Rafael Hernández Colón, un exgobernador de lo más ocupado

Por Nydia Bauzá / nbauza@primerahora.com 08/12/2017 |09:00 a.m.
Hernández Colón es profesor de Derecho y reanudó su práctica civil como abogado. (Para Primera Hora / Tony Zayas)  
El político conversó con Primera Hora sobre su salida de La Fortaleza, su vida actual y el futuro de Puerto Rico.

Ponce. De vez en cuando corre bicicleta siguiendo el río Portugués, disfruta de bohemias y, aunque no está en Facebook ni en Twitter, Rafael Hernández Colón, como muchos puertorriqueños, es fanático de las series turcas, las que religiosamente sigue en Nexflix y en YouTube.


En materia política, aunque han pasado 24 años desde que anunció que no se postularía más para la gobernación, todavía hay gente que le recuerda su viejo eslogan de campaña: “Gallito que no se juye”. Su oficina de exgobernador “está llena” de réplicas de gallos que le han regalado.

“Voy al cine, a la playa y de tiempo en tiempo cojo esa bicicleta (señalándola) y me tiro por ahí, y puedo llegar hasta la Playa de Ponce por unos caminos que hay por el río Portugués”, relató el exgobernador en una entrevista desde su residencia en la Calle Sol, en la Ciudad Señorial, donde conversó con Primera Hora sobre su salida de La Fortaleza, su vida actual y el Puerto Rico del futuro.

Además de la pensión de $25 mil anuales de exgobernador, recibe Seguro Social, mantiene el servicio de escolta, es profesor de Derecho y reanudó su práctica civil como abogado. Actualmente, tiene dos casos activos en los tribunales. Adicional a la residencia en la Calle Sol, en la que nació y se crió, tiene una finca que heredó de su padre en el barrio Maragüez, en Ponce, y una casa de dos plantas, en la Calle Sol, en el Viejo San Juan. En el segundo nivel, reside uno de sus cuatro hijos, José Alfredo.

Desde su último mandato en 1993, Hernández Colón detalló que su vida fue cambiando por etapas. Primero vivió año y medio en España junto a la exprimera dama Lila Mayoral. 

“En Mallorca pasamos unos meses maravillosos”, recordó para agregar que luego, vivieron en Granada, donde impartió clases en la Universidad sobre la reinvención del gobierno, en el campo de la administración pública. 

Diez años después de salir de La Fortaleza, falleció Lila. “La muerte de Lila fue algo sumamente doloroso para mí”, expresó. Posteriormente, se casó con la abogada Nelsa López, cuyos hijos Ernesto y Camilo, entonces eran pequeños y al igual que sus nietos, también se criaron en la casa de la Calle Sol.

De La Fortaleza, le viene a la memoria la mansión en su totalidad. “A mí siempre me ha interesado la restauración de edificios antiguos, la arquitectura y decoración de todos estos edificios. En los 12 años que estuve allí le hicimos muchas cosas a La Fortaleza que necesitaba y que la mejoraron”, narró.

¿Qué anécdota no olvida del Palacio de Santa Catalina?

“(Ríe). Este es un cuento de alguien que está allí todavía… Estaba encargado del tercer piso, donde reside la familia. Yo acostumbro a tomar siestas, una costumbre que tengo de toda mi vida. Él estaba encargado de atender el cuarto y como no se salió a tiempo, se metió debajo de la cama y después salió. Él se lo contó a otras personas y esas personas me lo contaron a mí”.

Si pudiera dar marcha atrás a una decisión, el exgobernador dijo que sólo lo haría con el referendum del Sí y No de 1991. “Lo hice por malas razones. Se dio una oposición de los propios populares a que se llevaran a cabo las enmiendas constitucionales, con dos terceras partes de los votos… Fue un error, el pueblo vota, pero no se enmendaba la Constitución. Lo hice por la presión del partido”, expresó.

