Al finalizar este año, el pueblo de Puerto Rico le habrá pagado $148,800 al alcalde electo de Arecibo, Carlos Molina, como asesor en la Cámara de Representantes, pero a excepción del vicepresidente cameral, Gabriel Rodríguez Aguiló, ninguno otro legislador consultado por Primera Hora lo vio en algún asunto oficial de ese cuerpo legislativo.

Desde septiembre del año pasado, Molina ha mantenido dos contratos con la Cámara de Representantes, como asesor del vicepresidente de la Cámara y como consultor de la Oficina de Asesores de la Presidenta, Jenniffer González.

A pesar de que los contratos le obligaban a ofrecerle 93 ho- ras mensuales de servicio -a razón de $100 la hora- a ese cuerpo legislativo, ni legisla dores novoprogresistas ni populares con los que habló este diario pudieron ubicar ni una sola vez a Molina en una vista pública o reunión ejecutiva de la Cámara de Representantes.

El contrato con Rodríguez Aguiló específicamente establecía entre los servicios a prestar la participación en reuniones, vistas públicas y ejecutivas.

Solo los representantes populares Lydia Méndez y Jorge Colberg Toro dijeron haberlo visto alguna vez en los “pasillos del Capitolio”. No se especificó si esos encuentros fueron los días de cobro, el 15 y 30 de cada mes.

Colberg Toro no lo vio que participara de reuniones o vistas de la Comisión de Seguridad de la que es portavoz a pesar de que el área de la seguridad es supuestamente el expertise de Molina, quien fue secretario de Corrección.

Asimismo, Méndez dijo que no lo vio en ninguna vista pública a la que ella hubiese comparecido. La representante pertenece a la Comisión de Salud, que tenía asignado el Proyecto de la Cámara 17 que, según Rodríguez Aguiló, fue trabajado por Molina.

El Proyecto de la Cámara 17 pretendía prohibir la venta de bebidas energizantes a menores de 16 años. Aunque la medida fue aprobada en Cámara y Senado, se le pidió la devolución a Fortaleza para hacerle enmiendas y no se convirtió en ley.

Ese proyecto también fue referido a la Comisión de la Juventud, a la que pertenece el representante del Partido Nuevo Progresista (PNP), Jorge Navarro, quien tampoco observó a Molina en vista pública alguna de esa comisión o reunión ejecutiva.

“¿A Carlos Molina?”, con esa pregunta y un tono de sorpresa, respondió el representante Navarro cuando Primera Hora le cuestionó si alguna vez vio a Molina en vistas de la Comisión de la Juventud. Tampoco lo vio en algún asunto oficial de la Comisión de Asuntos del Consumidor, de la que es presidente y a la que se refirieron dos resoluciones en las que Molina trabajó.

“Deja que yo recuerde…(silencio). Este... no, no, no”, dijo Navarro. “Yo creo que sí. Pero no, no, ahora mismo no recuerdo. No estoy bien claro, pero puede ser que en Audiencias I, donde los asesores se sientan atrás”, agregó.

Sobre ese proyecto relacionado con las bebidas energizantes, el vicepresidente de la Cámara dijo que le debía a Molina un certero cabildeo en el Senado.

“Gracias a Carlos pudo llegar a Fortaleza (el proyecto). Él fue bien útil en el sentido de promover ese proyecto en el Senado con Larry Seilhamer”, alegó Rodríguez Aguiló.

Sin embargo, el senador Seilhamer señaló que no recordaba haber conversado con el ex secretario de Corrección sobre este proyecto ni ningún otro.

“Yo nunca me reuní con él para ninguna gestión”, aseveró el senador penepé. “Sobre el proyecto de las bebidas energizantes, Gabriel Rodríguez Aguiló me llamó varias veces porque era el autor de la medida”, aclaró.

Seilhamer manifestó que tampoco conversó ni se reunió con Molina sobre el Proyecto de la Cámara 3766, que estableció como ley el promover el trabajo como valor y que en la Cámara lo trabajó la Comisión de Vivienda. Según Rodríguez Aguiló, ese proyecto es casi de la autoría de Molina.

“No sé ni exactamente de qué ese proyecto que me hablas”, expresó el senador penepé.

En tanto, el representante popular, Rafael “Tatito” Hernández, quien era miembro de la Comisión de Vivienda, nunca observó que Molina asistiera a alguna vista pública ni ejecutiva de esa comisión como tampoco en la de Asuntos de la Juventud, de la que también es miembro.

“Yo no me acuerdo haberlo visto nunca”, expresó Hernández.

De igual forma, ni una sola vez de las 930 horas que Molina debió dedicarle a la Cámara, la representante del PNP, Paula Rodríguez, que pertenecía a la Comisión de la Región Norte, vio o se benefició de la asesoría del consultor de la Cámara y hoy alcalde electo.

Tampoco lo vio que laborara con alguna comisión el representante Charlie Hernández, a pesar de que Rodríguez Aguiló dijo que su asesor trabajó prácticamente con todas las comisiones.

Primera Hora solicitó a Rodríguez Aguiló las hojas de facturación de Molina. El vicepresidente de la Cámara alegó que, debido a que está en mudanza de oficina, esos documentos están en cajas. Sin embargo, pudo proveer dos facturas y se comprometió a entregar las otras.

Las facturas entregadas corresponden a los meses de octubre y septiembre del 2012.

En las facturas detalla haber atendido público tanto en la oficina del Capitolio como en la del distrito, reuniones con Rodríguez Aguiló, trabajos relacionados con un hogar de niñas del que no se especifica municipalidad, vista a Florida, participar en una actividad en el Bosque Cambalache, en Arecibo, y en la inauguración de una cancha en Ciales. Esta visita fue confirmada por el alcalde Luis “Rolan” Maldonado.

Además, Molinaz detalla en su factura de octubre haber discutido informes sobre vistas ejecutivas de las resoluciones de la Cámara 1659 y 1674.

Ambas resoluciones fueron referidas a la Comisión de Asuntos del Consumidor, pero su presidente Navarro no recordaba que Molina hubiese intervenido en esa comisión.

El 1 septiembre de 2011, luego que renunció a su cargo como secretario de Corrección para dedicarse a la campaña política para su elección como alcalde, Molina fue contratado por la Cámara. Los contratos vencieron en junio de 2012 y fueron renovados en julio con vigencia hasta el 31 de diciembre.

Los contratos fueron por $50,000 y $43,500 entre septiembre de 2011 a junio de 2012. Con el nuevo año fiscal se le renovaron los contratos hasta diciembre de 2012, uno por $30,000 y otro por $25,800.

Primera Hora solicitó la reacción a Molina en múltiples ocasiones y no hubo respuesta.