Emocionados con su nuevo hogar

Por Bárbara J. Figueroa Rosa / [email protected] 09/13/2018 |11:45 p.m.
Dos familias de escasos recursos en el municipio de San Juan, reciben las llaves de su techo que incluye cisterna y sistema de energía solar.

Un compás de emociones se apoderó de dos familias humildes de la Capital cuando vieron cumplido el sueño de tener un techo seguro, precisamente, en tiempos donde existe tanta incertidumbre de que la isla vuelva a ser azotada por un fenómeno atmosférico.

Los rostros de los esposos Raquel Báez y Héctor Chacón, residentes en las Parcelas Falú, así como las de doña Carmen Vélez, vecina de Villa Palmeras, denotaban alegría, gratitud y, sobre todo, paz cuando la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz Soto les entregó las llaves de unas nuevas viviendas que fueron construidas donde hace muchos años habitaban en condiciones deplorables.

La inversión para cada residencia fue de $157,835 a través del programa HOME, un fondo otorgado a los municipios por el Departamento de Vivienda federal que permite rehabilitar o reconstruir casas en comunidades especiales que así lo ameriten. En el caso de San Juan los proyectos se completaron mediante gestiones en el Departamento de Vivienda y Desarrollo Comunal.

Cada casita fue construida en cemento y tiene dos habitaciones, un baño, sala, comedor, cocina y marquesina. 

Además, usan energía solar mediante un sistema fotovoltaico con baterías y tienen cisterna para recolectar agua. 

“Wow, esto es una mansión de bella… este es un sueño de verdad. ¡Gracias Dios mío!”, dijo doña Raquel mientras entraba a su nuevo hogar acompañada de su esposo Héctor, quien es no vidente y tiene varias complicaciones de salud.

“Nene, tú no puedes ver… pero dame la mano para que toques (coloca la mano de su esposo sobre el mueble)… este es el lavamano del baño. Es bello”, le comentaba Raquel a su marido hace más de cuatro décadas.

La pareja explicó que la residencia que tenían en el terreno donde se edificó la nueva unidad era de madera, pero con el azote del tiempo y la falta de mantenimiento la casa se deterioró a extremos que los llevó a vivir en condiciones infrahumanas.


Don Héctor, quien es no vidente, vivía en condiciones no aptas para personas de edad avanzada. ([email protected])

Fue en unas inundaciones ocurridas hace dos años que el gobierno municipal conoció del caso; la alcaldesa visitaba la zona cuando se encontró con el tétrico escenario.

“Ellos (personal del municipio) ni pudieron subir. La casa estaba bien mala y tenía paneles de verja que mi hijo le puso para que los ratones no entraran…era horrible. Sin mentir, un día al abrir la nevera encontré ratones y el baño estaba en pésimas condiciones”, contó doña Raquel.

De inmediato, la familia fue removida a una casa aledaña que pertenecía a un familiar, en lo que se hacían los trabajos de demolición y reconstrucción, pero en ese proceso el huracán María impactó la Isla y el trabajo se paralizó.

No fue hasta esta semana que la pareja pudo estrenar su vivienda.

La experiencia de doña Carmen fue similar. En su caso, la residente en Villa Palmeras, llevaba años angustiada pensando de qué forma podía rehabilitar una casa de madera que había sido deteriorada pues se infestó, en su totalidad, por comején.

“Tocabas las paredes y parecían galletas… se me estaba cayendo encima… entonces fui pidiendo ayuda a vivienda y me hablaron de una posibilidad. Pero yo siempre dije que no lo creía, hasta que lo viera… ¡hoy por fin lo estoy viendo… está bella mi casita”, dijo la mujer de 74 años.

Doña Carmen, costurera retirada, estuvo durante meses cosiendo las cortinas, colchas y cubiertas de sillas de la que es ahora su nueva casa. 

“Estoy loca por decorarla”, dijo entusiasmada quien vivió temporeramente en una casa que se vio afectada por el huracán María, situación que la tenía sumida en una depresión. Esta semana, después de muchos meses, pudo dormir tranquila “y en paz”.

La alcaldesa de San Juan explicó que el paso del ciclón influyó en la demora en la entrega de las residencias – a las que se suman otras que fueron entregadas en comunidades especiales.

“Luego del huracán nos percatamos que teníamos que cambiar la política pública de ahora en adelante para que todas las casas que reconstruyamos cumplan con un código de seguridad y que, obligatoriamente, tengan un sistema de energía solar y cisterna. Estas casas, por ejemplo, además de resolver la situación de estas familias, ahora se convierten en un centro de respuesta en la comunidad pues ellos pueden ayudar a sus vecinos en caso de una emergencia”, determinó Cruz Soto.

Agregó que un proyecto similar se pondera para la comunidad de Canteras, donde nueve familias serán removidas de zonas inundables y serán reubicadas -con títulos de propiedad- en unas viviendas que se construirán en terrenos municipales.

“Lo importante de estas iniciativas es que las personas impactadas son escogidas por la misma comunidad… esto evita las consideraciones políticopartidistas y las convierte en consideraciones de necesidad humana identificada por sus mismos residentes”, expresó quien también está impulsando el desarrollo de los Centros De Transformación Ciudadana y Comunitaria (CTCC), unos complejos ubicados en comunidades vulnerables que servirán para dar respuesta inmediata en caso de alguna emergencia. Estos centros tienen cocina comunitaria, energía solar, cisternas, gestores de salud, entre otros servicios.

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