Presidente de E.U. lanza plan para un combustible más limpio

03/29/2013 | 04:15 p.m.
Barack Obama tiene sus planes para combatir la contaminación que afectará los bolsillos de los automovilistas. (AFP)  
El gobierno afirma que el costo al consumidor vale la pena: miles de millones de dólares en beneficios para la salud por la reducción de gases y contaminación.

Washington.- El nuevo plan del gobierno de Barack Obama para combatir la contaminación afectará a los automovilistas donde más les duele: en el bolsillo. Eso da fuerza a los argumentos que contraponen el costo a los beneficios para la salud.

La propuesta para reducir el sulfuro en la gasolina y afianzar las normas sobre emisiones, difundida hoy, elevaría los precios de la gasolina en menos de un centavo por galón, según dice la Agencia de Protección Ambiental. Pero la industria petrolera sostiene que sus propios estudios calculan que el aumento será de 6 a 9 centavos por galón.

La agencia dijo que su propuesta añadiría unos $130 al precio de los vehículos nuevos a partir del 2025.

El gobierno afirma que el costo al consumidor vale la pena: miles de millones de dólares en beneficios para la salud por la reducción de gases y contaminación.

La agencia pronostica $7 en beneficios para la salud por cada dólar gastado para aplicar las nuevas reglas. La agencia debe efectuar audiencias públicas antes de completar las reglas. Planea ponerlas en vigencia en 2017.

La propuesta fue elogiada por ambientalistas y defensores de la salud, como también los fabricantes de automóviles que dicen ayudará a Estados Unidos a ponerse al día con los combustibles más limpios utilizados en otros países. California ya usa el estándar del sulfuro.

El administrador interino de la agencia, Bob Perciasepe, dijo que la propuesta está destinada a "proteger el ambiente y la salud pública de una manera accesible y práctica".

Los adversarios dicen que los precios de la gasolina siguen muy altos y que los estadounidenses no deberían pagar más. La industria petrolera, los republicanos y algunos demócratas han instado a la agencia que no proponga las regulaciones más estrictas.