Un salón en el parking

Por Femmy Irizarry Álvarez 08/09/2018 |11:45 p.m.
Así deben lucir los módulos que acogerán a los estudiantes mientras son reparadas áreas de salones, según una foto suministrada por el DE. (Suministrada)  
El Departamento de Educación asegura que estos módulos serán temporeros, pero los maestros tienen sus dudas.

Los vagones que el Departamento de Educación (DE) adquirió para ser utilizados como salones de clase temporeros, ya comenzaron a instalarse en las escuelas de la Isla, que a partir del lunes recibirán a los estudiantes en el inicio del nuevo semestre. 

En la Rafael María de Labra, en Santurce - escuela receptora, donde se esperan 338 estudiantes entre séptimo y cuarto año- fue ubicado uno de los módulos que servirá como salón de educación física para dos maestros. Ayer, todavía no contaban con electricidad, no tenía escritorios ni pupitres. La directora del plantel, Gloria Vicenty, así como la delegada de taller de la Asociación de Maestros de Puerto Rico (AMPR), Gloria Vicenty, ponían en duda que los espacios fueran temporeros, como anunción la secretaria del DE, Julia Keleher. 

“(Lo de temporero) es dependiendo de la escuela, pero en esta no entiendo cómo va a ser temporero porque aquí está el vagón porque hay falta de salones”, denunció Rosado. "Ellos dijeron que eso era temporero; a menos que vayan a construir un cuarto piso... o (salones) encima del comedor”, agregó, al tiempo que señaló que “un maestro dará sus cursos brincando de salón de salón”.

Rosado dijo que en el módulo cabe un máximo de 25 estudiantes, por lo que los maestros de educación física tendrán que turnarse. El vagón cuenta con un baño portátil, pero no podrá utilizarse porque en la escuela no hay conserje. Actualmente, tienen una empleada privada que trabaja cuatro horas en esas tareas. La falta de maestros, según expusieron, es el otro gran problema que enfrenta este plantel, donde una tercera parte de la matrícula es de Educación Especial. De 25 educadores, faltan nueve. Tampoco tienen bibliotecario.

Aunque Keleher anunció esta semana la ubicación de alrededor de 200 vagones como parte del Proyecto de Recuperación de la planta física de las escuelas luego del paso del huracán María, lo cierto es que en la Labra los pocos salones que se afectaron fueron reparados. Los cuatro maestros de educación especial rotarán en la semana bajo el concepto de “team teaching”. Estos dejarán su salón recurso para integrarse a los salones contenido de Matemáticas y Español, donde seguirán ofreciendo las destrezas necesarias para ayudar al estudiante a mejorar el aprovechamiento académico. Esto podría afectar a aquel estudiante, según la líder magisterial, “que necesite unas destrezas específicas dentro del salón de clases...”, dependiendo de la cantidad de estudiantes que estén allí.

Por su parte, la directora del plantel, denunció que los trabajos que se hacen bajo la Autoridad para el Financiamiento de la Infraestructura (AFI) -que se encarga de la contratación de las empresas- no cumplen con las necesidades del plantel. Precisamente, Primera Hora se topó allí con el ingeniero José Vargas, inspector de campo de CCA Group, compañía que subcontrató AFI para inspeccionar los trabajos que realizan las empresas en las escuelas. 

“Él llegó con una plantilla ya hecha, donde yo no se quién determinó la necesidades de esta escuela. Esas no son mis necesidades”, denunció Vicenty. La directora -que mencionó que la asignación en esa escuela es de casi $36,000- insistió en que le informó al ingeniero Vargas que su necesidad son los acondicionadores de aire. Sin embargo, Vargas dejó claro que los trabajos que están cubiertos son los relacionados a la salud y la seguridad. Para la principal los aires acondicionados son un asunto de salud.

“Yo estoy en una avenida donde el ruido, el tráfico y el polvo no permiten dar clase. Además, los maestros esfuerzan la voz y a la semana los tengo sin voz”, explicó. “Él (Vargas) me dice que eso no es salud ni seguridad. Sí lo es, porque los maestros y los niños se me enferman y eso hace que el aprovechamiento académico no sea más efectivo”, insistió al agregar que también el portón eléctrico está dañado, que tienen un grave problema de comején soterrado y de polilla.

Eso sí, dijo, le pintaron en tres ocasiones la líneas del estacionamiento y que instalaron tres fuentes, a $1,000 cada una. Mientras, para pintar el comedor que estaba en excelentes condiciones, asignaron $12,000. Vargas explicó que, cuando esto pasa, los fondos se usan entonces para otras necesidades en el mismo plantel. Vicenty expuso además, que hay $28,000, para cambiar ventanas, cuando en la Isla no hay inventario de este producto.

Por su parte, la presidenta de la AMPR, Aida Díaz, dijo que la estrategia de los vagones fue para evitar el hacinamiento en los planteles, “sin embargo, nos parece que había otra manera de hacerlo y era reabrir escuelas que se cerraron sin haber hecho el estudio necesario”. Mencionó que los fondos que se están usando para la compra de los salones temporeros se debieron invertir para “mejoras en las escuelas”.

A Díaz le preocupa que estos módulos no cumplan con los requisitos para usarse como salón de clases porque “es un espacio para cobijar decenas de estudiantes”. También, dijo, es necesario que tengan suficiente iluminación para que no se afecte el aprendizaje. Además, explicó que el material con el que son fabricados -cuando le de el calor- no debe “liberar sustancias tóxicas para estudiantes y maestros”.

“Espero que esos hayan sido lo criterios para evalur esos módulos”, insistió al mencionar la gran cantidad de maestros que faltan en las distintas regiones.

El oficial de prensa del DE, Alexi Ramos, informó que de los 40 vagones adquiridos, cinco ya han sido instalados: dos en Arecibo, dos en San Juan y uno en Vega Alta. El costo de cada vagón, que se instala según la necesidad del plantel, es de $42,500 y la empresa contratada es Dueñas Trailers.

El miércoles Keleher anticipó que la intalación de los modulares se lleva a cabo gracias a la asignación de más de $160 millones en fondos combinados de FEMA y locales. La inversión fue aprobada por FEMA como parte de las medidas de contingencia para el manejo de las reparaciones, por lo que le será reembolsada al Departamento, se informó.

“Estos son espacios acogedores, que cumplen con las necesidades del personal y de los estudiantes y son una herramienta clave para que no se afecten los trabajos académicos mientras nos esforzamos por llevar a las condiciones óptimas todos nuestros planteles”, expresó Keleher en un comunicado de prensa.


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