Tornado destruyó casa de una boricua en Oklahoma
Aunque no todas las residencias lo tienen, muchas cuentan con construcciones de cemento y puertas corredizas que, a juicio de algunos, parecen hoyos o tumbas.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 13 años.
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“Oh my God, my house is gone!”.
Delia Faura, una puertorriqueña que reside en Moore, Oklahoma, observó por la televisión el pasado lunes cómo el devastador tornado destruyó su casa, la cual abandonó a toda prisa, llevándose solo a uno de sus perros y unos papeles, mientras miraba desde el vehículo en el que huía cómo el fenómeno se iba acercando.
Su amiga de toda la vida y vecina, con la que se crió en Sierra Linda, Caguas, Ángela Berríos, conducía de regreso a su casa en Norman cuando escuchó en la radio que el tornado se acercaba a Moore.
“Lo que hizo es que paró en mi casa y me dijo: ‘¡Recoge tu cartera y papeles del seguro y vamos!’. ‘Pero, ¿qué pasa?’, le pregunté. ‘Viene un tornado’, me dijo. ‘Espérate, que tengo que recoger a mis animalitos’. ‘Coge la chihuahua y deja todo lo demás’”, relató Faura.
“Íbamos de camino a casa de ella. Se veía el tornado llegando para el área donde yo vivo. Venía detrás de ella. Lo único que me dio tiempo fue de coger el chihuahua. Dejé el otro perrito y la cotorra en el family room. Dejé mi carro en el garaje. Y así mismo como fuimos saliendo de mi casa, se veía el tornado viniendo. La alarma de aviso de tornado empezó a sonar. Nos dio tiempo nada más llegar a la casa de ella, a 10 minutos de distancia. Abrimos la puerta del garaje, entramos. Abrimos el refugio y nos metimos”, dijo Faura.
“Éramos cuatro personas y siete perros, incluyendo la hija de Ángela, la abuelita, la vecinita y nosotras dos”, agregó.
“Cuando pasó el tornado y salimos, prendimos el televisor que Ángela tiene en el garaje y estaban las noticias. Vi cómo el tornado se llevaba mi casa. Se veía mi calle, cómo levantaba las oficinas, el cine, la tienda de Harley Davidson, el Seven Eleven, las escuelas...”.
¿Cuál fue su impresión?
Fue un shock. Lo único que dije fue “my house is gone”. Luego nos fuimos en el carro y llegamos hasta el frente de la casa. No había casa. El tornado limpió el área. Yo ni grité. Lo que hice fue tratar de encontrar mi cotorra Amanda entre los escombros. “Where are you, Amanda?”, la llamé y empezó a repetir: “Oh my God!”.
Entonces pasó una persona con su otro perrito rescatado de los escombros.
“La hija de Ángela gritó: ‘This is my dog!’. Nos dieron el perrito, pero la cotorra todavía está debajo de los escombros”.
No fue hasta por la noche, cuando regresó la señal telefónica, que se pudo comunicar con su madre, con su hermana –que “es del PIP”– Carmen Faura, su hija y su hermano.
Faura tenía su casa asegurada, por lo que comprará una propiedad tan pronto la compañía de seguros le pague.
“El seguro te paga la pérdida de todo lo que tienes adentro, de toda la construcción que tenías en tu patio. Te paga por la casa y te paga para que puedas conseguir algo en lo que se reconstruye tu propiedad o compras otra”, señaló.
¿Vas a tomar alguna medida?
Me voy a ocupar de que la casa tenga un shelter. Hoy (ayer) estamos esperando a unas personas que ayuden a mover los escombros para poder encontrar la jaula de la cotorra.
¿Lloraste?
Lloré ayer (martes) mucho y te puedo decir que el dolor no se va a ir tan fácil, pero a la vez tengo que ser fuerte y ver las cosas positivas. Ya era hora de que supiera cuántas personas me amaban y empezar a apreciar la vida más que lo material.
Entretanto, Faura se compró tres camisas, un traje, un pantalón corto, una camisita para combinarla con zapatos y unas chanclas.
“Hoy (ayer) mis amigas me trajeron ropa, zapatos y frazadas. El gerente de Waste Management rentó un cuarto de hotel para los empleados que perdieron su casa y me incluyó. Así que es otra bendición”.

