Recomiendan se construya nueva cárcel para mujeres

Por Alex Figueroa Cancel 04/25/2013 | 03:24 p.m.
José Negrón Fernández indicó que se tomarían algunas medidas inmediatas para mejorar las condiciones actuales de las mujeres en la cárcel de Vega Alta. (Archivo)  
Según estadísticas del DCR, hay 102 confinadas que son madres.

Vega Alta.- Problemas de seguridad, logísticos y de índole social han llevado al Gobierno de Puerto Rico, a construir una nueva cárcel para mujeres.

El secretario de Corrección y Rehabilitación (DCR), José Negrón Fernández, le recomendó al gobernador Alejandro García Padilla la construcción del nuevo complejo correccional que tendría capacidad para 750 confinadas, superando el cupo de 472 que tiene el penal actual en Vega Alta.

Se esperaba que el Gobernador formalice el anuncio en su mensaje de presupuesto y estado de situación del país ante una sesión conjunta de la Asamblea Legislativa pautado para este jueves a las 6:00 p.m.

"Reconocemos que tenemos que insertar la perspectiva de género en políticas de rehabilitación para que se respeten sus derechos. Aunque se ha invertido en esta infraestructura, no cuenta con facilidades adecuadas para albergar a las confinadas", sostuvo Negrón Fernández.

Sus expresiones fueron después de hacer un recorrido por las instalaciones de la Escuela Industrial para Mujeres, conocida como la cárcel de mujeres, junto a la secretaria de la Familia, Idalia Colón; la exprocuradora de las Mujeres, María Dolores Fernós; y la asesora de bienestar social en La Fortaleza, Ataveyra Medina.

Señalaron que la cárcel de mujeres de Vega Alta, el penal más antiguo en uso en Puerto Rico, fue construida en 1957 para una población de hombres, por lo que Fernós y Colón coincidieron en que no cuenta cuenta con las condiciones adecuadas para atender las necesidades particulares de una población de mujeres.

"Una de las áreas que más me llamó la atención es como se dan las relaciones maternofiliales durante las visitas. Se dan en este salón, entre paredes, un lugar frío que no propicia una buena comunicación", según la descripción de Colón.

"Les pedí que en cualquier proyección futura, se tome en cuenta una forma más digna de relacionarse con sus hijos durante las visitas", agregó la funcionaria, al comentar, por ejemplo, las dificultades para que las confinadas puedan lactar en un ambiente adecuado.

Según estadísticas del DCR, hay 102 confinadas que son madres. De ese total, el 72% tiene entre dos y cuatro hijos.

Fernós destacó que el penal no ofrece condiciones necesarias para proteger la privacidad de las confinadas. Además del aspecto de la estructura, la catedrática de derecho y activista por derechos de la mujer señaló que el DCR necesita aumentar el reclutamiento de mujeres que trabajen como oficiales de custodia, porque considera que es un problema la cantidad de hombres presentes en espacios de intimidad de las reclusas.

Sin embargo,, Fernós y Negrón Fernández resaltaron que el principal problema de la institución es que un mismo complejo está siendo compartido por confinadas de máxima, mediana y mínima custodia. Contrastaron esta situación con las cárceles para hombres, pues cada una es de un nivel de seguridad en particular.

"Es increíble que aquí haya también sumariadas, a quienes todavía les cobija la presunción de inocencia", comentó Fernós.

En ese sentido, Negrón Fernández dijo que el problema de seguridad los lleva a restringir el tiempo en que cada grupo puede utilizar áreas comunes, como las recreativas, educativas y de atención a la salud, entre otras.

Explicó que el diseño contemplado para el propuesto nuevo penal tomaría en consideración el espacio para cada área de seguridad. No obstante, Negrón Fernández dijo que todavía no se ha tomado una decisión sobre cuál diseño adoptar. Mencionó que podría ser un complejo de varios edificios separados o una estructura con las divisiones correspondientes, entre otras alternativas.

Aunque no adelantó un estimado de cuánto costaría la construcción, adelantó que el plan es que la obra se realice bajo una Alianza Público Privada (APP), para luego ser administrado por el DCR.

"En el pasado, se ha privatizado la administración de cárceles. En este caso, se está usando la APP para lo que debe ser, para construir algo nuevo", manifestó Negrón Fernández, exjuez y exdirector de la Administrador de Instituciones Juveniles.

Al anticipar el tiempo que tomaría la construcción de un nuevo penal, el titular del DCR anticipó que se tomarían algunas medidas más inmediatas para mejorar las condiciones actuales.

También aseguró que mejorarán los servicios que se ofrecen a las reclusas, especialmente en los programas educativos y vocacionales conducentes a que se les facilite la transición una vez cumplan sus sentencias, que cuyo promedio actual es de cinco años.