El Puerto Rico de los próximos 20 años cree que se está definiendo con el proceso que se inició con la Junta de Supervisión Fiscal. “Va a ser un proceso doloroso porque el Gobierno tiene una dimensión que necesariamente se va a recortar. Si se hace bien debe resultar en un gobierno más pequeño y efectivo”, indicó.

Pese a que reconoce que algunas costumbres norteamericanas se han enraizado en la Isla, Hernández Colón dijo que no han impactado la identidad puertorriqueña. 

“Creo que cada día nos afirmamos más, incluyendo a los estadistas que tienen ciertos enredos de espíritu, que entienden que las cosas pueden seguir igual si somos estado, lo que no es así, porque ser estado requiere ser parte del pueblo americano y el pueblo de Puerto Rico se tendría que disolver en el pueblo norteamericano”, añadió.

Le sigue gustando la bohemia

En torno a su vida social, narró que siempre disfruta las bohemias, aunque “ahora con menos gente” que cuando estaba en la vida pública. “Nelsa canta, y canta bien bonito. Ella fue del Coro de la Universidad de Puerto Rico. Tiene una voz preciosa”, dijo.

Cuando de salsa se trata, le viene a la memoria el también ponceño Héctor Lavoe. “Está enterrado aquí en Ponce, muy cerquita de la tumba de mis padres. Héctor fue un buen amigo, yo lo quería mucho”, dijo para contar que lo conoció cuando el salsero ya era famoso y vivía en Nueva York. 

“Él era de Machuelo, iba a Bélgica y allí era que se daba la bohemia, en la calle 5 donde él empezó a cantar”, recordó. 

Su canción favorita de Héctor Lavoe, es “Periódico de ayer”, de Tite Curet Alonso.

¿Por qué?

No porque me traiga ninguna memoria, es por la creatividad, y el sentimiento que comunica y la manera en que lo comunica en las relaciones humanas. Es una manera de ver la vida y de romper con una relación que es muy especial, es una manera muy particular de decir: ‘pues, ya te olvidé’.

Tiene siete nietos. Biznietos todavía no hay, pero dijo que “Nelsa está loca porque lleguen”.

No lleva dieta, pero se cuida. Come vegetales, pescado y se ejercita en una bicicleta estacionaria. Sigue padeciendo de la espalda, aunque, en general goza de buena salud.

Han pasado años de su salida de La Fortaleza y todavía asegura que no tiene privacidad. 

“Cuando salgo y me encuentro con gente que quiere tomarse un retrato y compartir, no tengo problemas. El 95% de las veces no lo evito, pero hay ocasiones en que me veo obligado a evitarlo. Por ejemplo, en la fiesta de San Sebastián. Quisiera ir ahí y disfrutar, escuchar las orquestas y ver los artesanos, pero realmente no puedo porque me agarran, me agarran de un lado y del otro”, relató.

Al dejar la vida pública dijo también que aumentó su fe espiritual. “Me hice el propósito de concentrarme más en lo que es más importante de la vida, que es la unión con Dios”, afirmó.

Preguntas “calientes” 

¿La deuda se debe auditar? “Creo que sí y si algo está mal, se debe proveer la manera de averiguarlo y actuar”.

¿Cómo ve la presidencia de Donald Trump? “Sorpresas y más sorpresas. Como diría Rubén Blades, ‘la vida te da sorpresas’”.

¿Qué piensa de la excarcelación de Oscar López Rivera? “Fue un acto de justicia. Se debió haber hecho hace muchísimo tiempo y finalmente se hizo”.

Siendo gobernador, usted causó revuelo cuando tomó clases de hustle, un ritmo latino de la música disco de los 70. ¿Todavía lo baila? “Bueno, si me doy unos palitos y cojo un impulso, puedo hacerlo”.

 
¿Y qué es lo que hace “Cuchín”?

El exgobernador Rafael Hernández Colón, quien gusta de correr bicicleta, extraña la privacidad a 24 años de haber dejado La Fortaleza.



(Para Primera Hora / Tony Zayas)


(Para Primera Hora / Tony Zayas)

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