiado en 35 años como historiador profesional", dijo David Kaiser cuyo libro publicado en 2008 y titulado "El camino a Dallas: El asesinato de John F. Kennedy", se basó en decenas de miles de los documentos que fueron publicados en la década de 1990.

Aun así, mucho se aprendió sobre Oswald después del tiroteo en Dallas. Y, ahora es claro, que él no era desconocido para el gobierno de Estados Unidos antes del magnicidio.

Los investigadores del asesinato se enteraron de que Oswald había formado un grupo en Nueva Orleans en el verano de 1963 que, presuntamente, apoyaba al líder cubano Fidel Castro (Oswald era único miembro local) y estuvo involucrado en un altercado callejero con manifestantes anticastristas, que fue capturado por las cámaras de una televisora local.

Panfletos que Oswald tenía en su poder llevaban a una dirección de una vivienda donde se realizaba una operación anti-castrista que tenía a un ex agente del FBI, con vínculos con el crimen organizado como contacto, según los investigadores. Esa y otras informaciones han llevado a los investigadores a creer que Oswald pudo haber sido parte de una operación de contrainteligencia para desacreditar al grupo al que se había unido, el Fair Play For Cuba Committee, y que el altercado en la calle no era más que una trampa.

Si es así, ¿quién habría supervisado esa operación?

Documentos desclasificados muestran que Joannides, cuando estaba basado en Miami, fue el oficial de la CIA encargado del caso del grupo anticastrista Directorio Revolucionario Estudiantil, que estuvo involucrado en el altercado callejero contra Oswald.

¿Qué significa todo esto, en cualquier caso? Las investigaciones oficiales del asesinato de Kennedy no ofrecieron respuestas completas.

La Comisión Warren, que concluyó en 1964 que Oswald actuó solo y que no era parte de una conspiración, nunca fue advertida de las actividades anticastristas de la CIA, a pesar que el ex director de la CIA entonces, Allen Dulles, era miembro de la Comisión.

Burt Griffin, asesor de la Comisión Warren y ahora juez jubilado, cree que ese fue "un acto de mala fe" de la CIA.

"Creo que tenían la obligación de decirle al presidente de la Corte Suprema (Earl Warren, que era el presidente de la Comisión Warren) sobre eso, y después cualquier decisión sobre lo que había que hacer hubiera sido suya o de la Comisión", dijo Griffin.

Tanto Griffin como su compañero en esa comisión, David Slawson, apoyaron las conclusiones a las que llegó la Comisión Warren, en entrevistas realizadas con The Associated Press y que fueron hechas de manera separada,

Ambos dijeron que el móvil del asesinato de Oswald tuvo que ver con el hecho de haber padecido varios rechazos a proyectos de su vida personal: semanas después de que hizo un intento fallido en Ciudad de México para obtener una visa para Cuba, su esposa Marina no quiso reconciliarse con Oswald y continuar con su inestable matrimonio.

Fue durante la visita de Oswald a un suburbio de Dallas, dónde su esposa y sus dos hijas vivían, la noche antes del magnicidio, cuando empacó su rifle Mannlicher-Carcano, que había desarmado antes, para llevarlo al trabajo al día siguiente, según determinó la Comisión Warren.

La mañana siguiente, él se quitó el anillo de bodas, dejó el dinero que tenía a su mujer, y se dirigió a consumar el asesinato.

"Si ella lo hubiera aceptado", dijo Slawson "él no lo habría cometido el asesinato".

Otras teorías más complejas y siniestras sobre las motivaciones de Oswald han aparecido, por cierto, cuando los documentos de 1990 y acerca de otras informaciones que previamente fueran desclasificadas.

El historiador Kaiser ha postulado una teoría que dice que Oswald, siempre visto como un devoto militante de izquierda fue, de hecho, manipulado por la derecha y la mafia en sus últimos meses de vida y que su visita a las embajadas de Cuba y la Unión Soviética, en la Ciudad de México en otoño de 1963, fue parte de un intento para poder arribar a Cuba y matar a Castro. La publicación de los documentos en poder de los gobiernos podrían resultar reveladores, dijo Kaiser.

Por el momento, una Comisión de la Cámara de Representantes que investiga asesinatos, convocada a mediados de 1970 para que indagara los de Kennedy y Martin Luther King Jr., así como otras investigaciones del Congreso, habían expuesto las actividades de la CIA en la década de 1960, incluyendo planes para asesinar a Castro.

Esas revelaciones sobre Oswald serían eclipsadas, no obstante, por la conclusión de esa comisión sobre el asesinato de JFK: que hay sonidos grabados por un micrófono de un oficial de la policía de Dallas desde el tristemente célebre "montículo de hierba", en Dealey Plaza y que indican que Oswald no estaba disparando sólo desde una ventana de un edificio adyacente sino que había otro pistolero.

Kennedy, dijo que el informe final de esa comisión en un lenguaje cuidadosamente elaborado, fue "probablemente asesinado como resultado de una conspiración. El comité no puede identificar al otro pistolero o el alcance de la conspiración".

Análisis posteriores han puesto en duda la evidencia acústica, y la cuestión sigue sin resolverse.

Esta pieza de evidencia fue, por supuesto, sólo una pequeña parte de los cerros de material que fueron tomados en cuenta por la Comisión de la Cámara, algunos de los que eran de la CIA. El funcionario que era enlace entre la CIA y la Comisión de la Cámara no era otro que George Joannides, quien entonces se había retirado de la agencia.

Blakey, asesor principal de la Comisión, recordó cómo la CIA postuló a Joannides para que actuara como enlace y ayudara a hacer las solicitudes de documentos requeridos por los investigadores. "Él fue puesto ahí para editar todo lo que nos dieran antes de que nos fuera dado", dijo Blakey.

Blakey no sabía nada acerca del pasado de Joannides hasta que Morley publicó el contenido de archivos que fueron desclasificados años después.

"Si hubiera sabido que Joannides era el agente que manejaba el caso del grupo anticastrista Directorio Revolucionario Estudiantil, no podía haber sido el enlace , sino que habría sido un testigo", dijo Blakey a The Associated Press.

"¿Si creo que jugaron conmigo al igual que con la Comisión de la Cámara? Sí".