Juan Dalmau se va a comer lechón después de votar

11/06/2012 |02:04 p.m.
Al llegar a una lechonera en Río Piedras, Dalmau se recogió las mangas, entró en el quiosco y cortó el lechón que se iba a comer, y, de paso, picó longaniza de pollo. (ana.abruna@gfrmedia.com)  
Entre bocado y bocado, el candidato a la gobernación por el PIP dijo que confiaba en el sistema electoral “aunque siempre dirán que hubo trampa. Pero el precio de la libertad es la vigilancia”.

Luego de votar, el candidato a la gobernación por el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), Juan Dalmau, su esposa Griselle Morales y sus dos hijos terminaron comiendo lechón de Guavate en una lechonera en Río Piedras.

Al llegar al establecimiento, Dalmau se recogió las mangas, entró en el quiosco y cortó el lechón que se iba a comer, y, de paso, picó longaniza de pollo.

Entre bocado y bocado, Dalmau dijo que confiaba en el sistema electoral “aunque siempre dirán que hubo trampa. Pero el precio de la libertad es la vigilancia”.

Los carros que pasaban por la avenida tocaba bocina y, sin importar de qué partido fueran, le deseaban suerte. La simpatía que provocaba el candidato era evidente.

“Siento mucha satisfacción del trabajo que tenía que hacer y del deber cumplido de darle una alternativa al partido, especialmente a las nuevas generaciones de que no se tienen que conformar con más de los mismo. Independientemente los votos que yo saque, lo importante en la vida no son las flores, son los amores. Por lo menos, el país me ha demostrado el afecto y cariño que me tienen, por eso las flores se contarán pero sé que ese amor está ahí”, expresó.

Combatir la estadidad

Dalmau juró que volverá el próximo cuatrienio aún si gana la estadidad. “La combatiremos igual, porque este país no va a renunciar a su identidad”, destacó.

El licenciado aseguró que ha transmitido esa conciencia independentista a sus hijos Sofía y Gabriel Enrique, así como a las nuevas generaciones de puertorriqueños que se levantan admirando el legado patriótico de Pedro Albizu Campos.

“Como son las cosas de la vida, la juventud de hoy día conoce a Luis Muñoz Marín, que fue quien quiso acallar la voz de Albizu y su carcelero, como un aeropuerto, y a don Pedro como el apostor de la patria. Creo que ese fue un triunfo para la inmortalidad que no tiene precio”, agregó.

Por su parte, la abogada Morales, quien se enamoró de Dalmau en 1996, reveló que su esposo mantiene el mismo sentido del humor, su valentía e inteligencia. “Ese carácter de salir adelante no importa el resultado. Él es el campeón del pueblo, nadie tiene nada malo que decir de Dalmau, la gente lo admira y hay Juan para largo”, destacó.