Miguel Ángel Ríos: Entrenado por su extensa prole-VÍDEO

Por Jayson Vazquez Torres / jvazquez@primerahora.com 04/06/2013 |
Gran parte de su experiencia para manejar crisis la ha aprendido con sus 10 hijos.  (david.villafane@gfrmedia.com)  
El nuevo director de Aemead busca el balance entre el trabajo y su familia.

Cuidar de un hijo no es tarea fácil, y atender a más de uno a la vez requiere de destrezas casi sobrehumanas para evitar crisis y hasta catástrofes.

Por eso, cuando se le pregunta a Miguel Ángel Ríos Torres, el nuevo director ejecutivo de la Agencia Estatal para el Manejo de Emergencias y Administración de Desastres (Aemead) cuántos hijos tiene, el hombre sonríe y se llena de orgullo al revelar su prole.

“Tengo 10 nada más... Ya tú sabes por qué es que viene lo de manejo de emergencia”, bromeó Ríos Torres, de 58 años, quien tuvo a su hija mayor cuando tenía 19 años y a la más pequeña hace apenas cuatro años.

“Si alguien quiere saber, del Departamento de la Familia o algo así, de cómo trabajar con diferentes edades, yo los puedo ayudar”, añadió con humor.

“Hemos estado haciendo una reválida continua. Mis créditos están al día”, señaló todavía a manera de chiste sobre su paternidad.

Así fue como entre bromas y, en serio, el nuevo jefe de Aemead habló un poco sobre su vida, sus gustos y su experiencia trabajando con el manejo de crisis en la Isla desde 1985.

Nacido en San Juan y criado en Bayamón, el hijo de Israel Ríos Lebrón y Aida Torres Olmos se desarrolló en el deporte desde su niñez y adolescencia.

“Me encantaba el deporte, era miembro del equipo de pista y campo de la academia (American Military Academy). Corría los 100 metros, 4x400, salto a lo alto y salto a lo largo y me desarrollé en el béisbol”, recordó sobre sus años de mozo.

“Después de eso tenía a mis hijos... y ya había que buscar cómo mantener la familia”, señaló.

Comenzó a estudiar administración comercial con concentración en gerencia en la Universidad Central de Bayamón, y en los años 70 comenzó a trabajar para el Gobierno en el Tribunal Electoral.

  

En 1985 entró a laborar en la Defensa Civil Estatal. De inmediato, el desastre de Mameyes en Ponce ese mismo año lo estrenó en la agencia.

Luego, en 1986, ocurrió el incendio del hotel Dupont Plaza, evento que describe como el que marcó su vida.

Como director ejecutivo de la Oficina Municipal de Manejo de Emergencia del Municipio de San Juan, en 1989, atendió la emergencia provocada por el huracán Hugo, así como múltiples desastres naturales a lo largo de su carrera.

Esto le ha ganado bromas de parte de sus compañeros de trabajo, que dicen que cada vez que lo apuntan a dirigir una agencia de Aemead ocurre algún desastre natural.

Sacrificio familiar

Para Ríos Torres, todos los empleados de Aemead son “gente especial” por lo que implica el trabajo que hacen.

En medio de crisis, ellos tienen que abandonar a sus familias para brindar un servicio al país y a gente que ni siquiera conocen.

“Cuando lo del Día de Reyes (inundaciones en 1992) yo estaba entregando unos regalos a mis hijos y me dicen que necesitan que me reporte a Cayey. Se acabaron las Navidades”, lamentó sobre las múltiples ocasiones en las que ha sacrificado a su familia por el trabajo.

“Cuando se inundó (la urbanización) University Gardens, la primera vez (1998) yo estaba sacando un pavo en el día de Thanksgiving y me llaman y me dicen: ‘University Gardens está bajo agua’. Le digo a mis hijos: ‘tengan el pavo, nos vemos, buen provecho’”, recordó.

Su válvula de escape

Para evitar que estas situaciones lo agobien, Ríos Torres hace ejercicio y busca la manera de compartir con sus hijos. Las más pequeñas viven todavía con él y su esposa, Yadira Lugo Delgado.

“Caminamos y de vez en cuando buscamos gente para jugar pelota, para romper la rutina, sacárselo del sistema”, confiesa.

Pero si hay algo que le gusta hacer para relajarse es trabajar en su jardín.

“Yo hago el patio, brego con mis plantas. Me gusta tener orquídeas y rosas, todas esas cosas, y me gusta construir”, mencionó como sus actividades favoritas.

“Mi papá, que en paz descanse, decía que yo tenía un sanatorio en el patio. Meterte aquí es meterte a un sanatorio, te limpia”, reveló.

Fue su padre quien le dijo lo que hoy día es su filosofía de vida.

“Me dijo: ‘Tú eres un gladiador. Tienes el servicio más lindo... el de servirle a la gente cuando más necesitan”, reveló.

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