Ujieres con Síndrome Down se estrenan en la Cámara

Por Daniel Rivera Vargas 03/21/2017 |09:00 a.m.
Por ahora, el dúo se ha encargado de asistir en vistas legislativas llevando documentos a los representantes, así como atender necesidades, entre ellas, suplir agua a deponentes. ([email protected])  
Nilda y Marcos han procurado que se hable muy bien de su trabajo.

¡Son unos fajones! Desde que arrancaron sus funciones como ujieres de la Cámara de Representantes el pasado jueves, Nilda Vázquez Ortiz y Marcos Meléndez Irizarry, quienes padecen Síndrome  Down, han procurado que se hable muy bien de su trabajo.

Marcos, de 26 años y vecino de Aguas Buenas, dijo a Primera Hora que es “rápido, honesto, cariñoso con la gente y respetuoso”.

Mientras Nilda, de 43 años y vecina de San Juan, asegura que se centra en reunir los chavitos para ayudar a su mamá a pagar el agua y la luz. 

Por ahora, el dúo se ha encargado de asistir en vistas legislativas llevando documentos a los representantes, así como atender necesidades, entre ellas, suplir agua a deponentes.

“Estoy feliz porque estoy deseoso de trabajar, echar pa’ lante”, dijo Marcos. De sus palabras se hizo eco su compañera de labores, al destacar que, “me encanta, quiero mucho trabajar. Trabajo con ellos (empleados del Capitolio). Llevo agua, papeles, llevar gente”.

 
Ujieres con síndrome Down se estrenan en la Cámara

Procuran de que se hable muy bien de su trabajo.


Precisamente, ayer, como parte de la jornada laboral que comenzó a las 8:30 a.m. y se extendió hasta las 11:00 a.m., Nilda asistió a la presidenta incidental de la comisión de Hacienda, la representante Maricarmen Más en una vista pública.

Pero, además de eso, llevó a las bancas de algunos legisladores en el hemiciclo copias del Calendario de Órdenes Especiales, las Actas de la Sesión anterior y una relación de los proyectos nuevos radicados. Marcos la acompañó en esta faena.

La pareja de empleados aseguró que no siente nervios al ejecutar sus labores y que ha recibido el apoyo de sus compañeros de trabajo.

Su segundo empleo

Nilda, aficionada a los bolos, contó que este es su segundo trabajo. Su primer oficio le duró 5 años en una empresa de venta de pan y en la que ayudaba en la confección de mallorcas. Perdió el empleo cuando su mamá se quedó sin carro y ella no pudo cumplir más con sus responsabilidades.

“Quiero ayudar a mi mamá a pagar el agua y la luz”, expresó la simpática y menuda mujer, quien no dudó en revelar que tiene novio y que también buscará comprarle prendas con lo que genere.

Mientras, para Marcos esta es su primera experiencia laboral. 

El sargento de Armas, Henry Taboada Collazo, por su parte, indicó que ambos tendrán más labores, como mensajería y llevar emplazamientos y citaciones fuera de la Asamblea Legislativa.

“Han aprendido bastante rápido. Harán las funciones de cualquier ujier”, agregó.

Efectiva alianza

El presidente cameral, Carlos “Johnny” Méndez, indicó que las contrataciones de Nilda y Marcos responden a unos acuerdos firmados con diversas entidades que ayudan a personas de educación especial.

“No los quería tener en oficinas. No hay que esconder esa realidad, queremos que se vea que pueden aportar a la sociedad… tenemos que ser inclusivos”, dijo Méndez, quien agregó que espera contratar a otras personas con diversidad funcional.

Agregó que otros legisladores han hecho su parte al respecto, como el representante Rafael “June” Rivera, quien tiene un empleado con perlesía cerebral.

Marcos y Nilda trabajan bajo la mirada atenta de Betsy Gordon, adiestradora de empleos de la Fundación Puertorriqueña Síndrome Down, creada hace 27 años.

Aunque la entidad tiene un registro de unas 1,200 personas con esta condición, enfatizan que esta no es la totalidad de la población porque no existe un censo gubernamental apropiado.

En su portal de Internet, establecen que uno de cada 800 niños nace con esa condición, mientras en una hoja informativa dice que nacen en Puerto Rico unos 682 niños al año con el síndrome.

No fue posible  que el Departamento de Salud proveyera información del padecimiento en la Isla.

Gordon dijo que su trabajo es asistir a Marcos y a Nilda de forma intensiva las primeras semanas, y luego poco a poco dejarlos solos en sus funciones, hasta que puedan hacer su trabajo sin ayuda. El  proceso  puede durar unos tres meses.

“El objetivo de nosotros es que ellos retengan el empleo”, aseguró Gordon.

“Exhortamos a otros patronos a emular esta iniciativa. Si les dan la oportunidad, verán que son personas bien fieles a su trabajo. No los van a defraudar”, añadió.

Si desea más información sobre síndrome de Down, puede llamar a la fundación al 787-283-8211.

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