Idalia Colón dice que está comprometida con los pobres-VÍDEO

Por Maritza Díaz Alcaide / maritza.diaz@primerahora.com 02/09/2013 |
Idalia Colón se convirtió en trabajadora social tras conocer cómo la pobreza impactó tantas generaciones de mujeres puertorriqueñas. (xavier.araujo@gfrmedia.com)  
Colón tuvo la oportunidad de recorrer la Isla y vio la pobreza de frente.

La designada secretaria de la Familia es también madre adoptante. Es la orgullosa mamá de un joven llamado Luis Enrique, a quien no solo acogió como suyo, sino que supo propiciar que él nunca estuviese alejado de sus cinco hermanitos, tampoco de su abuela biológica.

“Fue una adopción abierta. Él lleva el nombre que le puso su mamá y creció conociendo a sus hermanos... Yo no los iba a separar por nada”, dice la nominada secretaria de la Familia, Idalia Colón, quien ha sido criticada por promover que los procesos de adopción en Puerto Rico sean lo más sensibles posibles para todas las partes.

Cuando habla de su hijo Luis Enrique, a Idalia Colón los ojos le brillan de una manera diferente.

Habla de sus estudios de fotografía, del trabajo que viene desempeñando en el Gobierno Municial de San Juan con Carmen Yulín Cruz, del asma que padecía de chiquito, de cómo el día que lo conocieron –con dos años de edad– “él supo a quién conquistar”: a su esposo, el ex fotoperiodista de televisión Agustín Álvarez, al que de inmediato se le trepó en la falda.

Idalia Colón se crió en Cayey, en una de las primeras urbanizaciones que se construyeron en el pueblo, la Aponte, en una familia en la que la ética del trabajo fue siempre requisito.

Su mamá era maestra, de aquellas de mediados del siglo pasado que convertían el comedor de la casa en una extensión del salón de clases.

El papá distribuía galletas y chocolates.

De la protección del hogar, y luego de estudiar sociología en Universidad de Puerto Rico, en Cayey, Colón pasa a trabajar con las familias pobres –esencialmente– con mujeres que no conocían más que esa condición de vida.

Como orientadora de la comunidad de la Asociación Puertorriqueña Pro Bienestar de Familia, se vio recorriendo la Isla de rabo a cabo.

A las mujeres les hablaba de sexualidad humana, de los embarazos en adolescentes, de educación sexual, de métodos anticonceptivos y es ahí que se percata de lo ligada que está la planificación familiar, la maternidad y la paternidad responsables, de las oportunidades de desarrollo para la mujer.

“Yo me metía en los cañaverales. Yo vi los lugares más pobres de Puerto Rico, vi a niños durmiendo en hamacas... Vi mucha, mucha carencia, como si tratara de la Isla de principios del siglo pasado, aunque ya estábamos en los 80”, cuenta la funcionaria, quien conoce a la ex secretaria de la Familia Yolanda Zayas de Pro Familia.

Desde entonces, sus carreras han estado íntimamente relacionadas. 


Colón dice que ella vio cómo la pobreza marcaba a generaciones de mujeres puertorriqueñas y que eso la llevó a profundizar en ese tema, a buscar todo el conocimiento teórico posible para intentar combatir esa realidad. Por eso se hizo trabajadora social.

En Pro Familia sustituyó a Yolanda Zayas en la dirección.

Zayas se la lleva más tarde al Gobierno, al Departamento de la Familia, donde labora como su ayudante, como directora de la Administración de Familias y Niños y, posteriormente, bajo el gobierno de Aníbal Acevedo Vilá, dirige la Administración de Desarrollo Socioeconómico de la Familia. La ex gobernadora Sila M. Calderón también la nombró como su asesora en La Fortaleza.

“De Sila aprendí disciplina, que no importa lo que pase a tu lado, tú tienes que mantenerte enfocado en tu agenda”, dice Colón sobre su antigua jefa, quien al final del cuatrienio 2001-2004 la coloca al frente de la Oficina de Comunicaciones de La Fortaleza.

Casi se acababa el mandato de la ex gobernadora, y el mismo día en que todos se iban, ella –Sila Calderón– le seguía dando encomiendas a su equipo de trabajo.

“Yo me decía: ‘Cómo voy a cumplir si ya son las 3:00 de la tarde y hoy nos vamos’”, recuerda Colón.

La nueva titular de Familia regresa al Departamento con un renovado interés de fomentar una agenda de prevención de los males sociales.

Eso entiende que es uno de los roles más importantes de Familia.

La tarea la reconoce como tremendamente difícil, pero ella tiene un norte: “Lo que yo siempre he buscado es el bienestar de los más pobres... Dios me mandó a este mundo a trabajar en esto”, dijo en una extensa conversación con Primera Hora, en la que se mostró convencida de que la clave está en trabajar directamente con las comunidades.

Antes de retornar al Gobierno, ahora bajo la administración de Alejandro García Padilla, la secretaria pasó por tercera vez por la universidad, esta vez por la Interamericana, donde obtuvo un doctorado en educación superior.

Buscaba, dijo, accesos a nuevas prácticas para los proyectos de apoyo social en los que siempre ha transitado.

¿Demasiado liberal en sus posturas de prevención? La secretaria, respecto a eso, nunca esconde lo que piensa o por lo menos eso es lo que ha hecho desde que llegó a Familia.

Idalia Colón se expresa a favor de los derechos para las parejas del mismo sexo, apoya también la jurisprudencia que permite el aborto, entre posturas de abierto corte liberal.

“Cuando uno sopesa lo que hay que hacer versus lo que digan de uno, escoge lo primero”, consigna.

Colón sostuvo que su intención al frente del Departamento es usar todo lo que une a los puertorriqueños, lo que nos es común para que sirva de herramienta de transformación social.

Con Familia tiene ilusiones, unas nuevas y otras renovadas. Entre ellas, que ese departamento esté en la calle trabajando. Otra, que se puedan implantar a corto plazo medidas que tiendan a prevención y que se puedan instaurar a corto plazo.

“El reto es grande”, medita Idalia Colón, quien llega a Familia con una ventaja: que ya conoce la agencia.

Uno de sus primeros logros es haber convencido al gobernador de que la agenda social se tiene que atender interagencialmente, proyecto con el que ya se está trabajando.

Familia, sostiene, no puede ser nunca más la agencia que, según el pueblo, solo se dedica a quitarle los hijos a la gente o a repartir cupones.