El próximo cierre de escuelas está a la vuelta de la esquina

Por Femmy Irizarry Álvarez 02/02/2018 |09:19 a.m.
La funcionaria reiteró que ahora “no hay chavos para los estudiantes porque la mayoría se destina a la nómina”. ([email protected])  
"La pregunta al pueblo es ¿cuáles deberían ser las alrededor de 800 escuelas que quedarían abiertas?", dijo Keleher.

Tan pronto como el 30 de marzo próximo,  se sabría cuáles son las poco más de 800 escuelas que permanecerán abiertas para el entrante año escolar, como parte de la reestructuración del Departamento de Educación,  que tiene 1,110 planteles.

La secretaria de Educación, Julia  Keleher, reiteró que lo que hay detrás de los cambios es  “que el sistema llegue a cada niño” y la mejor forma de hacerlo es “optimizar el servicio según el dinero que tengo”. 

Este cambio figura como uno de los principales que sufrirá la agencia y que fue incluido en el plan fiscal que el Gobierno entregó  a la Junta de Supervisión Fiscal (JSF).

El plan  anticipa una reducción de $303 millones en gastos en cinco años, que se logrará con la disminución en la matrícula estudiantil, reducción administrativa, jubilaciones y mayor efectividad.

Los ahorros provocarán que se designe unos $6,400 para cada estudiante.

Como parte de sus argumentos para justificar los cambios, la funcionaria recordó cómo en los recientes años ha bajado la matrícula, situación que se agudizó luego del paso del huracán María. Al día de hoy el estimado es de 319,422.

“Ahora es el momento para establecer el nuevo sistema de escuelas en Puerto Rico”, dijo Keleher, quien apuesta a la consolidación y movimiento  de maestros y estudiantes. 

“Es bueno que el pueblo entienda que todas esas decisiones las vamos a tomar basadas en datos, y la idea es asegurarnos que el dinero disponible, alrededor de $6,400 por estudiante, llegue a ese estudiante y al salón de clases para tener… una experiencia educativa de más alta calidad”, mencionó.

La funcionaria reiteró que ahora “no hay chavos para los estudiantes porque la mayoría se destina a la nómina”. 

“Mi sugerencia es llevar a la población  a un número que puedas gastar 75% o menos en nómina y administración y el 25% para compras de libros...”, agregó.

En cuanto a los criterios para cerrar planteles, Keleher aclaró que “vamos a identificar las escuelas que se van a quedar, según la población que puede ocupar ese espacio que me permite optimizar el uso de los fondos disponibles”.  

Mencionó como requisitos, “la seguridad de la escuela, dónde está; la distancia entre una y otra; la planta física; la capacidad,  ¿cuántos niños caben ahí?; la matrícula; accesibilidad; aprovechamiento académico y servicios a estudiantes de educación especial”.

Precisamente, en el sector de Educación Especial también ha disminuido la matrícula -la baja fue estimada en unos 8,000- por lo que  Keleher quiere hacerlo más costo-efectivo.

“Entendemos que el Departamento (Educación) nunca ha recibido la cantidad que necesita para proveer 100% de los servicios que necesitamos. Para ese grupo vamos a intentar reubicar las poblaciones de manera en que haya más economía en término de cómo contratar servicios y cuántos niños pueden beneficiarse del mismo”, observó Keleher.

Uno de los pilares más importantes dentro del sistema académico  es el maestro, a quienes reconoció y dijo sentir  “respeto y empatía” hacia ellos, pero advirtió que “mi deber es manejar los recursos de manera que beneficien al estudiante. Mi norte es qué necesitan esos 319,000 estudiantes que están bajo mi cargo; y que yo tengo que asegurarme que tengan un maestro”.

Al lamentar que para muchos maestros la situación de reubicación no será fácil, reiteró que se proyectó en el plan fiscal un aumento de $1,500, al año, a partir de agosto próximo.

“No tengo problema en seguir trabajando para que se le pague más y quizás se le pueda disminuir el impacto de que uno tenga que bajar más lejos…”, acotó.

Sobre los 3,500 empleados transitorios, Keleher anticipó que “tan sólo vamos a contratar con los recursos que necesitamos, según la matrícula”. 

Finalmente, la funcionaria  le dijo a la gente que “tengan fe y crean que todo este proceso valdrá la pena, porque en algún momento vamos a recibir (fondos) de la  Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA) para reconstruir este sistema de educación”.

Sobre la reconstrucción de planteles con ese dinero que ascendería a $8.4 mil millones, la funcionaria aceptó que es un proceso que conlleva varias etapas y que para el 2019,  se podría estar trabajando con los proyectos.

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