Ramón Power y Giralt no será sepultado en Altar de la Patria

Por Primerahora.com 04/23/2013 |09:56 a.m.
En lo que se decide dónde descansarán los restos de Ramón Power, su ataúd se encuentra en el Departamento de Estado. (Archivo)  
Aún no se ha decidido dónde finalmente descansarán los restos del prócer boricua.

El gobernador Alejandro García Padilla aclaró hoy, martes, que nunca se había considerado sepultar los restos del prócer boricua Ramón Power y Giralt en el Altar de la Patria, ubicado en una capilla de la catedral de San Juan.

Señaló que, desde que ocurrió el traslado de los restos mortales de Power y Giralt de la catedral de Cádiz, España hasta la Isla, se había indicado que el arzobispo de San Juan, Roberto González Nieves, y los familiares del primer representante boricua en las Cortes de Cádiz determinarían cuál sería su morada final.

“Él ha tenido ese desprendimiento con la familia, de que decida dónde será enterrado”, afirmó García Padilla en entrevista radial (NotiUno), ante la controversia que ha surgido por una orden del Vaticano para que los restos de Power y Giralt no fueran sepultados en el llamado Altar de la Patria.

Aún no se ha decidido dónde finalmente descansarán los restos, pero mientras ocurre la determinación, el ataúd del diputado se encuentra en el Departamento de Estado.

García Padilla pidió a los puertorriqueños que acudan a la sede de la agencia en el Viejo San Juan a presentar sus respetos al prócer.

Asimismo, el gobernador indicó que el traslado de los restos fue costeado por la Marina de Guerra Española. La aclaración la hizo, ya que la misiva enviada por el nuncio apostólico, el arzobispo Józef Wesolowski, da constancia de un reportaje publicado por algún medio de comunicación en el que se alega que la Iglesia Católica de la Isla sufragó los gastos.

Las expresiones de García Padilla surgen ante la revelación de la carta del nuncio, en la que se le solicita a González Nieves cambiar la denominación del Altar de la Patria y no enterrar allí a Power y Giralt ni al primer obispo puertorriqueño, Juan Alejo de Arizmendi.