Análisis: Debate vicepresidencial, más animado

10/12/2012 |08:47 a.m.
Biden (izquierda) abandonó la cautela mostrada por el presidente Barack Obama y se mostró combativo para restaurar cualquier posible daño.(AP/Eric Gay)  
El vicepresidente Joe Biden y su rival republicano Paul Ryan dieron a los votantes el tipo de debate sustancial que contrastó con el debate presidencial.

Washington.- Con la atención lista uno del otro y severos uno contra el otro, el vicepresidente Joe Biden y su rival republicano Paul Ryan dieron a los votantes el tipo de debate sustancial que contrastó con el debate presidencial.

Biden abandonó la cautela mostrada por el presidente Barack Obama y se mostró combativo para restaurar cualquier posible daño.

"Nada de lo que dijo es acertado", replicó Biden cuando Ryan acusó a Obama de proyectar debilidad estadounidense.

Así estuvo Biden toda la noche en diversos temas, desde impuestos hasta Irán y en este último punto insinuó que los republicanos deseaban una guerra.

En un momento el vicepresidente miró directamente a la cámara para implorarle a personas de edad avanzada como él que no confíen en el plan Ryan sobre el seguro de salud para ancianos: "Amigos, hagan caso a sus instintos".

Al lanzarse con todo, Biden intentó anotar en dos aspectos críticos: Expresar el mensaje de Obama en términos más emotivos y fustigar a Ryan en múltiples frentes para que el candidato presidencial republicano Mitt Romney pierda el reciente impulso que ha ganado en la campaña electoral.

Pero Biden quedó vulnerable a interpretaciones, luciendo fuerte en ocasiones y en otras arrogante y altanero. El vicepresidente fue visto a menudo haciendo caras, sonriendo y hasta riéndose, como si las respuestas de Ryan no fueran dignas de crédito.

Ryan, de apariencia jovial, se mantuvo firme; se le notó más cómodo en los temas nacionales y un poco menos suelto en política exterior. Ryan mantuvo la calma cuando Biden se mostraba incrédulo, pero aún así aguijoneó.

"Sé que usted está bajo mucha prisión para recuperar el terreno perdido (en el debate presidencial)", dijo Ryan a su oponente. "Pero pienso que sería mejor para el público si dejamos de interrumpirnos mutuamente", agregó.

La historia muestra que los debates de los compañeros de fórmula influyen muy poco en los electores, pero éste se destacó porque sienta el tono por al menos cinco días, cuando Obama y Romney vuelvan a medirse.