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Arranca la venta legal de marihuana recreativa en California

Por The Associated Press 01/01/2018 |08:50 a.m.
En noviembre de 2016, los electores de California votaron a favor de despenalizar el consumo recreativo de la marihuana entre adultos de 21 años o más. (AP)  
Este día histórico llegó más de dos décadas después de que California allanara el camino hacia la despenalización.

LOS ANGELES— Un aroma a marihuana más intenso que de costumbre podría marcar el inicio del Año Nuevo en California, donde muchos encenderán sus porros para celebrar las ventas autorizadas de cannabis con fines lúdicos en el estado, el mayor consumidor en Estados Unidos.

Este día histórico llegó más de dos décadas después de que California allanara el camino hacia la despenalización al convertirse en el primer estado del país en aprobar una ley que autorizaba el uso médico de la marihuana, aunque otras entidades le ganaron después en legalizar el consumo recreativo de la droga.

Desde la pequeña localidad de Shasta Lake, apenas al sur de Oregon, hasta San Diego en la frontera con México, alrededor de 90 establecimientos serán los primeros con permiso estatal que a partir del lunes venderán marihuana al menudeo a clientes que antes tenían que recurrir a justificantes médicos o a traficantes para conseguirla.

En noviembre de 2016, los electores de California votaron a favor de despenalizar el consumo recreativo de la marihuana entre adultos de 21 años o más, y queda permitido que las personas cultiven seis plantas y posean 28 gramos (una onza) de mota. El estado tiene un año para establecer las normativas del mercado minorista del cannabis, que continúan en elaboración y serán concluidas en fases en un año.

“Estamos emocionados”, dijo Jalil Moutawakkil, fundador de KindPeoples, que cultiva marihuana, fabrica productos cannábicos y los vende en Santa Cruz. “Podemos hablar de lo bueno, lo malo y lo feo de las normas específicas, pero al final es un avance gigante, y tendremos que ir resolviendo los problemas sobre la marcha”.

Este viaje largo y extraño en el que se ha llegado hasta este punto no estuvo exento de frustraciones para los defensores de la marihuana, a la que el gobierno federal continúa considerando una droga ilegal casi a la par que la heroína.

California prohibió en 1913 la marihuana, a la que se refirió entonces como “loco-weed” (yerbaloca), según la Organización Nacional para la Reforma de las Leyes sobre la Marihuana (NORML por sus siglas en inglés), que apoya la legalización. El primer intento para despenalizar la yerba en 1972 en las urnas fracasó, pero tres años después la posesión de menos de una onza (28 gramos) pasó de ser un delito grave a delito menor.

En 1996, por encima de las objeciones de la policía, el zar antidrogas del presidente Bill Clinton y tres exmandatarios que habían advertido que la marihuana representaba una enorme amenaza para la salud pública de “todos los estadounidenses”, los electores de California aprobaron el consumo de la marihuana con fines terapéuticos.

Aunque los colectivos de cultivadores y los dispensarios autorizados a vender marihuana llegaron a tener a veces momentos difíciles, la ley propició una mayor aceptación de la droga como medicina.

“El cielo no se vino abajo”, dijo Dale Gieringer, director de NORML en California. “No vimos que aumentara el abuso de drogas entre jóvenes, tampoco el número accidentes ni que ocurrieran las locuras que habían pronosticado nuestros oponentes”.

En la actualidad, otros 28 estados han aprobado leyes similares. En 2012, Colorado y Washington se convirtieron en los primeros en legalizar la venta de marihuana para consumo lúdicos. California es uno de cinco estados, además de Washington, D.C., que hicieron lo mismo. Las ventas minoristas comenzarán en julio en Massachusetts.

Con el aumento de la aceptación de la marihuana, el aroma clásico se volvió más común en diversas partes de California, donde su consumo se aceleró después de la votación para despenalizarla.

La Asociación de Jefes de la Policía de California, que se opuso a la medida en las urnas, continúa preocupada de los conductores marihuanos, el atractivo de la yerba entre los jóvenes a medida que se vuelve algo más normal y el costo que acarreará la vigilancia de las nuevas normativas así como del mercado negro ya existente.

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